21 Abr, 2020 | Noticias, Noticias SEAE 2020
· Hoy, 22 de abril, se celebra el Día de la Tierra en medio de un estado de emergencia sanitaria que ha supuesto la crisis de la enfermedad COVID–19.
· Esta crisis hace patente la urgencia de aunar esfuerzos para, solidariamente, hacer frente a la enfermedad y sus repercusiones sanitarias y sociales, que padecen en mayor grado los colectivos más vulnerables.
· Fridays for Future, Alianza por el Clima y 2020 Rebelión por el Clima lanzan varias iniciativas virtuales en apoyo a las medidas imprescindibles para impulsar la justicia climática en el retorno a una nueva normalidad tras la crisis del coronavirus.

En el Día de la Tierra es necesario pararse a reflexionar sobre la situación de emergencia ecológica. Una crisis climática a la que hay que hacer frente situando en el centro las indicaciones de la ciencia y la protección a los colectivos más vulnerables. Por ello, Fridays for Future, junto a las organizaciones que forman parte de Alianza por el Clima (como por ejemplo la SEAE) y 2020 Rebelión por el Clima, realizarán durante los próximos días 22 y 24 de abril varias movilizaciones virtuales con el objetivo de trasladar la necesidad de que esta crisis no suponga un intento de prolongar un modelo de producción y consumo que genera la degradación social y ambiental actual, así como alertar de que cualquier salida viable tiene que pasar por la transformación completa del sistema bajo criterios de justicia climática. Esta salida debe basarse en las personas, en sus posibilidades y en sus necesidades, así como en la protección de los recursos naturales. Una idea resumida en una frase: “Salgamos del parón y transformemos la actividad de un modo climática y socialmente justo”.
Apenas queda tiempo para actuar. En palabras del propio Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente: “Retrasar la acción solo retrasa lo inevitable. Postergar las medidas necesarias aumentará el costo de construir defensas costeras, proteger la seguridad alimentaria y adaptar la infraestructura.” El programa añade que “los gobiernos no pueden darse el lujo de esperar. Las personas y las familias no pueden darse el lujo de esperar. Las economías deben tomar el camino de la descarbonización ahora”.
La ciencia es clara. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) manifestaba en 2018 que “para que las trayectorias limiten el calentamiento global a 1,5 °C […] necesitarían transiciones rápidas y de gran alcance en los sistemas energético, terrestre, urbano y de infraestructuras (incluidos el transporte y los edificios), e industrial”. Una transformación que requiere de la puesta en marcha de una serie de medidas urgentes de carácter ambiental y social. Entre ellas, las que derivan de la producción ecológica que como tal, aporta soluciones que pueden ayudar, por un lado, a reducir la contribución del sistema alimentario a la emisión de GEI y, por otro, a mitigar el impacto que los cambios en el clima van a tener (y ya tienen) en la producción agropecuaria. En producción ecológica, la ganadería ecológica reduce la carga ganadera (número de cabezas) y basa la alimentación de los animales en recursos locales disminuyendo las necesidades de importar productos como la soja o el maíz desde el otro lado del mar. Y en el caso de la agricultura ecológica, no se utilizan fertilizantes de síntesis y se necesita gestionar mejor los aportes nitrogenados para evitar la aparición de plagas de difícil control. Además, el compostaje disminuye globalmente la emisión de los GEI que se producen en el manejo del estiércol. Tampoco debe olvidarse la capacidad de secuestrar carbono en los suelos, tal y como lo llevan haciendo hace años los/as agricultores/as ecológicos con la fertilización orgánica.
En definitiva, acciones que impulsen la transformación de modelo alimentario hacia otro basado en sistemas agroecológicos y agrosilvopastoriles más locales y libres de contaminantes químicos.
Muchas de estas acciones están recogidas en el manifiesto publicado el pasado 15 de abril que, en menos de una semana, cuenta con el apoyo explícito de más de 220 colectivos.
En este Día por la Tierra es ineludible reconocer la situación de emergencia climática. El tiempo de las prórrogas pasó. El tiempo de actuar es inmediato.
¿Qué?
Acciones globales por el clima.
¿Cuándo?
El miércoles 22 de abril se lanzará una acción en redes sociales bajo la etiqueta #PorUnaTierraSaludable que señalará a aquellas empresas responsables de la crisis climática y social, pues sus actuaciones no solo incrementan la dependencia de los combustibles fósiles sino que, en muchas ocasiones, originan la exclusión de cientos de personas, como ocurre con la pobreza energética.
El viernes 24 de abril, durante la mañana, se difundirá una campaña de vídeos en apoyo a las medidas inexcusables para impulsar la justicia climática en el retorno a una nueva normalidad tras la crisis del COVID–19.
