En el Estado español, el párkinson asociado a la exposición a plaguicidas en el sector agrario aún no está reconocido como enfermedad profesional y urge su reconocimiento y medidas para reducir los riesgos. La mesa contará con representantes de la sociedad civil expertos en salud laboral, en impactos y riesgos del uso y exposición a plaguicidas y en salud ambiental del sistema agroalimentario.
En ella se expondrán los argumentos y precedentes para el reconocimiento del Parkinson como enfermedad laboral del sector agrario y el impacto que esto tendría sobre el sector agrario, el uso y la exposición a fitosanitarios neurotóxicos.
Viernes 27 de noviembre. Sala 3.3. De 10:30 – 11:15 h. Organiza: SEAE Intervienen:
Celsa Peiteado Morales. Responsable del Programa de Alimentos en WWF España
Luis Ángel Hernández Lozano. Coordinador del Área de Tóxicos de Ecologistas en Acción
Pilar Galindo Martínez. Presidenta de La Garbancita Ecológica y vicepresidenta de SEAE
Rubén Pinel Ballesteros. Responsable de Salud Laboral y Sostenibilidad Medioambiental en CCOO
Empezando por una exigencia concreta: que España reconozca el párkinson como enfermedad profesional en personas expuestas a plaguicidas. Italia lo hizo en 2008, Francia en 2012 y Alemania ha completado su incorporación este año. El Estado español, uno de los que más plaguicidas comercializa de toda la Unión Europea, sigue sin hacerlo, pese a que cualquier exposición a lo largo de la vida se asocia a un incremento del riesgo de en torno al 80 % y a que más de 150.000 personas conviven ya con la enfermedad en nuestro país. SEAE respalda la petición junto a Ecologistas en Acción y WWF.
La otra reivindicación llega de Bruselas y es sobre el retroceso que supone la desregulación de las nuevas técnicas genómicas aprobada en junio por el Parlamento Europeo, sin poner freno a las patentes sobre semillas, y qué margen queda para proteger el fitomejoramiento tradicional.
En lo técnico, el número trae un metaanálisis de la Universidad de Jaén sobre las decisiones de manejo que reducen la huella ambiental, los parientes silvestres de los cultivos, los valores ecosistémicos de la oveja Lojeña, bioestimulantes a partir de algas gallegas, la adaptación al clima en el Mar Menor y los conflictos entre agricultura y macroproyectos renovables.
La salud, el hilo que lo une todo
Y completan la edición iniciativas agroecológicas como los huertos municipales de Uceda, Singulars, UNIALIMENTA impulsando la alimentación ecológica en las cafeterias de la Universidad y un reconocimiento a los los treinta años de CERAI Aragón. También hay un artículo destacado sobre la nueva Ley de FP como oportunidad para la formación agroecológica; la entrevista a Lucía López Marco, autora de «Nosotras somos semilla»; el perfil de Manuel González de Molina, y cinco fichas prácticas: cebollón de Torres de Alcanadre, avispón asiático, leguminosas arbustivas ibéricas, cola de caballo y raza merina variedad negra.
En definitiva, hay un hilo lo cose todo y es la salud: la del suelo, la del agua, la de quienes trabajan la tierra y la de quienes comen. No puede ser un efecto colateral de la política agraria, debe ser la decisión de fondo.
Reconozca el párkinson como enfermedad profesional para trabajadoras y trabajadores agrícolas expuestos a fitosanitarios, con los mismos derechos y prestaciones que ya existen en Francia, Italia y Alemania.
Impulse estudios epidemiológicos que analicen la incidencia del párkinson vinculada a la actividad agrícola en el territorio español.
Hay casos de párkinson que no se pueden evitar. Los provocados por la exposición laboral a plaguicidas, sí. La administración tiene la obligación de prevenirlos y, cuando la enfermedad aparece, de reconocerla oficialmente y garantizar las ayudas necesarias.
Por qué esta petición es importante
Más de 150.000 personas conviven en España con el párkinson y cada año se diagnostican unos 10.000 nuevos casos. El envejecimiento de la población podría triplicar la cifra en las próximas tres décadas.
