Desde SEAE reclamamos «que la agroecología y la agricultura ecológica ocupen un papel central en el Pacto si se quiere avanzar hacia una transición ecológica realmente justa y adaptada al cambio climático».

Pilar Galindo, vicepresidenta de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica y Agroecología (SEAE) ha asistido a la presentación del Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática celebrada en Madrid (17/12/2025). Se han sucedido diversas intervenciones, como la del Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación Luis Planas y el propio Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aunque no se ha tenido acceso al documento final del Pacto. En ninguna de las intervenciones, ni siquiera en la mesa redonda, se ha mencionado a la agroecología como herramienta clave para la adaptación, la mitigación y la resiliencia del territorio. Por contra, sí aparecen en el discurso otros modelos agrícolas como el de precisión o el regenerativo; modelos que no están enmarcados en ninguna normativa que ofrezca garantías, como sí lo está la producción ecológica.

Por ello, desde SEAE alertamos de la insuficiente ambición del enfoque agrario presentado en el marco del Pacto: “De nuevo, se vuelve a dejar fuera a la agroecología y a la agricultura ecológica con base agroecológica, a pesar de la evidencia científica que demuestra su contribución a la reducción de los impactos de incendios, sequías, inundaciones y olas de calor, entre otras consecuencias derivadas del cambio climático. Sin esta ambición, no habrá ni una transición ecológica justa ni una verdadera adaptación al cambio climático”, ha señalado Pilar.

SEAE presentó en su plazo propuestas concretas al Pacto de Estado —recogidas en un documento técnico elaborado por la entidad— que abordan la gestión forestal adaptada al siglo XXI, la resiliencia hídrica, la prevención de incendios, la lucha contra la desertificación, el empleo rural y la transición de los sistemas alimentarios. Todas ellas parten de prácticas agroecológicas contrastadas, como el manejo del carbono en suelos, la agroforestería, el silvopastoreo, la recuperación de regadíos históricos y la construcción de sistemas alimentarios locales, justos y sostenibles.

El Pacto de Estado debe reconocer explícitamente el papel de la Agroecología

Desde SEAE se advierte del riesgo de diluir la acción climática en conceptos ambiguos, como la agricultura “regenerativa” sin definición consensuada ni garantías sociales y ambientales, y de subordinar la respuesta a la emergencia climática a una lógica de competitividad y agricultura industrial. “La agroecología no es un complemento ni un eslogan: es un marco científico, técnico y social que permite afrontar simultáneamente la crisis climática, la crisis alimentaria y el despoblamiento rural”, ha destacado Galindo.

Para SEAE, un Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática debe reconocer explícitamente el papel estratégico de la agroecología y la agricultura ecológica, alinearse con los objetivos europeos y garantizar políticas públicas coherentes —incluida la PAC— que no sigan invisibilizando a quienes ya están construyendo soluciones reales desde el territorio.

Falta de ambición en salud alimentaria y justicia social

El Eje 8 aborda la protección de la salud frente al clima, pero no integra la alimentación como determinante clave de la salud pública, ni vincula dieta, producción agraria, emergencia climática y desigualdades sociales desde una perspectiva One Health / One Planet. El Pacto no plantea una política de salud alimentaria ambiciosa que promueva dietas saludables y sostenibles basadas en alimentos ecológicos, de temporada y de cercanía, ni incorpora la compra pública alimentaria como palanca estratégica de transformación.

Asimismo, el documento no reconoce el Derecho a la Alimentación Agroecológica como un pilar de resiliencia social y climática, ni lo vincula a los derechos humanos, pese a su relevancia para proteger a los colectivos más vulnerables frente a los impactos del cambio climático.

En definitiva: Invisibilización de la agroecología como enfoque sistémico

Aunque el Pacto incorpora referencias al sector agrario en varios ejes —especialmente en los ejes 2, 3, 6 y 7—, la agroecología no aparece reconocida como marco integral que articule simultáneamente adaptación, mitigación, resiliencia territorial, salud pública, biodiversidad y cohesión social. La agricultura ecológica se menciona de forma puntual y subordinada dentro de un conjunto heterogéneo de prácticas (Eje 7.4), diluyéndose su potencial transformador y equiparándose a enfoques como la agricultura regenerativa sin definición normativa clara.

Desde el punto de vista de SEAE, esta formulación supone una oportunidad perdida, ya que la agroecología cuenta con un amplio respaldo científico que demuestra su capacidad para:

  • Reducir la vulnerabilidad frente a sequías, inundaciones, incendios y olas de calor.
  • Incrementar la materia orgánica del suelo, mejorar la infiltración y retención de agua y secuestrar carbono.
  • Disminuir la dependencia de insumos fósiles y químicos.
  • Fortalecer la soberanía alimentaria, la salud de las personas y la economía rural.