Mujeres rurales y agroecología: conocimiento, cuidados y liderazgo para el futuro de los territorios

Mujeres rurales y agroecología: conocimiento, cuidados y liderazgo para el futuro de los territorios

¿Son las mujeres protagonistas de la transición agroecológica?

Sin tierra, financiación y reparto de los cuidados, ese protagonismo seguirá siendo invisible.

Desde 2008, Naciones Unidas celebra el Día Internacional de las Mujeres Rurales para reconocer «la función y contribución decisivas de la mujer rural, incluida la mujer indígena, en la promoción del desarrollo agrícola y rural, la mejora de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza rural». Este 2026, además, ha sido declarado Año Internacional de la Agricultora, un reconocimiento que va más allá de lo que sugiere su nombre, pues incluye a todas las mujeres que trabajan en el sistema alimentario: agricultoras, ganaderas y pastoras, pescadoras, apicultoras, campesinas, comerciantes o emprendedoras.

Aunque la resolución que lo proclama pone el foco en las brechas que frenan a las mujeres del campo, desde el acceso a la tierra hasta el crédito, confía buena parte de las soluciones a la productividad, el emprendimiento y la inclusión financiera. Y ni siquiera menciona la agroecología. Por eso, desde SEAE queremos recordar en este día que hay otro camino, el de una transición agroecológica que no aspira solo a producir más, sino a repartir mejor la tierra, cuidar los recursos y compartir los cuidados y las decisiones. Todo ello son cuestiones clave para las generaciones futuras.

Protagonistas de la cadena alimentaria

ONU Mujeres recuerda que el trabajo de las mujeres, pagado o no, recorre toda la cadena alimentaria, desde el cultivo hasta la elaboración y el reparto de alimentos, el consumo y los cuidados vinculados a la alimentación. La FAO, en su lectura de la agroecología desde los Objetivos de Desarrollo Sostenible, sitúa a las mujeres como custodias de una alimentación saludable y tradicional, y como figuras decisivas en el hogar, en el campo y en el mercado. Señala además que la agroecología puede reforzar sus derechos, su autonomía y su capacidad de decidir.

Como venimos señalando desde SEAE, es la agroecología la que puede poner la vida en el centro de quienes el modelo agroindustrial deja en los márgenes; la que presta atención en los servicios de cuidados vinculados a la alimentación, tan primordiales para la infancia, adolescencia y personas dependientes.

Es más, ese protagonismo todavía no se refleja en el liderazgo de iniciativas en Europa. Según la Comisión Europea, solo el 32 % de las fincas de la UE están dirigidas por mujeres. Para seguir mejorando estos índices, SEAE participa en WoMentor+, un proyecto Erasmus+ que se acaba de poner en marcha junto a EUFarms (Francia) y PWB (Polonia). WoMentor+ tratará de que agricultoras con experiencia acompañen a otras que empiezan o quieren reforzar su proyecto. Hasta 2029, el proyecto formará a 45 mentoras en Francia, Polonia y España, que acompañarán a otras 45 agricultoras. Es una forma de compartir saberes de agricultora a agricultora y de tejer redes que hagan sus fincas más resistentes, económica y ambientalmente.

Los datos de SEAE apuntan a que la formación agroecológica abre esa puerta. Por poner un ejemplo reciente, entre febrero de 2025 y junio de 2026, el programa «Estrategias de adaptación al cambio climático desde la producción ecológica y la agroecología» formó a 385 personas en 12 jornadas técnicas y de campo repartidas por 11 provincias. El 43 % fueron mujeres y el 27 %, jóvenes, en ambos casos por encima de lo previsto. Una de esas jornadas, en Lugo, se dedicó precisamente a mujeres, ganadería y relevo generacional. Y estos días se celebra el curso online «Género y Políticas de Igualdad», centrado en las normativas y buenas prácticas que pueden hacer efectiva la igualdad de género.