En nuestro entorno, tres países ya han traducido esa evidencia en derechos laborales:
Francia, desde mayo de 2012, mediante un decreto que incluyó el párkinson provocado por plaguicidas en el cuadro de enfermedades profesionales agrícolas.
Italia, lo aplica por la vía del INAIL, que incluye el párkinson en sus tablas de enfermedades profesionales desde 2008
Alemania, que desde marzo de 2024 lo reconoce a través de la recomendación científica del Consejo Médico Asesor del Ministerio Federal de Trabajo, actualizada en septiembre de 2025; la Mutua Agraria alemana ha acreditado ya cerca de 550 casos.
España, pese a ser uno de los Estados de la UE que más plaguicidas consume, ni reconoce ni investiga esta relación.
Esta petición se acompaña del estreno del documental «Párkinson tóxico«, del fotoperiodista Santi Donaire con Alba García Fijo. A través de testimonios del ámbito científico y de personas del campo que han desarrollado la enfermedad tras años de contacto con plaguicidas, la pieza reúne las evidencias médicas, laborales y humanas que sostienen esta reclamación.
Se ha estrenado en Pamplona/Iruña, el miércoles 22 de abril de 2026, a las 19:30 h, en el Aulario del Campus de Arrosadía (UPNA), dentro del XVI Congreso Internacional SEAEAgroecología: raíces y futuro.
Si tu colectivo, asociación, sindicato, cooperativa o entidad quiere proteger la salud de quienes trabajan en el campo y contribuir a prevenir el párkinson, firma la adhesión:
Reconozca el párkinson como enfermedad profesional para trabajadoras y trabajadores agrícolas expuestos a fitosanitarios, con los mismos derechos y prestaciones que ya existen en Francia, Italia y Alemania.
Impulse estudios epidemiológicos que analicen la incidencia del párkinson vinculada a la actividad agrícola en el territorio español.
Hay casos de párkinson que no se pueden evitar pero los provocados por la exposición laboral a plaguicidas, sí. La administración tiene la obligación de prevenirlos y, cuando la enfermedad aparece, de reconocerla oficialmente y garantizar las ayudas necesarias.
Concretamente, las organizaciones impulsoras de esta iniciativa – Ecologistas en Acción, SEAE y WWF – solicitan al:
Ministerio de Trabajo que reconozca el párkinson como enfermedad profesional en personas expuestas a plaguicidas.
Ministerio de Sanidad que se impulsen estudios epidemiológicos que analicen la incidencia de esta enfermedad en relación con la actividad agrícola.
Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación que revise el Marco de Acción Prioritario sobre el uso de plaguicidas e incorpore en él objetivos vinculantes y ambiciosos de reducción de su uso e impacto.
Más de 150.000 personas conviven en España con el párkinson y cada año se diagnostican unos 10.000 nuevos casos. El envejecimiento de la población podría triplicar la cifra en las próximas tres décadas.
En nuestro entorno, tres países ya han traducido esa evidencia en derechos laborales:
Francia, desde mayo de 2012, mediante un decreto que incluyó el párkinson provocado por plaguicidas en el cuadro de enfermedades profesionales agrícolas.
Italia, lo aplica por la vía del INAIL, que incluye el párkinson en sus tablas de enfermedades profesionales desde 2008.
Alemania, que desde marzo de 2024 lo reconoce a través de la recomendación científica del Consejo Médico Asesor del Ministerio Federal de Trabajo, actualizada en septiembre de 2025; la Mutua Agraria alemana ha acreditado ya cerca de 550 casos.
España, pese a ser uno de los Estados de la UE que más plaguicidas consume, ni reconoce ni investiga esta relación.
Esta petición se acompaña del estreno del documental «Párkinson tóxico«, del fotoperiodista Santi Donaire con Alba García Fijo. A través de testimonios del ámbito científico y de personas del campo que han desarrollado la enfermedad tras años de contacto con plaguicidas, la pieza reúne las evidencias médicas, laborales y humanas que sostienen esta reclamación.
