Resumen del Módulo IV, complementario, de la Guía de buenas prácticas para la resiliencia climática de los sistemas agroalimentarios del proyecto EcoTerRes

La transformación de los sistemas agroalimentarios no puede depender únicamente de la iniciativa de pequeñas explotaciones, colectivos locales o consumidores responsables. Si se quiere avanzar hacia modelos realmente resilientes frente al cambio climático, las políticas públicas deben asumir un papel activo, justo y coherente. El Módulo IV de la Guía EcoTerRes plantea un conjunto de propuestas clave para que las políticas de apoyo no solo existan, sino que respondan a las realidades de los territorios.

El proyecto EcoTerRes, impulsado por SEAE con financiación de la Fundación Biodiversidad del MITECO, parte del análisis de 90 iniciativas agroecológicas y turísticas en tres territorios vulnerables: Mallorca, Málaga y Girona. Estas experiencias revelan una contradicción persistente: quienes trabajan a favor del bien común —la biodiversidad, el suelo fértil, el arraigo rural, el alimento sano— son a menudo quienes más obstáculos enfrentan para sostenerse.

Diagnóstico de una brecha estructural

El módulo identifica barreras clave para la resiliencia territorial: dificultad de acceso a tierra y agua, ayudas basadas en criterios de superficie, falta de reconocimiento del trabajo colectivo, desigualdad de género, y precariedad estructural. En este escenario, muchas iniciativas agroecológicas —a pesar de su impacto positivo— quedan fuera del radar institucional o son penalizadas por no ajustarse a modelos estándar.

Además, las ayudas públicas tienden a priorizar criterios cuantitativos (rendimiento, facturación, hectáreas) frente a aportes cualitativos como el cuidado del entorno, la justicia social o la implicación comunitaria.

Propuestas para un cambio profundo

Frente a este escenario, EcoTerRes plantea recomendaciones políticas estructuradas en cinco ejes:

  1. Reconocimiento y visibilidad: incluir los sistemas agroecológicos territoriales en los planes de adaptación climática, alimentaria y rural, y reconocer su rol clave en la sostenibilidad.
  2. Acceso justo a recursos: facilitar el acceso a tierra, agua, crédito y formación a iniciativas de pequeña escala, colectivos jóvenes, mujeres y personas migrantes.
  3. Redefinición de ayudas: revisar la PAC y otras políticas públicas para que valoren criterios agroecológicos, sociales y de economía solidaria.
  4. Fomento de infraestructuras colectivas: impulsar centros de transformación, redes de distribución y espacios logísticos compartidos, promoviendo la cooperación local.
  5. Gobernanza participativa: promover espacios de diálogo y diseño político multiactor, donde las comunidades rurales y agroecológicas puedan influir en la toma de decisiones.

Estas propuestas no se quedan en lo técnico, sino que incorporan una mirada política: construir resiliencia exige redistribuir poder y recursos, cuestionar el modelo dominante y apostar por un desarrollo justo y sostenible.

Transversalidad y enfoque ecosocial

EcoTerRes insiste también en que las políticas públicas deben ser transversales, articulando lo agroalimentario con la educación, el turismo, la salud o la cultura. Solo así se podrá sostener una transición que no se limite a la producción, sino que transforme también el consumo, las relaciones laborales, la movilidad y la cohesión territorial.

“Necesitamos políticas que no solo incentiven lo ecológico, sino que cuiden lo común, lo pequeño, lo diverso. Políticas que estén a la altura del esfuerzo y compromiso de quienes ya están transformando sus entornos desde abajo”, señala el documento.

En definitiva, el Módulo IV ofrece un marco de acción política que parte de lo concreto, del territorio y sus actores. Una hoja de ruta para administraciones que quieran ser aliadas reales en la construcción de resiliencia climática.


*EcoTerRes cuenta con el apoyo y financiación de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, de la convocatoria de ayudas de la Fundación Biodiversidad, en régimen de concurrencia competitiva, para la realización de proyectos que contribuyan a implementar el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático 2021-2030 en el ejercicio 2023.

Las opiniones y documentación aportadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor o autores de los mismos, y no reflejan necesariamente los puntos de vista de las entidades que apoyan económicamente el proyecto