El Acuerdo Social por el Agua se presenta en el Congreso de los Diputados

Se presenta hoy en el Congreso de los Diputados la iniciativa: «Frente al Cambio Climático, Acuerdo Social por el Agua, en Defensa de Nuestros Ríos y por el Agua Pública», firmado por más de 75 entidades de la sociedad civil de toda España.

Este lunes 21 de Mayo se presenta en el Congreso de los Diputados la iniciativa: «Frente al Cambio Climático, Acuerdo Social por el Agua, en Defensa de Nuestros Ríos y por el Agua Pública«. Se trata de una iniciativa de la sociedad civil frente al cambio climático, que ha logrado articular un acuerdo para un cambio de profundidad de la política del agua en España, con el fin de afrontar los retos del cambio climático, de la sostenibilidad, de la gestión pública del agua y de la recuperación de nuestros ecosistemás acuáticos.

En concreto, el Acuerdo Social por el Agua se presenta en la Subcomisión de Agua y Cambio Climático del Congreso de los Diputados, a través de la comparecencia de Julia Martínez, directora técnica de la Fundación Nueva Cultura del Agua, una de las entidades firmantes.

Este Acuerdo Social por el Agua constituye un hito histórico, dada la relevancia de sus contenidos, el grado de consenso alcanzado y la magnitud y significación del apoyo alcanzado entre organizaciones representativas de un sector muy importante de la sociedad española. En este sentido hay que destacar que las más de 75 organizaciones que suscriben este Acuerdo Social por el Agua dibujan un amplio espectro social de apoyo al mismo, el cual incluye a redes de defensa del agua y los ríos, organizaciones de defensa de la gestión pública del agua, entidades ligadas al ámbito rural y agrario, organizaciones ambientales, organizaciones sindicales, organizaciones de consumidores y entidades que promueven los usos recreativos sostenibles en los ríos, entre otras.

El Acuerdo Social por el Agua se articula en torno a cinco ejes: i) detener la construcción de nuevos embalses y trasvases y revisar los existentes, eliminando expectativas insostenibles a la luz del cambio climático e injusticias territoriales; ii) detener el crecimiento de las demandas de agua para adaptarlas a la reducción de caudales que impone el cambio climático, redimensionando la superficie regada y las demandas urbanas expansivas y pasando de estrategias de oferta a la gestión de la demanda; iii) detener los procesos de deterioro, apropiación y sobreexplotación de ríos y acuíferos, a fin de garantizar su sostenibilidad y el buen estado ecológico de las aguas; iv) incorporar a la normativa en el más alto nivel posible el Derecho Humano al Agua y al Saneamiento y revertir los procesos de mercantilización del agua y de privatización de nuestros servicios de abastecimiento y saneamiento; v) acabar con la corrupción en torno al agua, que crece al transformar el agua y los servicios de abastecimiento y saneamiento en grandes negocios privados, para lo que es necesario promover una plena transparencia y una participación ciudadana efectiva, entre otras medidas.

Puede accederse al texto completo del Acuerdo Social por el Agua en este enlace

Jornadas «Frente al cambio climático, consume agroecología»

Jornadas «Frente al cambio climático, consume agroecología»

«Un cambio generalizado en nuestro patrón de consumo tendría un efecto directo sobre la reducción de Gases Efecto Invernadero (#GEI)»
Aprende y comparte experiencias agroecológicas en las Jornadas gratuitas «Frente al Cambio Climático consume Agroecología«
? 20 mayo – Finca Algendaret vell (Maó, Menorca)
? 26 mayo – Finca de la Charquilla (Parque Agrario Fuenlabrada, Madrid)
? 27 mayo – Finca Ecológica Villa Teresa – Antigua Vida Nueva (La Puebla, Cartagena, Murcia)
Inscripciones:

Nota de prensa SEAE, La Garbancita Ecológica, La Charquilla y Parque Agrario Fuenlabrada – Madrid, 18 mayo 2018

“Tu dieta puede salvar el planeta”