Se ha estrenado en Pamplona/Iruña, el miércoles 22 de abril de 2026, a las 19:30 h, en el Aulario del Campus de Arrosadía (UPNA), dentro del XVI Congreso Internacional SEAEAgroecología: raíces y futuro.
Más información sobre evidencias entre la relación de párkinson y plaguicidas
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Si tu colectivo, asociación, sindicato, cooperativa o entidad quiere proteger la salud de quienes trabajan en el campo y contribuir a prevenir el párkinson, firma la adhesión.
Más de 150.000 personas conviven en España con el Parkinson y cada año se diagnostican unos 10.000 nuevos casos. La OMS reconoció en 2023 que los plaguicidas incrementan el riesgo de desarrollar la enfermedad, y países como Francia, Italia y Alemania ya la contemplan como enfermedad profesional para las personas expuestas a fitosanitarios. España, pese a ser uno de los Estados de la UE que más plaguicidas consume, todavía no lo hace ni impulsa estudios epidemiológicos al respecto.
A través de voces del ámbito científico y de testimonios de personas del campo que han desarrollado la enfermedad tras años de contacto con plaguicidas, Parkinson tóxico reúne las evidencias que sostienen dos demandas concretas: impulsar estudios epidemiológicos en el sector agrícola español y reconocer oficialmente el Parkinson como enfermedad profesional para quienes están expuestas y expuestos a fitosanitarios.
Para más información sobre el documental, escribir a comunicacion@agroecologia.net
UN TUMOR DE MAMA QUE SE MANIFIESTA HOY PUDO TENER SU ORIGEN EN EL ÚTERO MATERNO
El tejido de la mama de una mujer con cáncer tiene más pesticidas que el de una mujer sana
Cada año se diagnostican más casos de cáncer en gente más joven y con un desarrollo más agresivo
Madrid, 8 de mayo de 2018.- La sede del Parlamento Europeo en Madrid acogió ayer un encuentro en el que expertos de diferentes ámbitos pusieron sobre la mesa el impacto de los pesticidas en la salud de las mujeres. La Fundación Alborada, la Fundación Vivo Sano, Pesticide Action Network y la Cátedra Extraordinaria Patología y Medio Ambiente de la Universidad Complutense de Madrid se adhirieron con este acto a la campaña Semana sin pesticidas que se celebra cada año en varios países europeos. Según se recordó, hay más de 30.000 estudios sobre las sustancias que alteran el sistema hormonal, que tienen como una de las consecuencias más graves el incremento del riesgo de cáncer de mama. Entre otras cuestiones se explicó que un tumor de este tipo que se manifiesta hoy pudo tener su origen hace 40 años, favorecido por exposiciones químicas en el útero materno.
Este año el tema central fueron las mujeres porque, en palabras de Pilar Galindo, vocal de la junta directiva de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE), “nosotras somos más vulnerables a los pesticidas que los hombres tanto si trabajamos expuestas a ellos como si los respiramos o los ingerimos en el agua y los alimentos. La mayor vulnerabilidad procede de tener más células grasas que los hombres, y de ser las cuidadoras y, por tanto, ocuparnos de la alimentación y la salud de niños, mayores y personas dependientes.
La investigadora de la Universidad de Granada, Marieta Fernández, centró su intervención en el cáncer de mama, por ser una patología que aumenta cada año en prevalencia y que cada vez se presenta en mujeres más jóvenes y con tumores más agresivos. “Hace años el cáncer de mama era propio de mujeres menopáusicas, mayores de 50 años, pero ahora cada vez vemos más chicas de 25-30 años y en ellas, además, los tumores son más agresivos”, aseguró. Marieta Fernández explicó que se ha comprobado, al analizar tejido mamario de mujeres enfermas, que todas tienen un nivel de pesticidas superior al de las mujeres sanas.
Niños contaminados
Según esta experta, es muy probable que el origen de este tumor sea muy antiguo, y que la exposición de riesgo pudo producirse incluso en el útero materno. En ese sentido puso sobre la mesa una investigación que se hizo en California con mujeres que tenían unos niveles más altos de DDT cuando estaban embarazadas en la que se vio que sus hijas, décadas después, tenían más prevalencia de cáncer de mama.