Durante la noche del 24 de abril, a partir de las 22:00 horas, tendrá lugar una manifestación de sombras en muchos hogares de todo el territorio que será publicada y difundida también a través de las redes sociales.
¿Quién?
Fridays for Future–Juventud por el Clima
Alianza por el Clima
2020 Rebelión por el Clima
Más información:
Fridays for Future –Juventud por el Clima
Movimiento de jóvenes ecologistas. Surge en Europa y llega a nuestro país en febrero de 2019 con la voluntad de exigir a la clase política la toma de medidas urgentes para mitigar el calentamiento global. Nos organizamos para conseguir una transición frente a la crisis climática.
juventudxclima.es
2020 Rebelión por el Clima
Campaña europea conformada por más de 30 organizaciones que reclaman la justicia climática. Su objetivo es realizar conexiones entre las diferentes luchas y ayudar a los grupos y movimientos a intensificar sus acciones de forma estratégica y coordinada.
2020rebelionporelclima.net | by2020weriseup.net
Alianza por el Clima
Nació a principios de 2015 al calor de los debates e iniciativas previas a la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21) que dio lugar al Acuerdo de París. Está formada por más de 400 organizaciones que representan al movimiento ecologista, sindical, agrario, de cooperación al desarrollo, ciencia e investigación y consumidores.
alianza-clima.blogspot.com
17 Abr, 2020 | Formularios
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17 Abr, 2020 | Noticias, Noticias SEAE 2020
En este 17 de abril, Día de Las Luchas Campesinas, desde SEAE queremos unirnos a las acciones en apoyo a las y los pequeños agricultores/as compartiendo historias como las publicadas en la Revista Ae. En este caso, compartimos la experiencia de Carmen Ibáñez, agricultora y ganadera agroecológica en Extremadura, que demuestra que «un sistema agroecológico pequeño, es la muestra de lo que se puede hacer en cualquier territorio a pequeña escala».
Carmen nos acompañará esta tarde en el debate online de SEAE sobre «la transición ecológica del campesinado europeo», en el que también participan otros dos agricultores ecológicos (Jesús Ochoa y Jesús Sanchís) y modera Pilar Galindo, de SEAE y La Garbancita Ecológica. (ENLACE DIRECTO AL DEBATE, A LAS 18 H. AQUÍ)
Recomendamos también consultar las acciones propuestas por La Vía Campesina – #QuédateEnCasaNoEnSilencio
“Un sistema agroecológico pequeño es la muestra de lo que se puede hacer en cualquier territorio a pequeña escala”
Carmen Ibáñez Torres, Agricultora y ganadera ecológica. Berzocana (Cáceres).
Quince hectáreas (ha) de manejo agroecológico diversificado son suficientes para demostrar, en una tierra como Extremadura y porqué no, al mundo entero, que “los pequeños sistemas pueden ser posibles en cualquier territorio a pequeña escala”. La muestra es la Finca agroecológica Solana del Cuervo, situada en la comarca de Villuercas – concretamente en Berzocana, localidad de menos de 500 habitantes – donde desde hace casi 20 años, Carmen y su familia gestionan frutales (4 ha), ganado, pastos (11 ha), unos 2000 m de hortícolas y desde este año, media ha de plantas aromáticas y medicinales (PAM). “Compramos la finca en el año 2000 en plena producción de cerezos y hemos introducido un concepto de granja con las colmenas, el bosque frutal para el aprovechamiento de los animales, algo de producción de huerta local y las PAM, y así hemos ido cerrando el ciclo”.
Tienen 20/25 ovejas, unas 15 cabras y un par de vacas. Y cuenta que “aunque somos muy amigos de lo autóctono, nos hemos dado cuenta que para la adaptación a lo pequeño hay otras claves: se debe adaptar a la medida del territorio donde estés, a la medida de cada uno y de lo que se quiere. Y además, que se traten bien entre todas las producciones que tienes”. Por eso, en el caso de las ovejas, tiene diversas razas y cada una, cumple su función: “las churras para leche y queso, las xaldas hacen bien de desbrozadoras, las cabras locales de la raza Serrana, se adaptan muy bien al territorio… hemos barajado muchas opciones para que sean compatibles para pastar por frutales, por ejemplo”. Bajo la certificación ecológica, también aplican muchas técnicas biodinámicas que les han permitido cerrar ciclos: “los pequeños productores somos los directores de orquesta y la sinfonía es la granja, el conjunto de todo. Nosotros somos una parte más”.
