Ya disponible en la LIBRERÍA VIRTUAL de SEAE el último libro de Mª Dolores Raigón

Ya disponible en la LIBRERÍA VIRTUAL de SEAE el último libro de Mª Dolores Raigón

La última obra de la catedrática Mª Dolores Raigón, «Manual de la Nutrición Ecológica: De la molécula al plato» aporta una increíble cantidad de datos científicos sobre la importancia de la alimentación procedente de sistemas productivos ecológicos.

Desde la Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología (SEAE) informamos que ya está disponible la compra online para ejemplares de esta magnífica obra, que podrán adquirir desde este momento a través de nuestra LIBRERÍA VIRTUAL SEAE. El precio por unidad es de 35 euros (más gastos de envío).

Todas aquellas personas y entidades socias de SEAE podrán disfrutar del habitual descuento y beneficios como parte de SEAE. Si tienes cualquier pregunta, no dudes en llamar y el Equipo Técnico se encargará de ayudarte.

¿Qué contiene el «Manual de la Nutrición Ecológica: De la molécula al plato»?

 La elección de los alimentos que conforman la dieta es esencial para la optimización de muchos factores. El principal, cumplir con la nutrición y la salud del organismo. Sin embargo, cada vez la elección de los alimentos y la dieta se convierte en un escenario de responsabilidad, ante las implicaciones tan importantes que tiene el consumo de alimentos. Así, el resultado gastronómico que llega a la mesa, no sólo es el resultado de lo que se elabora en la cocina y sus repercusiones sobre la mayor o menor concentración de nutrientes, sino que es el compendio de un sistema global, que incluye a la producción, a la distribución, a la comercialización y a la elaboración final. Por todo ello, los alimentos y la dieta llevan asociados una historia y cuanto más se personaliza la historia, es decir, cuanto más se conoce al productor, la zona donde se produce, las técnicas empleadas, el compromiso social y corporativo, etc. mayor nivel de responsabilidad asume el consumo con el modelo, con los agricultores y ganaderos, con el mundo rural, con el medioambiente, con la biodiversidad, con la protección del paisaje, con la lucha para eliminar el desperdicio alimentario, con la mitigación al cambio climático, con la justicia social, con la herencia a las generaciones futuras, etc.

La producción mundial de alimentos se encuentra actualmente con grandes retos, del que probablemente el más serio sea la sostenibilidad del modelo, dentro de la crisis ecológica global, ya que los ecosistemas terrestres se vuelven inestables, con riesgo de generar cambios medioambientales a gran escala. La obra editada por SEAE aporta una seria reflexión sobre esta materia a la par que aporta una incomparable recopilación de datos científicos, que hacen de esta obra una referencia para la consulta, desde la investigación al consumo, de datos de composición nutricional de alimentos ecológicos.

 width=El prólogo es del Dr. Giuseppe Russolillo Femenías, actual Presidente de la Academia Española de Nutrición y Dietética y de la Confederación Mundial de Asociaciones de Dietética. “De la molécula al plato“, se justifica porque en la primera parte de la obra se realiza una profunda evaluación bioquímica de los nutrientes, sus generalidades, clasificación y funciones, así como su presencia en los alimentos, y como se diferencian sus concentraciones en alimentos de origen ecológico y no ecológico. Los alimentos de consumo generalizado como cereales, las legumbres, el mundo de las frutas y verduras frescas y elaboradas, los frutos secos, la leche y derivados, así como otros alimentos de origen ganadero como el huevo, o carnes de pollo, conejo, ternera, o de sistemas de acuicultura como la lubina son analizados en paralelo y se analizan las cuestiones que llevan a explicar el porqué de las diferencias, en función de la procedencia ecológica o no ecológica.

Concluye este libro con la elaboración de una dieta semanal teórica que permite establecer el cumplimiento de las necesidades nutricionales diarias, en función de la procedencia ecológica o no de los alimentos. Sin duda, una obra que servirá como auténtico manual sobre la calidad nutracéutica y bromatológica de los alimentos producidos bajo técnicas ecológicas.


Más información: comunicacion@agroecologia.net

#AlimentaciónEsSalud – Comunicado de la Red de Ciudades por la Agroecología

#AlimentaciónEsSalud – Comunicado de la Red de Ciudades por la Agroecología

La Red de Ciudades por la Agroecología reclama una apuesta decidida por la producción y distribución local, de temporada, sostenible y saludable como modelo de abastecimiento seguro, no solo ante esta crisis sino para también refuerza los tejidos económicos locales y sostenibles como una forma de adelantarse a la reconstrucción que, tras la crisis, habrá que afrontar.

