La jornada formativa “Micorrizas autóctonas para adaptar nuestros cultivos al cambio climático. Aprende a elaborar inóculos micorrízicos adaptados a tu suelo y clima”, organizada en el marco del proyecto CultivEco – Cultivando la transición agroecológica en el Mar Menor ha reunido en el CIFEA de Torre Pacheco a agricultores/as y técnicos/as interesados en profundizar en el papel de la simbiosis micorrízica como herramienta práctica para mejorar la salud del suelo y reforzar la resiliencia de los sistemas agrarios frente al estrés climático.

La formación ha sido impartida por Lázaro Muñoz, de Ecolución, empresa que acompaña a agricultores y que está orientada a transformar el conocimiento técnico en soluciones aplicables en finca. Su enfoque parte de comprender los sistemas agrarios como conjuntos interrelacionados, donde el suelo, los microorganismos, las plantas y el manejo agronómico interactúan como una maquinaria viva, priorizando procesos ecológicos frente a la dependencia de insumos externos o productos comerciales estandarizados.

Micorrizas: función y aplicaciones en agricultura ecológica

Las micorrizas son asociaciones simbióticas entre determinados hongos del suelo y las raíces de las plantas, especialmente las micorrizas arbusculares, predominantes en la mayoría de los cultivos agrícolas. A través de esta relación, las plantas amplían su capacidad de exploración del suelo, accediendo de forma más eficiente al agua y a nutrientes esenciales (siempre y cuando se usen bien pues si no se usan bien, pueden provocar problemas en los frutos y de plagas y enfermedades).

Además, la actividad micorrízica favorece la estructuración del suelo, incrementa la estabilidad de los agregados, mejora la infiltración y puede contribuir a la protección frente a determinados patógenos del suelo. En sistemas de agricultura ecológica, donde se prioriza el funcionamiento biológico del suelo, estas asociaciones juegan un papel clave en la reducción de la dependencia de insumos externos y en el fortalecimiento de la resiliencia del agroecosistema.

Para los agricultores y agricultoras de la cuenca vertiente del Mar Menor, caracterizada por condiciones climáticas exigentes, suelos vulnerables y una elevada presión hídrica, el aprovechamiento de micorrizas autóctonas representa una innovación práctica con impacto directo en la sostenibilidad productiva.

La jornada ha ofrecido contenidos teóricos para la elaboración artesanal de inóculos micorrízicos adaptados a suelos y climas locales, promoviendo la autonomía técnica y el uso consciente de los recursos del entorno.

Durante la jornada, Lázaro Muñoz ha insistido en la importancia de contextualizar el uso de micorrizas y evitar enfoques simplistas o generalistas. Desde una mirada agroecológica, subraya que las micorrizas no constituyen una solución universal ni automática, ya que su eficacia depende del manejo del sistema agrario, del estado del suelo y del historial de insumos. En sistemas convencionales intensivos, con suelos muy alterados por fertilización mineral o uso recurrente de fitosanitarios, la inoculación micorrízica puede no generar beneficios esperables.

Del mismo modo, señala que en parcelas con arbolado adulto y bien establecido, donde ya existen redes fúngicas funcionales, resulta más eficiente invertir en prácticas como las cubiertas vegetales o la mejora de la materia orgánica que en la aplicación de micorrizas externas. Este enfoque refuerza una idea central del proyecto CultivEco y el impulso de buenas prácticas agrarias: no se trata solo de añadir insumos, sino de activar procesos ecológicos ya presentes en el agroecosistema.

Un paso más hacia el impulso de buenas prácticas agrarias en el Mar Menor a través de la formación

Esta jornada se integra en el itinerario formativo de CultivEco, orientado a facilitar la adopción de buenas prácticas agroecológicas y a acompañar a agricultores y agricultoras en la transición hacia la producción ecológica. En este marco, el manejo consciente de las asociaciones micorrízicas se presenta como una estrategia válida tanto para sistemas en transición como para fincas ecológicas consolidadas que buscan reforzar su resiliencia frente a los efectos del cambio climático.

Como continuación de este ciclo formativo, desde CultivEco se invita a las personas interesadas a participar en la próxima jornada “De residuo a recurso: materia orgánica de calidad para una agricultura ecológica productiva”, que se celebra el 4 de febrero de 2026 en el mismo centro. Esta sesión profundiza en el papel de la materia orgánica como base del suelo sano, abordando sus distintos orígenes, tratamientos y su influencia directa en la fertilidad y productividad de los sistemas agrarios.

INSCRIPCIONES Y MÁS INFORMACIÓN: https://agroecologia.net/evento/formacion-cultiveco-materia-organica


El proyecto CultivEco, Cultivando la transición agroecológica en el Mar Menor cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través de la Convocatoria de ayudas para la restauración y mejora ambiental en el ámbito agrícola, para contribuir a la recuperación de la funcionalidad ecológica del Mar Menor, incluida en la línea 6 del Marco de Actuaciones Prioritarias para la Recuperación del Mar Menor.

“Las opiniones y documentación aportadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor o autores de los mismos, y no reflejan necesariamente los puntos de vista de las entidades que apoyan económicamente el proyecto”.