A esta melodía de frutas, pastos, animales, aromas y huerta se suma El rincón de los cerezos, una casa rural que permanece cerrada temporalmente como tal, pero donde siempre tiene un espacio abierto para mostrar el modelo de manejo agroecológico de su finca y también, para la formación, la investigación, el entrenamiento a otras personas y el foro de pensamiento. Y es que Carmen y su familia demuestran con cada una de sus acciones que el conocimiento, el transmitir saberes y el acompañar en procesos de transición a la agroecología, además de necesarios, son elementos que no tienen fronteras. Junto a otras entidades, hacen divulgación y formaciones en pueblos y otros emplazamientos de la provincia y la península. Y van más allá: Rebibir, su pequeña asociación con la que desde los años 90 han podido emprender, gracias a la colaboración de muchas personas, pequeños proyectos de asesoramiento agroecológico en lugares como Senegal, Mauritania o el Líbano, entre otros. “Muchos proyectos de cooperación se caen porque se monta el proyecto y se van. Pero las transformaciones ecosociales requieren de un acompañamiento. El objetivo es conseguir un cambio de percepción en cuanto al valor de la agricultura y a la capacidad que ésta le otorga a las personas, la autonomía de ser conocedoras de la cultura agrícola”.
Carmen cuenta además que “en proyectos reglados de cooperación, es más difícil acuñar ciertos términos pues son conceptos que no son monetarizados y que transforman la sociedad, como ocurre con la agroecología. Por eso usamos otros términos que se acerquen al concepto de una manera más fácil, como por ejemplo, “agricultura natural de presupuesto cero”. Es como un modelo paralelo que ayuda a pequeños territorios a acercarles la agroecología”. Es el ejemplo del proyecto que llevan ahora a cabo en la Reserva de la Biosfera con pequeños agricultores del Líbano. El primer proyecto de Rebibir fue en Mauritania.“Era sobre eficiencia energética y bombeos solares diversos y huertos ecológicos vinculados a estos bombeos”. Esta iniciativa se ha concretado en la fuerza de la producción y de las mujeres y sobre todo de pequeñas producciones para que mantengan su autonomía.
Carmen explica que desde su finca, “siempre hemos intentado comercializar y transformar todo lo posible, pero el entorno de flexibilización del paquete higiénico sanitario no se acopla a nuestras producciones y no podemos transformar ni hacer venta directa”. Y continúa: “Extremadura es uno de los sitios más complejos de la península en este aspecto. Con más facilidades, se daría una vida grandísima a los productores pequeños y se podría fijar población en estos entornos”. Y para muestra, su experiencia: la Finca La Solana y su Rincón de los cerezos, símbolo de la resistencia de un pequeño sistema agroecológico que no tiene fronteras. ■
Autora: Sara Serrano Latorre – Revista Ae.
Artículo publicado en la sección «Con las manos en la tierra» de la Revista Ae 38 sobre «Ganadería Extensiva y Ecológica» (invierno 2019)
17 Abr, 2020 | Noticias, Noticias SEAE 2020
“Las semillas representan una soberanía sobre el proceso productivo”
Peter Michael Rosset es investigador del Departamento de Agricultura, Sociedad y Ambiente de El Colegio La Frontera Sur – ECOSUR (México) y miembro del Equipo Técnico de La Vía Campesina.
Tras acompañar por muchos años a campesinos y campesinas de Centro América, este investigador en temas sobre agroecología entendió que los problemas a los que se enfrenta el campesinado están más relacionados con el ámbito político-social que con lo propiamente técnico. Así paso de investigador a un perfil más activista, con la ONG estadounidense Food First, desde donde construía una alianza con La Vía Campesina. Tras terminar su etapa en Food First, pasó a ser parte del pequeño Equipo Técnico de La Vía Campesina, disperso por los 5 continentes. Ahora lleva más de 10 años acompañando a organizaciones campesinas a nivel internacional en ese camino para consensuar e intercambiar procesos de transformación agroecológica.
Por su amplia experiencia junto a organizaciones campesinas de todo el mundo, ¿diría que hablan en el mismo “lenguaje” las organizaciones que aquellos que hacen las políticas?
La Agroecología está en una nueva coyuntura que no habíamos visto antes. Históricamente, los y las que luchamos para que estuviera dentro de organizaciones campesinas, de espacios de investigación y universidades, fuimos ignorados, siempre nos menospreciaban o ridiculizaban desde las instituciones formales. Esto comenzó a cambiar en 2014, desde que el liderazgo de la FAO se está declarando rápidamente agroecológico.