Desde la Red de Ciudades por la Agroecología también han puesto en marcha este mapa colaborativo de «INICIATIVAS LOCALES DURANTE EL COVID-19» (en construcción). Para incluir tus datos, rellena el formulario disponible en este enlace.

 


LA ALIMENTACIÓN LOCAL, DE CALIDAD Y SOSTENIBLE: SEGURIDAD FRENTE A LOS RIESGOS SANITARIOS GLOBALES

 

Estos días vivimos momentos difíciles, debido a los cambios que está introduciendo la pandemia del COVID-19 en nuestras vidas cotidianas. La gravedad y rapidez en la expansión del Coronavirus conlleva la necesidad de adoptar medidas excepcionales, que afectan a la cotidianidad de la población de manera general y que, en muchos casos, tienen que ver con la alimentación. Desde la Red de Ciudades por la Agroecología pensamos que esto merece una reflexión de fondo, más allá de la esencial respuesta, contundente e inmediata, ante la crisis sanitaria.

 width=En primer lugar, la presente crisis sanitaria pone de relieve la importancia de la buena alimentación como estrategia de salud preventiva. Resulta clave que los poderes públicos centren sus esfuerzos en hacer llegar una alimentación adecuada a toda la población:

  • Saludable: basada en alimentos vegetales frescos, legumbres, cereales, frutos secos, disminución de productos de origen animal y eliminación de alimentos procesados.
  • Sostenible: que no contamina – como la agricultura ecológica, la ganadería extensiva y la pesca sostenible- y que refuerza nuestra salud, al reducir nuestra exposición a tóxicos y a través de un medio ambiente saludable.
  • Local y de temporada: que incrementa la calidad de los alimentos, reduce los desplazamientos y refuerza las pequeñas y medianas producciones locales.

En segundo lugar, las medidas de aislamiento y cierre de flujos nos llevan a resaltar el papel de la provisión de alimentos en el entorno local, de cara a la seguridad alimentaria. Es necesario fortalecer y proteger las pequeñas producciones agroalimentarias sostenibles de proximidad -agricultura familiar, agricultura ecológica, agroindustria artesanal, ganadería extensiva y ecológica y pesca artesanal y sostenible- y, especialmente, a las mujeres productoras ya que juegan un papel fundamental a la hora de garantizar un abastecimiento alimentario saludable y respetuoso con el medio ambiente. No en vano, la Agroecología ha sido reconocida por las Naciones Unidas como la principal estrategia para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.

El refuerzo de los tejidos económicos locales y sostenibles es una forma de adelantarnos en la reconstrucción que, tras la crisis, habrá que afrontar. Son estos tejidos locales de producción y distribución, de apoyo entre personas en un mismo territorio, los que están sosteniendo las muchas situaciones a las que las administraciones públicas no logran llevar su apoyo. Por ello, las administraciones públicas habrán de centrar esfuerzos en fortalecer los canales de distribución de proximidad, incluyendo los mercados de abastos y de calle, las asociaciones de consumo y el pequeño comercio. A su vez, sería necesario enfocar una compra pública para la ayuda alimentaria que fortalezca la producción y distribución locales, que son las que aportan empleo estable, seguridad, calidad, y una cohesión social que hoy, más que nunca, necesitamos.

Por todo ello, desde la Red de Ciudades por la Agroecología queremos resaltar el papel de las políticas alimentarias locales para fortalecer nuestras comunidades frente a crisis como la del COVID-19. Entendemos la alimentación de calidad y sostenible como un sistema básico y estratégico de aprovisionamiento de nuestras ciudades y pueblos, equiparable al abastecimiento de agua o energía. Hoy es más evidente que nunca que debemos cuidar, de forma integral, la salud de las personas y el medio ambiente. Y cuidar, tanto la alimentación de todas las personas como las políticas alimentarias que llevamos a cabo, son claves esenciales para lograrlo.