SEAE y La Garbancita Ecológica organizan un encuentro apto para todo tipo de público sobre cómo el consumo de alimentos puede colaborar a reducir el impacto negativo del cambio climático. Será en la Charquilla, un ejemplo de iniciativa para el autoempleo y autoconsumo, basada en el cultivo hortícola ecológico en la Región Metropolitana de Madrid

Los Gases Efecto Invernadero (GEI), causantes fundamentales del efecto invernadero, son considerados potencialmente dañinos tanto para los ecosistemas como para la biodiversidad e incluso, la subsistencia de las personas en el planeta. Sin embargo, la realización de ciertas prácticas y hábitos, ya sean individuales o colectivos, colaborarían a reducir de inmediato la emisión de GEI. Por ejemplo, un cambio generalizado en los hábitos de consumo de alimentos que respeta los criterios de sostenibilidad ambiental, social y económica, en una región como Madrid, tendría un efecto inmediato en la disminución de emisiones de GEI y, por lo tanto, en la reducción de los impactos negativos del cambio climático.

Por esta razón y por todas en las que la agricultura y el consumo puedan repercutir positivamente en el cuidado de nuestro planeta y nuestro entorno, el próximo sábado 26 de mayo, la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE) junto a la cooperativa de consumo responsable La Garbancita Ecológica, han organizado una visita a La Charquilla, un proyecto de autoempleo orientado a promover la agroecología mediante las huertas de autoconsumo y el cultivo hortícola ecológico de proximidad, junto a un equipo de asesoramiento y formación.

La Charquilla está situada en el Parque Agrario de Fuenlabrada, un espacio destinado a garantizar la continuidad del uso agrario en la zona sur de la región metropolitana de Madrid, así como potenciar el consumo de hortalizas de proximidad. Es un lugar excepcional para que todas aquellas personas participantes en la jornada “Frente al cambio climático consume Agroecología” comprueben personalmente de qué modo sus hábitos alimenticios influyen en los impactos climáticos y cómo pueden contribuir con sus hábitos de compra y alimentación, a cuidar el medio ambiente y su salud. En este sentido, se presentarán los beneficios de la producción agroecológica como una alternativa capaz de alimentar al mundo con criterios de sostenibilidad ambiental, económica y social al igual que los beneficios de consumir productos (agro)ecológicos de proximidad y temporada.

También se describirán distintas iniciativas agroecológicas contempladas en el Estudio-Diagnóstico de “Prácticas Agroecológicas de adaptación al cambio climático”, realizado por la SEAE, y que reúne estrategias seguidas por agricultores/as ecológicos como por ejemplo, la forma de incorporar materia orgánica al suelo, hacer rotación de cultivos o reducir el uso de insumos externos a la finca.

La participación en la jornada es gratuita y está abierta a toda aquella persona interesada. Del mismo modo, están programadas otras dos jornadas similares el 20 de mayo y el 27 de mayo. La primera será en Mahón (Menorca), con la visita a la Finca ecológica Algendaret vela junto a S’Hort Ecològic y APAEM (Associaciò de Productors Ecològics de Menorca). La segunda será en La Puebla (Cartagena, Murcia), en la Finca ecológica Villa Teresa, de Antigua Vida Nueva, junto al grupo de consumo La Buena Vida. Todas estas jornadas se realizan en el marco del proyecto “Adapta Agroecología” que fomenta la generación y difusión de prácticas agroecológicas que se adapten a las consecuencias del cambio climático y que, además, propone una serie de actuaciones para la cogeneración, transferencia y capacitación de agricultores/as y técnicos. Este proyecto está cofinanciado por la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA). La acción pretende concienciar la capacidad e información de los asistentes para que les permita decidir mejor para ayudar a reducir las consecuencias climáticas negativas en la agricultura y el planeta.


Más información:

Los agricultores ecológicos europeos podrán vender sus propias semillas

El Europarlamento atiende una demanda del sector y relajará los requisitos de certificación en 2021

En la Unión Europea solo se pueden vender las semillas registradas. Y hasta ahora, para registrarse estas debían acreditar ser distintas, estables y homogéneas. Unos requisitos que impedían, entre otras cosas, que los agricultores —en especial aquellos que se dedican a la producción orgánica o ecológica— comercializaran su propia simiente por no ser uniforme.