Pero ahí tenemos un problema: ahora hay dos claras versiones de la agroecología. La primera, es desde la institucionalidad (que yo denominaría neoliberal, comercial o empresarial) que la ve como fuente de algunas herramientas y técnicas que puedan ser utilizadas en la agricultura industrial, para ajustarla/afinarla así a un modelo “más sostenible” y perdure más en el tiempo. La segunda, es la del movimiento agroecológico, desde organizaciones campesinas hasta académicos que las acompañan, quienes siempre han visto la agroecología como la alternativa a la agricultura industrial, no como una herramienta para sustentarla. Es decir, una manera totalmente diferente de hacer agricultura y que desafía las estructura de poder. La agroecología no se ve como algo meramente técnico, que sin duda debe funcionar como modelo productivo que de rentabilidad a las familias campesinas, sino que también tiene su elemento político. La agroecología se presenta como un mecanismo de resistencia del campesinado que cada vez tiene más dificultades para vivir en el campo debido a las malas políticas de gobiernos y multinacionales.
¿Podría decirse que desde las grandes esferas (instituciones, empresas…) se está co-optando la agroecología?
Existe esa visión productivista donde la idea es pintar de verde el agronegocio utilizando algunas prácticas agroecológicas mientras no hay cambios estructurales: se mantienen los monocultivos y también la concentración de la tierra y de rentas en pocas manos. Esta es la visión de la agroecología que está siendo promovida desde los estados (ministerios de agricultura, facultades de agronomía…), una visión muy estrecha, muy técnica y muy comercial. Consideramos que es una co-optación de la agroecología y por eso, La Vía Campesina defiende una agroecología netamente campesina o más bien una agricultura campesina agroecológica como alternativa al sistema corporativo de agricultura y alimentación.
Entonces, ¿quién debe llevar el liderazgo en esa transformación hacia la agroecología?
Soy parte de La Vía Campesina pero también soy académico que estudia estos temas en El Colegio de La Frontera Sur – ECOSUR – en México. Formo parte del grupo de investigaciones que estudia la masificación o escalamiento de la agroecología y analizamos casos de éxito de muchos países en los que se ha llevado la agroecología campesina a una mayor escala. Lo que hemos encontrado es que los casos de éxito siempre han estado marcados por el protagonismo campesino en el sentido en el que los procesos han sido liderados por las organizaciones campesinas que han construido procesos de formación e intercambio y sobre todo, se han basado en intercambios horizontales de saberes y prácticas entre familia campesina y familia campesina.
Si hacemos además un tour por los proyectos agroecológicos más exitosos de los diferentes países, vemos dos clases de protagonismo de las mujeres: el visible y el invisible. El visible es que hay muchos procesos abiertamente liderados y protagonizados por mujeres. Sin embargo, el invisible es cuando, por ejemplo, vas a visitar una finca y es el hombre el que presume del sitio pero si pasas más tiempo allí y conoces a la familia, resulta que ese hombre apostó por la agroecología por la insistencia de su mujer en que no quería tener más productos tóxicos en casa. Por eso en La Vía Campesina siempre decimos que no hay proceso agroecológico en el que no haya un protagonismo, visible o invisible, de las mujeres campesinas.
También es muy común el notable protagonismo de la juventud campesina. Podemos decir que estamos ante un relevo generacional, de aquellos que se quedaron en el campo y de aquellos que regresan de familias que migraron a la ciudad (los nuevos rurales). Esta nueva generación ya está de entrada convencida por la agroecología y eso da esperanza para el futuro del campo y para el futuro de nuestro sistema alimentario.
¿Nos menciona algún ejemplo de estos casos?
En nuestra investigación “Bringing Agroecology to Scale” (2018), recogemos una metodología que se usa mucho: “de campesino a campesino” (o campesina a campesina). Una organización campesina, en su interior, identifica las familias que tienen prácticas más avanzadas de producción ecológica y organiza visitas donde otras familias pueden conocer de primera mano el éxito agroecológico de esas experiencias y aprender de ellas. Es una socialización horizontal de conocimientos, saberes y prácticas. El ejemplo más notable de esto ha sido en Cuba, donde la ANAP (Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, miembro de La Vía Campesina) introdujo la metodología a finales de los 90 y en 15 años lograron que la mitad de la población campesina de toda Cuba hiciera la transformación agroecológica de sus fincas. Entonces demuestra el poder de una metodología que promueve el protagonismo campesino y el intercambio horizontal para lograr ese salto de escala.
Sobre el tema central de esta edición 33 de Ae: ¿Cree que el campesinado está perdiendo la soberanía sobre la conservación y producción de sus semillas y variedades locales?