La Red de Ciudades por la Agroecología está formada por las siguientes administraciones locales:

Ayuntamiento de Zaragoza (presidencia)
Ayuntamiento de Valladolid (vicepresidencia)
Ayuntamiento de València (secretaría)
Ayuntamiento de Murcia (vocalía)
Ayuntamiento de Aínsa-Sobrarbe
Ayuntamiento de Baztán
Ayuntamiento de Cardedeu
Ayuntamiento de Córdoba
Ayuntamiento de El Prat de Llobregat
Ayuntamiento de Fuenlabrada
Ayuntamiento de Godella
Ayuntamiento de Granollers
Ayuntamiento de Huétor-Vega
Ayuntamiento de Madrid
Ayuntamiento de Meliana
Ayuntamiento de Navás
Ayuntamiento de Pamplona-Iruña
Ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid

A su vez, la Red de Ciudades por la Agroecología se ha dotado de un Consejo de Organizaciones Sociales, integrado por las siguientes entidades:

Asociación Del campo al Cole
Alianza de Solidaridad Extremeña
Associació de Consumidors i Productors La Magrana Vallesana
CERAI (Centro de Estudios Rurales y de Agricultura Internacional)
Departamento de Geografía de la Universidad de Valladolid
ECODES
Fundació Espigoladors
Fundación Entretantos
Fundacion Mundubat
Grupo de investigación SEJ-179 Universidad de Córdoba / Instituto de Sociología y Estudios Campesinos (ISEC)
Justicia Alimentaria | Veterinarios Sin Fronteras – Vetermon
La Caravana de Shiva
Mercado Social de Aragón (MesCoop, cooperativa de servicios)
Observatorio para el Derecho a la Alimentación de España
Per l’Horta
Slow Food Zaragoza
Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE)
Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón UAGA-COAG


Más información en la web de RED DE CIUDADES POR LA AGROECOLOGÍA

Sobre «Biocidas y LMRs: ¿Residuos conocidos y controlados?» y otros temas

Sobre «Biocidas y LMRs: ¿Residuos conocidos y controlados?» y otros temas

El miércoles 15 de abril de 2020, en el marco del foro de debates online organizado por la Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología (SEAE), contaremos con la aportación de Koldo Hernández, responsable de la campaña de Tóxicos de Ecologistas en Acción.

«Pesticidas frente al futuro de la alimentación» será el tema del debate que empezará, como es habitual, a las 18 h. El enlace directo a la videoconferencia está publicado en este enlace en la web de SEAE y en sus redes sociales. Y posteriormente, podrán consultar este debate en el canal de YouTube de SEAE.

ENLACE AL DEBATE SEAE «PESTICIDAS FRENTE AL FUTURO DE LA ALIMENTACIÓN (a las 18 h. 15/04/2020) AQUÍ

Para conocer más sobre el trabajo que Toldo realiza desde Ecologistas en Acción, consideramos oportuno recordar estos materiales publicados y que, seguro, son de gran interés para profundizar más en materias como los contaminantes hormonales, disruptores endocrinos, biocidas, LMR… Además, en el blog «Libres de contaminantes hormonales» (www.libresdecontaminanteshormonales.org), encontrarán información actualizada sobre las últimas acciones de Ecologistas en Acción en este ámbito. Buen ejemplo de ello, es este artículo sobre «Pesticidas, pérdida de biodiversidad y coronavirus«.

Por nuestra parte, en primer lugar, compartimos este vídeo donde se recoge el Panel dedicado a «Salud y Calidad» de las últimas XXVII JT SEAE (octubre 2019, Gandía). Recomendamos todas las intervenciones de este panel pero en este fragmento, recogemos la ponencia de Koldo sobre «Conexiones entre la agroindustria y los organismos internacionales de protección del derecho a la alimentación».

 


Y en segundo lugar, compartimos a continuación un artículo que pertenece a un extracto del documento “Evidencias Científicas de la Producción Ecológica”, una breve introducción al controvertido debate sobre los Límites Máximos de Residuos. Fue publicado en la Revista Ae 37, edición otoño 2019.

 

«Biocidas y LMRs: ¿Residuos conocidos y controlados?»

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Fotografía web PAN – http://www.panna.org


Autoría: Koldo Hernández [1], Alfons Domínguez [2]


Ilustres investigadores españoles, como Nicolás Olea o Marieta Fernández, de la Universidad de Granada, llevan años estudiando los efectos provocados por el uso de agroquímicos y la intensificación agrícola [3]. Las concentraciones han pasado de ser analizadas de mg/kg (ppm), como dicen los cánones, a µg/kg (1000 veces menos), dado que a esas concentraciones ya se están dando efectos nocivos para el organismo. De hecho, 6 de cada 10 residuos de plaguicidas cuantificados en la dieta europea son presuntos disruptores endocrinos [4]y actúan a esos niveles de concentración. Hay que tener en cuenta que la misma cantidad de un tóxico puede afectar individualmente de manera distinta, según nuestra propia sensibilidad al producto, o nuestra edad (no es igual de sensible un bebé o un anciano que un adulto sano), o el momento en que entramos en contacto (si estamos enfermos o débiles afectará mucho más). Y por supuesto, según nuestra dieta.