La doctora y presidenta de la Fundación Alborada y codirectora de la Cátedra Extraordinaria Patología y Medio Ambiente de la UCM, Pilar Muñoz-Calero mostró su preocupación por la contaminación química por pesticidas que se da en etapas muy sensibles del desarrollo, ya desde antes de nacer y posteriormente, en la infancia. Niños de cinco, siete u ocho años pueden tener niveles preocupantes de químicos.
El nivel de evidencia científica existente debería justificar, en opinión de los participantes, que se aplicase el Principio de Precaución y que se adopten medidas para proteger a la población. El periodista Carlos de Prada y portavoz de la campaña Hogar sin tóxicos de la Fundación Vivo Sano, recomendó la alimentación ecológica como la mejor forma de reducir tal exposición, algo que puede ser especialmente positivo en el caso de los residuos de pesticidas disruptores endocrinos ya que es muy difícil poder establecer un umbral seguro para estas sustancias por baja que sea la concentración. En ese sentido mostró su preocupación por el hecho de que al evaluar el riesgo de los pesticidas se haga examinando cada sustancia individualmente pero no el «efecto cóctel» que pueden generar los 14 pesticidas presentes al mismo tiempo en una mazana o una fresa.
Doble juego
Se denunció además la presión que los lobbies ejercen en Bruselas dificultando que se adopten medidas serias para proteger la salud de los ciudadanos. El eurodiputado Florent Marcellesi, representante de Equo en el Grupo Los Verdes, comentó las implicaciones de la reciente fusión entre Monsanto y Bayer, un matrimonio de gigantes mediante el que “con una mano Monsanto vende el veneno (glifosato, uno de los plaguicidas más utilizados) y con la otra Bayer vende la medicina”. Para este eurodiputado, ahora estamos recogiendo los frutos del uso extensivo y masivo de estos químicos, que se generalizaron después de la Segunda Guerra Mundial.
Las evidencias no dejan lugar a muchas dudas. Según expuso Carlos de Prada, en Argentina, en algunas zonas donde se utilizan los pesticidas de manera masiva, se ha visto un incremento de riesgo de cánceres infantiles de un 300%; de malformaciones de un 400% y de abortos espontáneos de entre un 600-700% respecto a la media nacional.
Durante el acto se leyó el testimonio de una mujer cuyo marido murió víctima de problemas derivados de la exposición a pesticidas. Fran era ingeniero agrónomo y un día, al abrir un bidón con productos que tenía que verter en el terreno, inhaló los gases que emanaba el líquido. Al poco tiempo se le diagnosticó un glaucoma; después, Parkinson –con 46 años-, y más tarde, un cáncer de hígado que acabó con su vida.
Efectos desconocidos
Sin embargo, los efectos de estas sustancias pueden no ser tan evidentes y agresivos. La doctora Muñoz-Calero explicó que pueden ser sutiles, como sentir mareos o tener una ligera borrachera, señal de que el cuerpo no está siendo capaz de eliminar los tóxicos en el organismo. “Se conoce muy poco de los efectos que provocan estas sustancias; algunas pierden fuerza dentro del cuerpo humano y son degradadas pero otras lamentablemente se activan”, lamentó.
La solución, tomar conciencia y apostar por la agricultura ecológica, con menos pesticidas y que además tiene más propiedades alimenticias. Interpelados por el elevado precio de esta alimentación Muñoz Calero fue rotunda: “Lo que realmente nos debería preocupar es lo que nos estamos llevando a la boca cuando compramos comida barata”.
“Si cuando conducimos usamos el cinturón de seguridad o frenamos cuando hay un stop por precaución, ¿por qué no hacemos lo mismo con los productos que pueden ser nocivos para nuestra salud? No tenemos que esperar a que se manifiesten los daños irreversibles que ocasionan muchos pesticidas; la prevención es la clave. Para evitar la enfermedad en nosotros y en nuestra descendencia lo mejor es no exponerse a las sustancias que están bajo sospecha aunque no estén prohibidas por la normativa».
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