Podemos decir que el movimiento campesino mundial se dedica con prioridad a dos temas hoy en día: uno es la agroeocología y otro, la recuperación de sus semillas autóctonas. Las semillas son fundamentales y representan una soberanía sobre el proceso productivo. El sector privado (las multinacionales) usan las semillas comerciales para quebrar la autonomía económica campesina y generar dependencia. Monopolizan, patentan y ejercen propiedad intelectual sobre las semillas y cobran grandes cantidades de dinero por ellas. Hacen que las familias campesinas dependan de las empresas para sembrar cada año. Frente a eso, las organizaciones están dedicadas a recuperar las variedades locales como un modo de construir una autonomía relativa frente a esas grandes empresas.
Otro elemento importante es la relación de las semillas locales con la agroecología. Es muy difícil construir un sistema agroecológico muy productivo con semillas comerciales porque las empresas hacen selección y cruces -o lo que ellos llaman “mejoramiento”- pero… ¿con qué criterios? Buscan semillas más dependientes de los insumos externos, que para rendir bien necesitan fertilizantes y pesticidas químicos y mucha agua de riego y que están seleccionadas para producir mejor en monocultivo. Al contrario, en un sistema agroecológico se buscan semillas seleccionadas para policultivos, para crear un sistema diverso que produzca bien sin fertilizantes ni pesticidas químicos y sin necesidad de abundante agua de riego. Y resulta que las variedades locales, autóctonas, campesinas e indígenas, generalmente, ofrecen mejores características para ser utilizadas en un sistema agroecológico. Por eso, las semillas es un tema de soberanía, pero también de tener semillas compatibles y favorables para la producción agroecológica.
¿Cuáles son los principales problemas a los que se enfrenta el campesinado para la venta de semillas?
Las leyes, que están hechas para favorecer a las empresas y criminalizar el comercio campesino de semillas locales. Es una lucha del movimiento campesino en el espacio político en contra de las leyes que criminalizan las semillas campesinas. Por ejemplo, una ley requiere que para vender semillas, éstas sean certificadas. Y suena bonito: que no tenga enfermedad, que sus características sean reproducibles… pero hay algo oculto en esto: los requisitos para certificar exigen una alta inversión de dinero y solo una empresa grande podría pagarlo. Se trata de una discriminación oculta en contra de las semillas campesinas y que de hecho, la criminaliza al igual que el intercambio y la venta local. Hay que dar un nuevo lugar a las y los guardianes de semillas; promover el intercambio, ferias, trueques, que se puedan multiplicar en cooperativas para venderlas a precios accesibles y haciendo variedades que normalmente no se encuentran en tiendas de agroquímicos y semillas comerciales. Hay que fortalecer todo ese proceso local de recuperación.
¿Y cuáles son los factores que pueden colaborar a ese fortalecimiento de los procesos locales?
La organización campesina es el factor medular: solo si hay una organización se pueden construir esos procesos hacia la agroecología. La formación y sensibilización son fundamentales, por ejemplo, sobre temas relacionados con la alimentación o, también muy importante, terminar con algunos mitos sobre la producción agroecológica, como que no es rentable, es más trabajosa y menos productiva. Hay que romper esquemas mentales y la visión del monocultivo y solo será posible con una organización que permita construir un proceso organizado, intencionado y sistemático, dando prioridad a la juventud y las mujeres dentro de las familias y las comunidades porque serán los sectores más sensibles para los cambios. Pero sin un proceso, será difícil. ■
Autora: Sara Serrano Latorre.
Entrevista publicada en la Revista Ae nº 33 sobre semillas ecológicas»
Revista Ae 33. Semillas y Agroecologia
17 Abr, 2020 | Formularios
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16 Abr, 2020 | Non classé
El nuevo Reglamento UE 2018/848 para la producción ecológica entrará en vigor el 1 de enero de 2021 e introduce cambios que afectarán a todo el sector agrario ecológico; agricultores/as, elaboradores/as, comerciantes, minoristas, entidades de certificación, investigadores/as y consumidores/as ecológicos/as.
En este webinario SEAE, revisaremos los principales cambios que introduce este Reglamento básico y trataremos sobre los reglamentos delegados y de ejecución aprobados hasta la fecha, así como los avances en la elaboración de los que quedan pendientes. Mediante éstos reglamentos se establecen las normas de producción, de los controles aplicables, la metodología para la detección y evaluación de sustancias no autorizadas, la lista de sustancias utilizables para la limpieza y desinfección, la certificación de los grupos de operadores, el contenido del certificado, el Catálogo común de desviaciones, las normas aplicables a la producción y comercialización de semillas y material de reproducción vegetativa, entre otros aspectos. También conoceremos los plazos de aplicación de cada una de las medidas y documentos aprobados
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