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Más legumbre, menos y mejor carne. Agroecología, consumo responsable y ODS

Una salud, un planeta Una dieta con más legumbres y menos carne, pero de calidad, más verduras y frutas frescas […]


El carácter familiar, de cercanía y apoyo mutuo es parte interna de la estructura de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica y Agroecología (SEAE) y de las personas que la componen, desde su Equipo Técnico, su Junta Directiva y sus casi mil personas asociadas. Una “pequeña-gran familia” que ha reunido a sus representantes durante un par de días para definir cuáles serán los siguientes pasos de la organización en materia de incidencia política y social, nuevos proyectos y próximos eventos, formación y asesoramiento y funcionamiento interno.

El encuentro ha servido para recargar fuerzas en un año que presenta muchos retos clave para el sector agroecológico, desde la producción hasta el consumo. Por eso, se han analizado, área por área, las estrategias que permitirán seguir avanzando tanto en la toma de decisiones como en la de acciones prioritarias a desarrollar en apoyo al sector.


Año de Jornadas Técnicas y nuevos proyectos

Gran parte de la reunión se ha dedicado a definir las que serán las XXX Jornadas Técnicas de SEAE. Serán el 12 y 13 de mayo en la Universidad de Málaga, bajo el lema "ERRE QUE ERRE CON LA AGROECOLOGÍA".
Próximamente se descubrirán las novedades de su formato y programación.

Por otro lado, como proyectos que SEAE lanza en este 2023 destaca el de promover un proceso de creación de Ecoterritorio en la comarca de “La Serranía” (en Valencia), con 6 meses de duración y financiado por la Generalitat Valenciana así como continuar apoyando el proceso de Ecoterritorio en la Serra de Tramuntana. También destaca el proyecto sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 y su relación con la producción ecológica y la agroecología. Esta iniciativa, denominada “Comunica que alimenta: iniciativas de comunicación para el impulso de la Agenda 2030”, tendrá un año de duración y es financiada por el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030. Programa actividades dirigidas a agricultores/as, periodistas y personal de restauración colectiva.

En cuanto a formación, SEAE continua su apuesta por los cursos propios, en formato online y con ofertas de nuevas materias y materiales, así como la próxima renovación de la plataforma de formación. Entre estos nuevos cursos, los más solicitados son: Elaboración de derivados lácteos ecológicos de vaca, oveja y cabra; Manejo de cubiertas vegetales; Sanidad Vegetal y Control Biológico de plagas y enfermedades en en producción ecológica y Manejo de la fertilidad y mejora de un suelo vivo en producción ecológica. Todos estos cursos pueden ser bonificados por FUNDAE y también, preparados como formación para empresas.

Sobre incidencia política y social, SEAE continuará trabajando en red con las diversas alianzas y plataformas, como la coalición Por Otra PAC, la Red de Municipios por la Agroecología o con IN.N.E.R, la red internacional de Ecoterritorios (biodistritos o ecorregiones), entre muchas otras.

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Una salud, un planeta

Una dieta con más legumbres y menos carne, pero de calidad, más verduras y frutas frescas de temporada y cercanía, de producción ecológica, desde el enfoque “una salud, un planeta” es lo que se plantea en el siguiente artículo, publicado en la revista Ae 45 (otoño 2021).

Por Pilar Galindo (Junta Directiva de SEAE y La Garbancita Ecológica)

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“Una salud, un planeta” expresa la interconexión entre la salud de las personas y los animales con la salud de los ecosistemas que habitan. Considera los límites del planeta y reconoce que la biodiversidad mejora la salud y ayuda a sanar procesos enfermantes. Contempla el derecho a la salud de las personas, los animales y, al apreciar la salud de los ecosistemas, incluye el derecho de generaciones futuras a heredar un planeta vivible. Evalúa los daños derivados de la actividad humana y los mejores modelos de producción-distribución-consumo; capaces de minimizar los procesos de contaminación y destrucción de especies y ecosistemas; ayudando a la naturaleza a regenerarse y proporcionar salud a sus habitantes.

El cambio climático y la pandemia del COVID-19 -que ha provocado el desplome de la economía mundial- marcan la emergencia de “una salud, un planeta”. Si no tomamos en serio el necesario decrecimiento de la producción, distribución y consumo industrializados y globalizados y el crecimiento de modelos ecológicos y sostenibles, además de agudizarse el cambio climático, las pandemias y las crisis multisistema, se incrementarán las desigualdades norte-sur, la vulnerabilidad de grupos empobrecidos – en particular niñ@s, mujeres, personas enfermas, migrantes y población desplazada- y los límites del crecimiento se dirimirán en guerras por el control del agua, la energía, la alimentación, las materias primas estratégicas y los suelos fértiles.