 

Helena Cifre, coordinadora de SEAE, lo explica así: «La agroecología y la producción ecológica atraen a más mujeres y jóvenes que la producción convencional porque conectan con valores de sostenibilidad, justicia social y cuidado del territorio».

La formación es una puerta de entrada, y también de permanencia, en un medio rural que necesita relevo. Pero no basta. La agroecología puede ayudar a construir pueblos más igualitarios y con vida, siempre que haya políticas que reconozcan y apoyen el trabajo de las mujeres rurales y les faciliten un lugar real allí donde decidan crear su presente y futuro.

Algunas lecturas para el día de las mujeres rurales

La Revista Ae lleva años dando voz a las mujeres que sostienen el campo. En la última edición, la veterinaria y divulgadora rural Lucía López Marco nos habla de Nosotras somos semilla, el libro en el que reúne las historias de 39 mujeres que defienden la tierra en los cinco continentes.

Además, hay dos artículos que dialogan bien entre sí. Algunas aportaciones de las mujeres rurales al sistema agroecológico español recoge la experiencia de agricultoras y ganaderas ecológicas, satisfechas con su elección pero sin rodeos al hablar de jornadas interminables, pueblos que envejecen o un sector todavía poco valorado. Y Mujer, agroecología y emergencia climática. Desafíos y oportunidades explica por qué la crisis climática golpea más fuerte a quienes menos tierra y crédito tienen, y cómo la agroecología puede convertirse en una vía de resiliencia y de igualdad. Para mirar al territorio en su conjunto, El futuro se siembra en el rural plantea una agroecología que pone la vida en el centro y reclama el apoyo político que necesitan los pueblos.

Por último, recomendamos la lectura de “Agroecología en serio”, el boletín de La Garbancita Ecológica, que también hace reconocimiento a este Día Internacional de las Mujeres Rurales y el próximo Día Internacional de la Alimentación (16 octubre), que señala que para ser saludable y sostenible solo puede ser Agroecológica.

¡A disfrutar del conocimiento agroecológico!

Un nuevo informe del IEGD-CSIC señala que las fincas ecológicas y agroecológicas son las más resilientes, pero la PAC sigue premiando a las grandes industriales

Un nuevo informe del IEGD-CSIC señala que las fincas ecológicas y agroecológicas son las más resilientes, pero la PAC sigue premiando a las grandes industriales

Un informe recién publicado por el Instituto de Economía, Geografía y Demografía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IEGD-CSIC) aporta evidencia científica sólida para el debate sobre la nueva PAC 2028-2032: las fincas con mayor resiliencia social y ambiental —entre ellas, una proporción muy destacable de iniciativas certificadas en ecológico— son también las más dependientes de las ayudas públicas y, sin embargo, reciben menos apoyo por hectárea cultivada que las grandes unidades productivas intensivas.

El estudio, firmado por Idoia Urrutia Larrachea, Soledad Cuevas García-Dorado y Daniel López-García, analiza los datos de la Red Contable Agraria Nacional (RECAN) correspondientes al primer ejercicio del actual Plan Estratégico de la PAC y dibuja un mapa que confirma muchas de las tesis que SEAE viene defendiendo desde su nacimiento en 1992.

Una fotografía del campo en el Estado español en cinco modelos

El equipo investigador ha clasificado las cerca de 455.000 unidades agrarias representadas en la muestra en cinco tipos en función de su dimensión económica y de su resiliencia social y ambiental. El panorama resultante es elocuente: apenas un 2,22 % del total —las fincas con producción estándar superior a 500.000 € anuales y baja resiliencia socioambiental, mayoritariamente de ganadería intensiva de granívoros— concentra el 39 % de la producción y un 5,57 % del presupuesto PAC analizado.

En el otro extremo, los modelos con mayor resiliencia ambiental y social (tipos 4 y 5) reúnen el 23 % de las fincas, ocupan el 42 % de la superficie agraria útil y aglutinan el 40 % de las ayudas, con una proporción muy notable de iniciativas certificadas en ecológico: un 28 % en el tipo 4 y un 32 % en el tipo 5.