Pero el Parlamento Europeo ha aprobado recientemente un paquete de medidas, que entrará en vigor en 2021, destinado a favorecer esa producción bio (que rechaza el uso de químicos sintéticos), con un alto valor simbólico. Sobre todo, al recoger la demanda recurrente de los agricultores de poder poner en el mercado sus propias variedades populares, aunque no sean homogéneas, y sin pasar por de registro proceso largo y costoso (podía salir por entre 6.000 y 15.000 euros).

«Se favorecerá la agrobiodiversidad, la autoproducción y el intercambio de simiente entre los agricultores, los verdaderos propietarios y mejoradores de esas semillas durante siglos», opina Víctor Gonzálvez, de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE). Wilson Hugo, experto de la FAO (agencia de la ONU para la alimentación y la agricultura), coincide en que la nueva normativa traerá beneficios para la diversidad al permitir que los productores tengan y vendan sus variedades heterogéneas (es decir, que no se requiere una uniformidad de todos los ejemplares) sin mayores problemas y sin pagar por el registro.

El requisito de la homogeneidad o uniformidad se introdujo en la segunda mitad del siglo pasado, cuando la agricultura empezaba a industrializarse. Por un lado, porque esa uniformidad era la única forma de poder distinguir entre variedades. Por otro, porque las prácticas agroindustriales requieren esa homogeneidad para ahorrar costes y maximizar la eficiencia: asegurando, por ejemplo, que las plantas maduren al mismo tiempo para entrar con la cosechadora. Pero, desde los ochenta, con el auge de la propiedad intelectual, la uniformidad cobró más importancia aún para determinar quién era el dueño de cada variedad.

Estas nuevas medidas vienen a relajar las posibilidades y abrir las opciones de los agricultores, dentro de un enfoque político cada vez más medioambiental y algo menos enfocado a la producción. Pero no supondrán una liberalización completa del mercado semillero de la UE, hasta ahora uno de los más regulados. Seguirá habiendo una obligación de registrar —eso sí, sin coste—  cada semilla que salga al mercado. Gonzálvez, de la SEAE, cree que hay que facilitar aún más ese registro para los pequeños agricultores.

La reforma normativa tampoco asegura que el mercado se inunde de variedades propias de los productores orgánicos. «Igual que a mí no siempre me compensa fabricar mi propia ropa para ahorrar algo de dinero, a los agricultores no siempre les compensa producir sus propias semillas», ilustra Wilson Hugo. «Lo harán cuando no pueda conseguir las que le interesan en el mercado semillero», pronostica. El especialista de la FAO apunta, además, que las empresas semilleras también podrán explotar a partir de ahora la producción de variedades heterogéneas.

Gonzálvez, por su parte, cree que la clave la tienen los ciudadanos. «Si demandan y consumen esas variedades, muchos pequeños y medianos agricultores y ecológicos aumentarán la producción de semillas propias», considera. «Pero para eso hace falta que sean conocidas, con campañas de divulgación que, por ahora, nadie apoya», lamenta.

España es el primer país de la Unión Europea y el cuarto del mundo en superficie cultivada bajo prácticas ecológicas, con más de dos millones de hectáreas en 2016, según datos del Ministerio de Agricultura.

OTROS MODELOS

Fuera de la UE hay países donde la regulación es mucho más laxa. En algunos lugares de Centroamérica o África subsahariana la inmensa mayoría de las semillas son producidas y vendidas en el sistema informal, sin control de calidad estatal ni privado. «La gente vende las semillas de sus padres o sus abuelos sin un control de calidad, las compras por partes de agricultores están basadas en la confianza que tienen en quienes han producido esa semilla», explica Wilson Hugo, de la FAO. Hay otros países en desarrollo donde las leyes sí prohíben estas prácticas, pero no hay inspectores suficientes para hacer cumplir la normativa ym por lo tanto, continúan siendo la principal fuente de semillas en la agricultura.

Por otro lado, Estados como Uruguay permiten registrar algunas variedades criollas con niveles de hetereogeneidad muy grandes, y otros como Nicaragua tienen propuestas de ley para hacerlo.


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