La alimentación es una de las actividades de mayor impacto en la salud de personas, animales y planeta. Su desarrollo globalizado industrializa los procedimientos en detrimento de calidad de nutrientes y diversidad de variedades y razas empleadas; sustituye la fertilización orgánica por fertilizantes químicos procedentes del petróleo y emplea química agrotóxica para defender a las producciones de plagas que crecen como consecuencia del monocultivo y la simplificación de las semillas y razas empleadas, de la degradación de suelos cada vez más agotados, una fauna auxiliar cada vez más debilitada por la química y unas aguas cada vez más contaminadas. Su distribución mundial incorpora enormes costes energéticos en transporte y conservación de los alimentos, concentra un poder enorme en la fijación de precios y generaliza una alimentación cada vez más desvitalizada, sin respetar culturas, temporadas ni ciclos biológicos, con alimentos cada vez más procesados, cargados de conservantes, azúcares, harinas refinadas; dietas con exceso de proteína animal de baja calidad y enorme sufrimiento animal y deficitarias en frutas y verduras frescas de temporada, cereales integrales, frutos secos y legumbres. El resultado es: una producción alimentaria de la que se tira el 30%, 470 millones de personas desnutridas y 1900 millones con sobrepeso u obesidad por una alimentación excesivamente calórica cargada de tóxicos y con deficiencias nutricionales, responsable del crecimiento de cardiopatías, cáncer y enfermedades autoinmunes. Estos hábitos alimentarios se retroalimentan con la publicidad de la industria alimentaria con el consentimiento de las autoridades sanitarias.

Dieta con más legumbres y menos carne

La dieta española actual incluye proteína animal en exceso (179 g/día de carne, 662 g/día sin incluimos pescado, huevos y lácteos ) y un consumo ínfimo de legumbres (12,9 g/día; frente a los 60-80 g 3 o 4 veces por semana recomendados) en el país europeo que más carne consume: 49,86 kg/año, equivalente a 960 g/semana, cuando lo recomendable es 200-500 g.

OMS y autoridades sanitarias advierten del peligro, por su potencial cancerígeno, del abuso de carne, en especial roja y procesada. El Ministro de Consumo lanzó en julio la campaña “menos carne, más vida” llamando a moderar su consumo por salud para las personas y para el planeta. No recibió la colaboración sino la oposición de los Ministerios de Agricultura y de Transición Ecológica, pero ha abierto un debate necesario.

Una dieta con más legumbres y menos carne, pero de calidad, más verduras y frutas frescas de temporada y cercanía, de producción ecológica, desde el enfoque “una salud, un planeta”, implica poner freno a la ganadería industrial a gran escala. Salvar la renta de la ganadería familiar y social -al igual que salvar a la agricultura familiar y social- requiere fomentar la transición de la ganadería familiar intensiva a la producción ecológica. Aprovechar la financiación Next Generation y de la PAC para esta Transición Ecológica Justa es la mejor forma de defender a la parte más social y vinculada al territorio del sector agrario, la agricultura familiar. A partir de 2050 tendrán que hacerlo sin ayudas si no han sido engullidos por el agronegocio.

Animamos al Ministro de Consumo a promover la alimentación ecológica fresca, de temporada y cercanía. Y a estimular políticas interministeriales de salud con Sanidad, Agricultura, Transición Ecológica y Derechos Sociales. La agenda para una Transición Ecológica Justa también contiene: producción ecológica, la mejor opción para mitigar y adaptarse al cambio climático, regenerar ecosistemas y proporcionar alimentos sin carga tóxica y con la mejor calidad nutricional; dieta mediterránea de proximidad, temporada y ecológica fomentada desde la compra pública estatal, autonómica y municipal para extenderla en comedores escolares, residencias, hospitales; y consumo responsable de la ciudadanía en cooperativas, mercados y tiendas de barrio para fomentar el comercio justo y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). ■


Consumo sostenible y sistemas alimentarios justos

El 8 de octubre de 2021, con motivo de la Universidad de Otoño de Podemos, la autora del artículo - Pilar Galindo- participó en el debate sobre "Consumo sostenible y sistemas alimentarios justos" cuando a Irene de Miguel, Alberto Garzón, Isa Franco, Ángel Calle, Celsa Peiteado y Pepe Esquinas.

Aquí puedes revivir el debate:

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