Estos datos refuerzan una idea que SEAE lleva años trasladando a las administraciones: la producción ecológica y la agroecología no son una opción minoritaria ni marginal, sino la columna vertebral de los modelos agroganaderos que más bienes públicos generan en términos de biodiversidad, calidad del suelo, equilibrio territorial y empleo rural digno.

La resiliencia ambiental no está reñida con la viabilidad económica

Uno de los hallazgos más relevantes del informe desmonta uno de los argumentos clásicos contra la transición agroecológica. El análisis estadístico no encuentra incompatibilidad inherente entre resiliencia ambiental y resiliencia económica. Es decir: las fincas que apuestan por la rotación, la diversidad de cultivos, la circularidad, el bajo uso de insumos químicos y la ganadería extensiva pueden ser perfectamente viables.

La diferencia en viabilidad que muestra el tipo 1 frente al resto se explica más por la dimensión económica —y por las economías de escala asociadas— que por su modelo productivo. Esta evidencia es clave para responder a quienes presentan la transición ecológica como un freno a la competitividad del sector.

Los ecorregímenes no están llegando a quienes más bienes ambientales generan

Otro dato especialmente relevante para el sector ecológico: los ecorregímenes, que absorben el 14 % del presupuesto PAC y están concebidos para premiar prácticas beneficiosas para el medio ambiente, no benefician en términos relativos a las fincas con mayor resiliencia ambiental. El reparto en euros por unidad de dimensión económica favorece a los tipos 2 y 3, no a los tipos 4 y 5, donde se concentra la producción ecológica. La pregunta es inevitable: ¿cómo es posible que un instrumento diseñado para apoyar la transición ambiental no esté priorizando a las personas operadoras certificadas en ecológico, que aplican prácticas verificadas y auditadas anualmente?

Las ayudas específicas a la producción ecológica del Pilar II, que sí muestran un mejor desempeño hacia los modelos resilientes, representan apenas el 3,3 % del presupuesto total. Una proporción claramente insuficiente para alcanzar el objetivo del 25 % de superficie ecológica en 2030 fijado por el Plan de Acción Europeo.

Brecha de género: las agricultoras y ganaderas reciben menos ayudas

El informe documenta con precisión una brecha que SEAE viene denunciando: las personas titulares mujeres percibieron en 2023 una media de 21.000 € en ayudas PAC, frente a los 29.000 € de los titulares hombres. La diferencia se concentra en el Pilar I, vinculado mayoritariamente a la superficie. La explicación está en la propia estructura del campo: las mujeres lideran fincas de menor dimensión económica, más frecuentemente en modelos asociativos y con mayor resiliencia social y ambiental. Es decir: trabajan en las fincas que más bienes públicos generan y, paradójicamente, son las que menos apoyo reciben por euro generado.

Relevo generacional y agroecología: una alianza estratégica

La incorporación de personas jóvenes a la actividad agraria se da especialmente en los modelos de alta resiliencia social y ambiental (tipos 2, 4 y 5). Sin embargo, el grueso de las ayudas a la instalación y del complemento joven termina en las fincas más grandes (tipo 1), independientemente de su aportación a los bienes públicos. Las ayudas a la incorporación percibidas por mujeres jóvenes se concentran exclusivamente en los tipos 2, 4 y 5, con presencia destacada en cultivos leñosos, vitivinicultura y ganadería de herbívoros. Aquí se cruzan dos prioridades estratégicas que la coalición #PorOtraPAC —de la que SEAE es parte activa— viene defendiendo: el relevo generacional y el apoyo a las mujeres rurales no pueden seguir vinculados de forma exclusiva a la superficie cultivada.

