La vicepresidenta de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica y Agroecología (SEAE), Pilar Galindo, ha participado en el acto «De la evidencia a la acción: regular la publicidad de los alimentos no saludables», organizado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, donde se ha anunciado la próxima regulación de la publicidad de alimentos no saludables y bebidas energéticas dirigida a menores de edad.

El evento, celebrado en la sede del Ministerio, ha contado con la participación del ministro Pablo Bustinduy y la directora ejecutiva de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), Ana María López-Santacruz, quienes han presentado las evidencias científicas y el amplio consenso social que respaldan esta medida de protección de la salud de niños, niñas y adolescentes.
Durante el acto se han dado a conocer los resultados del Barómetro sobre Publicidad de Alimentos y Bebidas Energéticas, un estudio realizado por AESAN a través de Shopperview con una muestra de 1.000 personas de entre 18 y 70 años responsables de la compra de alimentación en sus hogares. Los datos revelan que el 79% de la población considera que debería prohibirse la publicidad de alimentos no saludables dirigida a menores de edad, mientras que un 91% apoya la prohibición de la venta de bebidas energéticas a menores de 16 años, y más de la mitad (54%) extendería esta prohibición a todos los menores de 18 años.
Tal y como señala la nota de prensa publicada por el Ministerio, Bustinduy ha subrayado la importancia de proteger a la población escolar de este tipo de anuncios y de que, de esta manera, España dé un paso más para sumarse a las recomendaciones de organismos sanitarios como la OMS o la AESAN, que recalcan la importancia de restringir la publicidad de alimentos según su calidad nutricional como una de las claves para atajar la obesidad infantil, que afecta, además, especialmente a las familias con menos recursos.
La presentación también ha abordado la evidencia científica sobre los denominados «entornos obesogénicos», espacios donde confluyen factores como la mala calidad de los alimentos, la publicidad agresiva, la pobreza y la inseguridad del entorno. Según los informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la exposición a publicidad alimentaria incrementa la ingesta calórica y promueve la elección de alimentos poco saludables, muy calóricos y poco nutritivos, con un impacto sostenido en el tiempo en la población infantil y adolescente.

Los beneficios estimados de restringir la publicidad de alimentos y bebidas con alto contenido en sal, azúcar y grasa son significativos: se calcula una mejora en salud 1,5 veces mayor medida en años de vida ajustados, y un ahorro de costes sanitarios 1,4 veces superior para los niños y niñas de menor nivel socioeconómico respecto a los de mayor nivel, lo que subraya el componente de equidad social de esta medida.
España se suma así a países del entorno europeo como Portugal, Noruega, Reino Unido, Irlanda y Suecia, que ya cuentan con normativa nacional para la restricción de publicidad de alimentos y bebidas dirigida a menores, así como a experiencias en Latinoamérica como las de Chile y México.
El acto ha incluido una mesa redonda con representantes de la Plataforma de Infancia, profesionales de la nutrición y la presidenta del Consejo General de Enfermería, quienes han coincidido en señalar la necesidad de extender la regulación más allá de los canales tradicionales, incluyendo redes sociales, plataformas de vídeo, juegos online y aplicaciones dirigidas al público infantil y juvenil.
Posicionamiento de SEAE: hacia una transición agroecológica justa
Desde SEAE celebramos esta iniciativa como un paso necesario en la buena dirección para avanzar hacia una transición ecológica justa en el sistema alimentario. Tras la regulación de la publicidad de bebidas alcohólicas y tabaco, abordar la publicidad de alimentos no saludables y bebidas energéticas dirigida a la infancia y adolescencia constituye un avance fundamental en la protección de la salud pública.
«Celebramos que se regule la publicidad de alimentos no saludables y bebidas energéticas dirigida a la infancia y adolescencia, porque es caminar en la buena dirección para que haya una transición ecológica justa. Una transición en la que pasemos de unos alimentos cargados de pesticidas, de tóxicos, muy procesados, a una alimentación saludable, de temporada, de cercanía, ecológica, que proceda de las huertas y de las fincas de nuestros agricultores y agricultoras», señala Pilar Galindo, vicepresidenta de SEAE.
Galindo destaca además que proteger la salud de la población infantojuvenil está directamente vinculado con la defensa del medio rural y con un cambio en los patrones de consumo: «Necesitamos revertir el proceso de envejecimiento de la población agraria y la falta de relevo generacional, y frenar que los campos de cultivo se los estén quedando los fondos de inversión, sobre todo aquellos terrenos más saneados, con más infraestructura y preparados para la exportación. En definitiva, impulsar una alimentación que proteja los sistemas agroecológicos territorializados, con una dieta más vegetal y una reducción del consumo de proteína animal y azúcares».Este planteamiento está en línea con las propuestas que SEAE ha defendido este mismo fin de semana en el Foro Social «Más Allá del Crecimiento», celebrado los días 13 y 14 de febrero en el Edificio de Biología de la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma de Madrid. En este encuentro, que ha reunido a más de 90 organizaciones sociales y 400 personas para construir democráticamente las bases de un nuevo modelo ecosocial, SEAE ha participado activamente en el Pacto de Alimentación, Agua y Biodiversidad, aportando la perspectiva agroecológica como eje fundamental de una transición justa.
