La Villa de Aínsa ha celebrado este año la 40ª edición de la Expoferia de Sobrarbe, un punto de encuentro histórico entre productores, profesionales y consumidores del sector primario. Con más de un centenar de expositores, la feria mantiene su doble objetivo: ser escaparate para ganaderos/as, agricultores/as y productores locales además de razas y variedades autóctonas, y consolidarse como espacio de unión con los consumidores, ayudando a que la ciudadanía valore y apoye un modelo de producción de alimentos que conserva la biodiversidad, fija población en los pueblos y cuida del entorno natural.
En especial, diversas actividades de la Expoferia se han volcado en acercar al público los beneficios de la ganadería extensiva pirenaica y de sus razas autóctonas. A través de explicaciones zootécnicas del ganado acompañadas de posteriores degustaciones y cocina en directo, se ha mostrado cómo el consumo de carne pirenaica, procedente de animales criados en pastos de montaña y en condiciones de bienestar, aporta no solo un sabor y una calidad excepcionales, sino también un fuerte vínculo con el territorio.


El valor añadido de lo ecológico: salud y territorio
Desde SEAE (Sociedad Española de Agricultura Ecológica y Agroecología) hemos participado en las Jornadas Agroganaderas celebradas en este marco festivo y reivindicativo. Ha sido Mª Dolores Raigón, con una inspiradora ponencia sobre la calidad de los alimentos ecológicos y su estrecha relación con los recursos locales. Raigón ha destacado cómo una alimentación basada en la producción agroecológica, apoyada en razas y variedades autóctonas, no solo aporta beneficios nutricionales sino que contribuye a mantener vivo el tejido social y económico de las zonas rurales. Y más allá de su función en el territorio, señala Raigón, la producción ecológica aporta un valor añadido doble: para el medio rural y para la salud de quien consume.

Por eso, entre los contenidos, Raigón ha dedicado gran parte de la ponencia a mostrar los resultados de sus investigaciones comparativas entre alimentos convencionales y ecológicos, en concreto, sobre la calidad de la carne (de vacuno, ovino, pollo, conejo…). En el caso de la carne ecológica pirenaica, destaca por ser un alimento de altísima calidad, con un perfil nutricional equilibrado y libre de residuos de síntesis química, resultado de animales criados en pastos naturales y en condiciones de bienestar. Además, cada bocado de esta carne contribuye a sostener a las familias ganaderas, a conservar las razas autóctonas y a mantener vivo un modelo productivo que cuida de los montes y del paisaje. Así, la elección de un producto ecológico no es solo una decisión individual de consumo, sino un gesto colectivo de apoyo al territorio y a su futuro.


Encuentro y debate desde distintas miradas
Tras la intervención de Raigón, se celebró una mesa redonda moderada por Sara Serrano, de comunicación de SEAE. Participaron representantes de distintos ámbitos del sector ecológico como:
- Luis Lascorz (ganadero y agricultor ecológico – (Ganadería EcoFes) – y socio de SEAE);
- Belén Pérez, del grupo de consumo de Aínsa-Sobrarbe «Bachoca«,
- La entidad de certificación pública Aragón Ecológico, con su presidente Julio Yagüe y Chema Zuera, de Marketing y Comunicación;
- El alcalde de Aínsa, Enrique Pueyo, que ostenta la presidencia como municipio de la Red de Municipios por la Agroecología

Fue un diálogo enriquecedor que coincidió en la necesidad de apoyar a la ganadería y agricultura local, especialmente en la comercialización y distribución de los productos y de fomento del consumo ecológico y de proximidad, además de seguir avanzando hacia un modelo agroecológico que garantice futuro a estas comarcas.

Al rescate de Razas Autóctonas y Variedades Tradicionales
En comarcas como Sobrarbe, las vacas, cabras u ovejas que pastan en extensivo son guardianas del paisaje, ayudan a prevenir incendios, fertilizan los suelos y mantienen abiertos los montes. Además, su cría ligada al territorio supone un apoyo directo a la economía local y a las familias que viven en los pueblos. Defender las razas autóctonas es defender la soberanía alimentaria, la biodiversidad y el futuro de la montaña.



En el caso del vacuno, la Raza Pirenaica está adaptada durante siglos al clima y la orografía de los Pirineos. Se trata de un tesoro genético y cultural que gracias a la labor de asociaciones como ASAPI (Asociación Aragonesa de Ganaderos de Bovinos de Raza Pirenaica) y de ganaderías como la de EcoFes, esta raza se mantiene viva.

También en Aínsa, se apuesta desde hace años por la recuperación de variedades tradicionales y autóctonas de montaña, muchas de ellas únicas. Con este objetivo nació la asociación Un Paso Atrás que trabaja en la preservación del rico patrimonio genético y etnológico relacionado con las variedades vegetales y animales propias de la comarca de Sobrarbe (Pirineo Oscense).

Reconocimiento a Aínsa y al Sobrarbe
Desde SEAE queremos agradecer la invitación a participar en estas jornadas y reconocer el enorme esfuerzo de Aínsa y de todo el Sobrarbe por situar en el centro del debate público la agroecología y la ganadería extensiva de razas autóctonas. La Expoferia es, sin duda, un ejemplo de cómo un territorio puede reivindicar con orgullo sus raíces, su cultura agroganadera y su compromiso con un futuro sostenible.