Lo que está en juego en la PAC 2028-2032

La propuesta de nueva PAC presentada por la Comisión Europea en julio de 2025 plantea una reducción del 22 % del presupuesto, la fusión de los dos pilares y una mayor flexibilidad para los Estados miembros. El informe del IEGD-CSIC abre interrogantes que conectan directamente con las posiciones que SEAE ha trasladado a través de IFOAM Organics Europe, la coalición #PorOtraPAC y el Foro de Acción Rural:

  • ¿Es razonable mantener un sistema que destina el 5,57 % de las ayudas a las fincas más grandes —las que menos dependen de ellas— mientras los modelos agroecológicos viables, dependientes de la PAC para su renta, reciben proporcionalmente menos apoyo por euro generado?
  • ¿Tiene sentido que los ecorregímenes no prioricen a las personas operadoras ya certificadas en ecológico, que llevan años aplicando las prácticas que estos instrumentos pretenden incentivar?
  • ¿No sería más coherente reducir el tope máximo de ayudas por finca y desvincular los apoyos a mujeres y jóvenes de la superficie cultivada, para acompañar el modelo de pequeña y mediana escala donde realmente se concentran?

Un debate que alimenta los surgidos durante el XVI Congreso SEAE

Este informe llega en un momento especialmente oportuno. El XVI Congreso Internacional SEAE acaba de celebrarse en la Universidad Pública de Navarra, en Pamplona-Iruña, del 22 al 25 de abril de 2026, treinta años después de aquel II Congreso SEAE celebrado en la misma ciudad en 1996. Las evidencias aportadas por el equipo del IEGD-CSIC alimentan un debate que la comunidad agroecológica tiene plenamente vivo: cómo articular políticas públicas que reconozcan, apoyen y amplíen el papel de las fincas ecológicas y agroecológicas como motor de un campo más resiliente, más justo y más vivo.

SEAE seguirá trasladando estas evidencias a las administraciones competentes y al resto de actores del sistema agroalimentario europeo. Porque, como recordaba el equipo técnico de SEAE en la revista Ae nº47 (la del 30 aniversario de SEAE), la incidencia política, científica y social no se basa en argumentos débiles, sino en investigaciones rigurosas y en la experiencia diaria de las personas productoras. Este informe es una pieza más en esa larga conversación.


Accede al informe completo:

Resiliencia del sector agrario y ayudas del Plan Estratégico Nacional de la Política Agraria Común (2023) — IEGD/CSIC, 2026.

Lucía López Marco presenta «Nosotras somos semilla» en Pamplona/Iruña como actividad precongresual del XVI Congreso SEAE

Lucía López Marco presenta «Nosotras somos semilla» en Pamplona/Iruña como actividad precongresual del XVI Congreso SEAE

La víspera de la inauguración del XVI Congreso Internacional SEAE «Agroecología: raíces y futuro«, la escritora, veterinaria y divulgadora rural Lucía López Marco presentará en Pamplona/Iruña su libro Nosotras somos semilla, una obra que recoge las voces de decenas de mujeres defensoras de la tierra en 31 países de los cinco continentes.

La presentación tendrá lugar el martes 21 de abril a las 19 h en la Librería Katakrak (C. Mayor, 54, Pamplona/Iruña). La autora estará acompañada por una persona representante de SEAE. La entrada es libre.

Un mapa de mujeres que cuidan la tierra

El libro reúne testimonios de ganaderas, campesinas, guardianas de semillas y activistas que, desde contextos muy distintos, comparten un mismo compromiso: cuidar la tierra y sostener la vida. Entre sus páginas conviven voces locales, como las de las aragonesas Ana Marcén, Pilar Torres y Pilar Edo, con figuras de alcance internacional como Sofía Gatica, Premio Goldman 2012, o Elizabeth Mpofu, lideresa de La Vía Campesina en Zimbabue.

Todos los beneficios de autoría del libro se destinan íntegramente a Justicia Alimentaria, para impulsar proyectos de soberanía alimentaria y desarrollo rural justo que sitúan a las mujeres en el centro.