Otros estudios científicos [5]relacionan diferentes compuestos agrotóxicos [6]con el cáncer, la leucemia, el Alzheimer, el asma, la obesidad, la diabetes, la hipertensión o alteraciones en el sistema endocrino, entre otras. Del mismo modo, otras investigaciones también apuntan a que una dieta de alimentos ecológicos reduce significativamente los niveles de pesticidas en la orina en niños y adultos [7]. Además, una substancia sintética puede dar lugar a diversos tipos de residuos (Coscollá, 1993). Por un lado, la materia activa y los metabolitos primarios libres, por otro los productos conjugados, los llamados metabolitos ligados covalentemente (muy estables y persistentes, a la vez que poco conocidos). Es por ello que se les ignora legalmente, pero no dejan de ser peligrosos.

Sin embargo, muchas autoridades y empresas siguen insistiendo en su necesidad y su baja peligrosidad. Un ejemplo claro de esta controversia es el glifosato. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), en 2015, clasificaba el glifosato como posiblemente cancerígeno para las personas, mientras que posteriormente la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), organismo científico regulador de la UE, concluyó que esto no era probable. ¿Qué ha pasado? ¿Realmente antes era seguro o ahora sigue siéndolo? ¿Por qué estas diferencias cuando todos dicen defender nuestra salud?

La concentración y poder de las multinacionales en el sector agroalimentario ha ido en aumento, y con ella una forma de concebir la producción más industrializada y tecnificada. Al mismo tiempo, la demanda de productos de mayor calidad y con ausencia de agrotóxicos, está creciendo junto a la conciencia de los consumidores de que su alimentación tiene que ver son su salud y la del planeta. Esta disyuntiva se salda con promesas de control por parte de la agroindustria, de trazabilidad y de límites a los residuos que, presuntamente, nos pueden dañar la salud. Y también se basan en unas normativas supuestamente realizadas de forma ajena a empresas relacionadas con fitosanitarios. El santo grial son los LMRs, los límites máximos de residuos de esos agrotóxicos, aquello que nos da la confianza de que alimentación en esta sociedad está mucho más controlada que nunca. Pero… la pregunta: ¿Estos LMRs son suficientemente objetivos y científicamente probados como para mantenernos a todos en la confianza deseada? Siendo así, ¿tiene sentido que pidamos una conversión del 100% de nuestra agricultura a una sin uso de agrotóxicos?

Contaminantes hormonales Ecologistas en Acción

Una de las obligaciones del Reglamento de la Unión Europea No 396/2005 relativo a los LMRs de plaguicidas en alimentos y piensos de origen vegetal es elaborar informes anuales. Este Reglamento parte de la premisa de que la producción de alimentos requiere del empleo de métodos, entre ellos los fitosanitarios, que eviten los daños y garanticen una productividad elevada; al mismo tiempo indica que sus residuos, tanto en los alimentos tratados, como en los animales alimentados con tales o en la miel producida por abejas expuestas a dichas sustancias, pueden tener consecuencias negativas para la salud humana y de los animales, por lo que su pretendido objetivo es garantizar un nivel elevado de protección de los consumidores, al que se une el más prosaico de fijar a escala comunitaria los LMR en aras de la libre circulación de mercancías. Antes de la entrada en vigor de este Reglamento, la Unión Europea contaba con tantos sistemas de evaluación y control de LMR como estados miembros, lo que dificultaba la libre circulación de mercancías.

Ahondando en esto, mientras que la parte no dispositiva y sin efectos jurídicos del Reglamento señala que se debería desarrollar una metodología que tenga en cuenta los efectos acumulativos y sinérgicos de los pesticidas, la práctica dicta que la evaluación se hace de manera individual, sin otra medida que mencionar, tal como ya se ha indicado, en los informes anuales de residuos de plaguicidas el número de muestras de alimentos analizados que presentaban más de un residuo.

A esto se le unen otras arbitrariedades, como su catálogo de excepciones: en productos destinados a terceros países (si se justifica que éstos demandan esos tratamientos), “tolerancia a la importación” (un LMR fijado para productos importados para satisfacer las necesidades del comercio internacional, lo que se traduce en numerosas protestas de nuestros agricultores hacia ciertos Convenios internacionales), el establecimiento de un valor de LMR por defecto para aquellos plaguicidas que no tengan un LMR específico (0,01 mg/kg, sin tener en cuenta ningún estudio de toxicidad) o la fijación de LMR temporales en determinadas circunstancias (tales como casos excepcionales, especialmente, cuando la presencia de residuos pueda deberse a la contaminación ambiental o de otro tipo, o cuando los productos comercializados constituyan una fracción poco importante de la dieta de los europeos y, en su caso de los animales, o para la miel y las infusiones de hierbas, etc).

