El Campus de La Yutera de la Universidad de Valladolid, en Palencia, acoge la Jornada «Ecofeminismo, Mujeres Rurales y Agroecología», enmarcada en el II Encuentro Internacional de Estudios Feministas e Igualdad y en el I Seminario Internacional de Investigación Feminista Rural – RURALFEM. SEAE ha estado representada por su vicepresidenta, Pilar Galindo, de La Garbancita Ecológica S. Coop. Mad., quien participa activamente en la segunda mesa de la jornada.
El encuentro reúne a investigadoras, productoras y activistas para explorar los vínculos entre el pensamiento ecofeminista, la producción agroecológica y la vida de las mujeres en los territorios rurales, combinando reflexión teórica con experiencias prácticas sobre el terreno. Además, se celebra en el marco del 8 de marzo y el Año Internacional de la Agricultora.
Una primera mesa para construir el marco teórico

La jornada arranca con una mesa dedicada a los fundamentos filosóficos del ecofeminismo. La Dra. Alicia Puleo, Catedrática Emérita de Filosofía de la UVa, expone la construcción teórica del ecofeminismo y su propuesta de una ética del cuidado frente a lógicas destructivas, poniendo en cuestión cómo el sistema alimentario industrial actúa como una forma de agresión contra la salud de las personas y contra la naturaleza.
A continuación, la Dra. Fátima Cruz, profesora de Psicología Social de la UVa, amplía la mirada sobre quiénes son las mujeres del mundo rural: no solo agricultoras y ganaderas, sino también gestoras del territorio forestal y custodias de una forma de vida y de relacionarse con el entorno que el modelo urbano tiende a invisibilizar. Como recoge Pilar Galindo, Cruz pone el foco en que «lo rural se está viendo solo como un espacio desde el que recoger recursos», en detrimento de esa mirada cuidadora del territorio que caracteriza a quienes lo habitan.
Cierra la primera mesa la Dra. Emma Siliprandi, ex-oficial de Agricultura de la FAO, con lo que Pilar destaca como la idea más poderosa de la jornada:
«Necesitamos que el feminismo incorpore la agroecología, pero también que la agroecología incorpore el feminismo, porque nos falta esa mirada de atravesar las dos perspectivas, no solo desde el punto de vista teórico, sino también desde su práctica.»
Siliprandi ilustra esta tesis con numerosas experiencias de mujeres rurales de América Latina, donde la articulación entre agroecología y feminismo tiene ya un recorrido más consolidado.
La voz de SEAE: cuidados, agroecología y decrecimiento
En la segunda mesa, centrada en consumo y producción agroecológica desde la perspectiva feminista y de género, Pilar Galindo toma la palabra en primer lugar para ofrecer una lectura desde la práctica cotidiana de La Garbancita y desde el compromiso de SEAE con la agroecología feminista.
Su intervención parte de un diagnóstico claro sobre la relación entre género y crisis ecosocial:
«Las mujeres somos más vulnerables ante el cambio climático, ante los tóxicos de la agricultura industrializada y globalizada, pero también tenemos una mejor capacidad de resistencia precisamente por haber ocupado el lugar de los cuidados, que no es algo que debe considerarse biológico, sino cultural.»
Y apostilla que esa fortaleza colectiva exige, al mismo tiempo, un reparto real de responsabilidades: «Lo que hay que hacer es repartirla y compartirla, para que el cuidado sea cosa de todas, todos y todes, y que hay que ejercitarlo también.»
Desde ahí, Pilar aborda la necesidad de una alimentación agroecológica que dé respuesta al desorden alimentario internacional, denunciando «una modernización que cada vez es más agresiva con la naturaleza y con las personas». Frente a ese modelo, plantea una apuesta por la agroecología y el decrecimiento, subrayando que avanzar en este sentido significa, sobre todo, «un decrecimiento de los modelos industrializados, mercantilizados y globalizados, empezando por esa deconstrucción y por la gente y los sitios donde hay más vulnerabilidad».
En su intervención menciona también el foro Beyond Growth como espacio de encuentro donde agroecología, alimentación, agua y biodiversidad se ponen en relación con alternativas en las que «lo fundamental sea el cuidado y la salud de las personas y de los ecosistemas», frente a un sistema que sitúa el incremento del beneficio como única consideración superior.
En definitiva, señala Pilar, «necesitamos que crezca el consumo consciente que se responsabilice de la producción ecológica con perspectiva ecofeminista agroecológica (ecológico, de temporada, más verduras y legumbres y menos carne, cercanía, a precios justos y circuito corto y con reparto de tareas de cuidados) para que las mujeres agricultoras y ganaderas perciban rentas dignas y vivan en los pueblos«.
Experiencias desde el territorio: setas, ovejas y vuelta al campo

Completan la mesa dos proyectos palentinos que ponen cara y voz a la vuelta al campo de las mujeres jóvenes. Nazaret Mateos, de EntreSetas (Paredes de Nava), habla sobre la recuperación de terrenos abandonados a través de la micología: cómo las micorrizas y los hongos pueden contribuir a la regeneración del territorio al tiempo que ofrecen un alimento necesario. Su trayectoria resulta especialmente significativa como modelo de incorporación al mundo rural desde la convicción y el proyecto.
Nerea del Río Gómez, dela granja Ovejas y Ríos (Robladillo de Ucieza, Palencia), comparte su experiencia de reincorporación a la producción ganadera desde una mirada agroecológica y de regeneración del territorio. Tanto ella como Nazaret Mateos comparten una narrativa común que Pilar resume con nitidez: las dos habían recibido el mensaje de «tienes que irte del campo, estudia y vete»… y las dos volvieron.
El debate es especialmente vivo, con conversaciones sobre la Mesta, los privilegios masculinos en el sector y las formas de articular movimientos. Según Pilar, «la mesa de experiencias tiene mucho más debate y participación» que la primera, lo que da idea del interés que despiertan los relatos en primera persona.
La Jornada está organizada por la Universidad de Valladolid, el Instituto VirtFEM y el iuFOR, con el apoyo de la Facultad de Educación de Palencia y el Ayuntamiento de Palencia, y financiación de la RSUVa, el Ministerio de Igualdad y el Instituto de las Mujeres.