La autora

Lucía López Marco (Zaragoza, 1988) es veterinaria y divulgadora especializada en medio rural, agroecología y ecofeminismo. Autora del blog Mallata.com y de títulos como Cuan plegue o colapso (Premio Arnal Cavero del Gobierno de Aragón) y Haciendo mallata, vive y trabaja en un pequeño pueblo del Pirineo aragonés. Durante el XVI Congreso SEAE, Lucía moderará además la mesa «Intercambio de saberes. Raíces y futuro de la agroecología», un diálogo intergeneracional sobre los cimientos y el horizonte del movimiento agroecológico.

Una puerta de entrada al congreso

Esta presentación abre el programa de actividades precongresuales del XVI Congreso Internacional SEAE, que se celebrará del 22 al 25 de abril en el Campus Arrosadía de la UPNA (Pamplona/Iruña), co-organizado por SEAE, la Dirección General de Agricultura y Ganadería del Gobierno de Navarra, la UPNA e INTIA, con la colaboración de CPAEN-NNPEK, Mirua Microcoop, Landare, Hazialdeko y REAS Nafarroa/Navarra.

Martes 21 de abril de 2026, 19 h 📍 Librería Katakrak · C. Mayor, 54 · Pamplona/Iruña 🔓 Acceso libre

Cuidar la tierra, cuidar la vida: ecofeminismo y mujeres rurales protagonizan una jornada en el Campus de La Yutera (Palencia)

Cuidar la tierra, cuidar la vida: ecofeminismo y mujeres rurales protagonizan una jornada en el Campus de La Yutera (Palencia)

El Campus de La Yutera de la Universidad de Valladolid, en Palencia, acoge la Jornada «Ecofeminismo, Mujeres Rurales y Agroecología», enmarcada en el II Encuentro Internacional de Estudios Feministas e Igualdad y en el I Seminario Internacional de Investigación Feminista Rural – RURALFEM. SEAE ha estado representada por su vicepresidenta, Pilar Galindo, de La Garbancita Ecológica S. Coop. Mad., quien participa activamente en la segunda mesa de la jornada.

El encuentro reúne a investigadoras, productoras y activistas para explorar los vínculos entre el pensamiento ecofeminista, la producción agroecológica y la vida de las mujeres en los territorios rurales, combinando reflexión teórica con experiencias prácticas sobre el terreno. Además, se celebra en el marco del 8 de marzo y el Año Internacional de la Agricultora.

Una primera mesa para construir el marco teórico

La jornada arranca con una mesa dedicada a los fundamentos filosóficos del ecofeminismo. La Dra. Alicia Puleo, Catedrática Emérita de Filosofía de la UVa, expone la construcción teórica del ecofeminismo y su propuesta de una ética del cuidado frente a lógicas destructivas, poniendo en cuestión cómo el sistema alimentario industrial actúa como una forma de agresión contra la salud de las personas y contra la naturaleza.

A continuación, la Dra. Fátima Cruz, profesora de Psicología Social de la UVa, amplía la mirada sobre quiénes son las mujeres del mundo rural: no solo agricultoras y ganaderas, sino también gestoras del territorio forestal y custodias de una forma de vida y de relacionarse con el entorno que el modelo urbano tiende a invisibilizar. Como recoge Pilar Galindo, Cruz pone el foco en que «lo rural se está viendo solo como un espacio desde el que recoger recursos», en detrimento de esa mirada cuidadora del territorio que caracteriza a quienes lo habitan.

Cierra la primera mesa la Dra. Emma Siliprandi, ex-oficial de Agricultura de la FAO, con lo que Pilar destaca como la idea más poderosa de la jornada:

«Necesitamos que el feminismo incorpore la agroecología, pero también que la agroecología incorpore el feminismo, porque nos falta esa mirada de atravesar las dos perspectivas, no solo desde el punto de vista teórico, sino también desde su práctica.»

