Gonzalo Palomo, presidente de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica y Agroecología (SEAE) ha asistido a la presentación del informe de Greenpeace Revolución Alimentaria: Urge una transición del inviable sistema actual a un MODELO ALIMENTARIO SOSTENIBLE”.

Este informe analiza el futuro del sistema alimentario español frente al cambio climático y la pérdida de biodiversidad, comparando el impacto de mantener el modelo actual con el de avanzar hacia uno verdaderamente sostenible.

Se trata de un trabajo científico realizado por el think tank Alimentta, que ha analizado qué pasaría en nuestro sistema alimentario bajo dos modelos (el continuista y el modelo de alimentación sostenible) y bajo diferentes escenarios de cambio climático en dos límites temporales, 2030 y 2050. Se han incluido variables como las emisiones de gases de efecto invernadero, la contaminación del agua, la biodiversidad, el acaparamiento de las tierras, la salud de las dietas y el empleo…, hasta calcular un modelo que es viable, sano para las personas, sostenible para el medioambiente y positivo para el empleo del país: el modelo alimentario sostenible (MAS).

¿Cómo se ha calculado la viabilidad de ese modelo?

Para realizar el calculo del modelo viable, se han utilizado tres escenarios socioeconómicos (SSPs) con sus proyecciones climáticas (RCPs) modeladas por el IPCC:

  • optimista (SSP1-RCP2.6),
  • intermedio (SSP2-RCP4.5) y
  • pesimista (SSP5-RCP8.5).

Estos escenarios están asociados a cambios en la temperatura, pluviometría y acidificación oceánica, variables que afectan a la producción agrícola y a la biomasa oceánica potencialmente capturable como elementos básicos del sistema alimentario. Al combinar dichas variables con una batería de elementos socioeconómicos como la ordenación de los usos del suelo, los manejos convencional o ecológico, los sistemas de irrigación, el uso de estrategias de fertilización y cubierta del suelo o las artes de pesca entre otros, permiten calcular el potencial productivo provincializado de España para los dos hitos temporales.

Además de ello, se han contemplado los elementos que conectan este potencial productivo, los patrones de consumo, el ordenamiento de las cadenas alimentarias y el comercio internacional, ya que incorpora las conexiones de importación y exportación, así como la utilización del destino de las producciones, lo que genera una panorámica del sistema alimentario en su conjunto. Tanto la ordenación de las cadenas alimentarias como el potencial productivo y de consumo se configuran como variables que se definen en función de parámetros o asunciones bajo dos modelos: continuista (o “Business as Usual, BAU, por sus siglas en inglés), y de Modelo Alimentario Sostenible (MAS).

El Modelo Alimentario Sostenible (MAS)

Frente al nefasto impacto que tendría continuar con el sistema actual, el MAS que promueve Greenpeace conseguiría, para 2050, reducir las emisiones de la alimentación un 116 %, convirtiendo el sistema alimentario en un sumidero de carbono. El sector agropecuario reduciría un 95 % sus emisiones y el del sector pesquero un 88 %. La contaminación de aguas por nitratos se reduciría un 57 % y se ganaría en biodiversidad. Se mejorarán las dietas dentro de las pautas marcadas por la dieta de salud planetaria, aumentando el consumo de legumbres y reduciendo las proteínas de origen animal. Y se reducirá a más de la mitad el desperdicio de alimentos, disminuyendo sus emisiones un 96 %. Por último, el empleo vinculado a la alimentación aumentará un 35 %.

El MAS engloba tanto la producción como el consumo, y apuesta por el enfoque agroecológico en la producción agraria, con prácticas adaptadas al entorno local y con uso responsable del agua, favoreciendo cultivos tradicionales de secano y razas autóctonas. En el ámbito marino, apuesta por una pesca y acuicultura sostenibles de bajo impacto ambiental y alto valor social. En conjunto, este nuevo enfoque busca proteger el medio ambiente y los medios de vida rurales, garantizar una alimentación sana y sostenible para el futuro y fortalecer una producción verdaderamente sostenible.

Desde Greenpeace se han identificado cinco palancas de cambio que presentan un alto potencial de impacto transformacional en cascada:

1.- Producción 100 % agroecológica para el 2050
2.- Legumbres
3.- Menos cerdos, más ganadería extensiva de base agroecológica
4.- Pesca de bajo impacto ambiental y alto valor social
5.- Reducción del desperdicio alimentario

Para ampliar toda esta información, puedes descargar el informe Revolución Alimentaria: Urge una transición del inviable sistema actual a un MODELO ALIMENTARIO SOSTENIBLE” o consultar la web de Greenpeace.

https://es.greenpeace.org/es/sala-de-prensa/comunicados/greenpeace-presenta-un-modelo-para-la-transicion-alimentaria-que-mejoraria-el-impacto-ambiental-la-salud-y-el-empleo