Siliprandi ilustra esta tesis con numerosas experiencias de mujeres rurales de América Latina, donde la articulación entre agroecología y feminismo tiene ya un recorrido más consolidado.

La voz de SEAE: cuidados, agroecología y decrecimiento

En la segunda mesa, centrada en consumo y producción agroecológica desde la perspectiva feminista y de género, Pilar Galindo toma la palabra en primer lugar para ofrecer una lectura desde la práctica cotidiana de La Garbancita y desde el compromiso de SEAE con la agroecología feminista.

Su intervención parte de un diagnóstico claro sobre la relación entre género y crisis ecosocial:

«Las mujeres somos más vulnerables ante el cambio climático, ante los tóxicos de la agricultura industrializada y globalizada, pero también tenemos una mejor capacidad de resistencia precisamente por haber ocupado el lugar de los cuidados, que no es algo que debe considerarse biológico, sino cultural.»

Y apostilla que esa fortaleza colectiva exige, al mismo tiempo, un reparto real de responsabilidades: «Lo que hay que hacer es repartirla y compartirla, para que el cuidado sea cosa de todas, todos y todes, y que hay que ejercitarlo también.»

Desde ahí, Pilar aborda la necesidad de una alimentación agroecológica que dé respuesta al desorden alimentario internacional, denunciando «una modernización que cada vez es más agresiva con la naturaleza y con las personas». Frente a ese modelo, plantea una apuesta por la agroecología y el decrecimiento, subrayando que avanzar en este sentido significa, sobre todo, «un decrecimiento de los modelos industrializados, mercantilizados y globalizados, empezando por esa deconstrucción y por la gente y los sitios donde hay más vulnerabilidad».

En su intervención menciona también el foro Beyond Growth como espacio de encuentro donde agroecología, alimentación, agua y biodiversidad se ponen en relación con alternativas en las que «lo fundamental sea el cuidado y la salud de las personas y de los ecosistemas», frente a un sistema que sitúa el incremento del beneficio como única consideración superior.

En definitiva, señala Pilar, «necesitamos que crezca el consumo consciente que se responsabilice de la producción ecológica con perspectiva ecofeminista agroecológica (ecológico, de temporada, más verduras y legumbres y menos carne, cercanía, a precios justos y circuito corto y con reparto de tareas de cuidados) para que las mujeres agricultoras y ganaderas perciban rentas dignas y vivan en los pueblos«.

Experiencias desde el territorio: setas, ovejas y vuelta al campo

Completan la mesa dos proyectos palentinos que ponen cara y voz a la vuelta al campo de las mujeres jóvenes. Nazaret Mateos, de EntreSetas (Paredes de Nava), habla sobre la recuperación de terrenos abandonados a través de la micología: cómo las micorrizas y los hongos pueden contribuir a la regeneración del territorio al tiempo que ofrecen un alimento necesario. Su trayectoria resulta especialmente significativa como modelo de incorporación al mundo rural desde la convicción y el proyecto.

Nerea del Río Gómez, dela granja Ovejas y Ríos (Robladillo de Ucieza, Palencia), comparte su experiencia de reincorporación a la producción ganadera desde una mirada agroecológica y de regeneración del territorio. Tanto ella como Nazaret Mateos comparten una narrativa común que Pilar resume con nitidez: las dos habían recibido el mensaje de «tienes que irte del campo, estudia y vete»… y las dos volvieron.

El debate es especialmente vivo, con conversaciones sobre la Mesta, los privilegios masculinos en el sector y las formas de articular movimientos. Según Pilar, «la mesa de experiencias tiene mucho más debate y participación» que la primera, lo que da idea del interés que despiertan los relatos en primera persona.


La Jornada está organizada por la Universidad de Valladolid, el Instituto VirtFEM y el iuFOR, con el apoyo de la Facultad de Educación de Palencia y el Ayuntamiento de Palencia, y financiación de la RSUVa, el Ministerio de Igualdad y el Instituto de las Mujeres.