El procedimiento de fijación de los LMR es similar al de autorización y renovación de sustancias plaguicidas y padece los mismos errores, al ser un sistema tecnocrático [8]que dificulta la transparencia en la toma de decisiones y tener la industria solicitante un excesivo papel protagonista.

Al fin y al cabo, los LMRs sólo son números, medias para estadísticas. El Reglamento Europeo aborda la problemática de los residuos de pesticidas como si de una ficción se tratase puesto que la realidad queda ocultada detrás de conceptos como las buenas prácticas agrícolas, los grupos vulnerables y la evaluación individual de los plaguicidas, impidiendo el objetivo de protección de la salud humana. En conclusión, y parafraseando a Ulrich Beck [9], los LMR cumplen la función simbólica de desintoxicación de la sociedad, ya que son el instrumento que permite,o al menos pretende hacerlo, tranquilizar contra la toxicidad de los pesticidas:¿qué mejor forma de negar su peligro que establecer unos límites con apariencia de ciencia científica que indiquen que un veneno no lo es?. ■


Referencias bibliográficas: Para consultar la totalidad de este artículo así como todas las referencias bibliográficas que en él aparecen, dispone de la libre descarga del documento “Evidencias Científicas de la Producción Ecológica” en www.agroecologia.net


[1]Ecologistas en Acción

[2] SEAE, La Vall de la Casella Coop.V

[3] Freire C, López-Espinosa MJ, Fernández M, Molina-Molina JM, Prada R, Olea N. Prenatal exposure to organochlorine pesticides and TSH status in newborns from Southern Spain. Sci Total Environ. 2011.

[4] www.generations-futures.fr/actualites/exppert-10-residus-pesticides-perturbateurs-endocriniens/

[5] Tres nuevos estudios separados de 2012 confirman: los pesticidas dañan la cognición de los niños- www.panna.org/

[6] La Academia Estadounidense de Pediatría señala que los residuos de pesticidas en los alimentos son la ruta más crítica de exposición infantil. Otras formas importantes en que los niños toman pesticidas: en el útero, en el hogar y la guardería o en escuelas y parques infantiles – www.panna.org/

[7] Según un estudio de la Universidad de California , junto a la Commonweal Institute (Bolinas, CA) y Friends of the Earth de Berkeley; u otro del Harvard T.H. Chan School of Public Health y la Brigham and Women’s Hospital and Harvard Medical School, de Boston  (Massachusetts).

[8] Una caracterización de la tecnocracia es la propuesta por Jean Meynaud en la década de los años sesenta del siglo XX, que es definida como una forma de estructurar el poder de manera que los técnicos condicionan o determinan la toma de decisiones, tendiendo a sustituir al político en la fijación de políticas y al burócrata en la puesta en operación de las decisiones (MAYOL MIRANDA, A., “La Tecnocracia: el falso profeta de la modernidad”, Revista de Sociología, No 17, 2003).

[9]  BECK, U., Risikogesellschaft. Auf dem Weg in eine andere Moderne, Frankfurt, 1986 (trad. cast.: La sociedad del riesgo. Hacia una nueva modernidad, 1ª ed., Barcelona, Surcos, 2006), p. 29.

ENLACE DIRECTO AL DEBATE ONLINE SEAE: «PESTICIDAS Y EL FUTURO DE LA ALIMENTACIÓN» AQUÍ

Alimentación mediterránea agroecológica desde la cuna para combatir la obesidad infantil

Alimentación mediterránea agroecológica desde la cuna para combatir la obesidad infantil

Ante los hechos acontecidos hoy en relación con la alimentación escolar de los niños y niñas de la Comunidad de Madrid, desde la Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología (SEAE), queremos hacemos eco de las diversas voces que se han manifestado al respecto [1]  y a su vez, compartir información relacionada que recogimos, recientemente, en la revista Ae 36: Comedores Escolares Ecológicos: Un cambio hacia la agroecología.

A lo largo de esta semana, compartiremos diversos artículos publicados en esta edición como por ejemplo, experiencias de comedores en distintas provincias, información sobre la importancia de formar a los profesionales de la cocina en alimentación ecológica o el papel de los comedores escolares en la transición hacia un sistema agroalimentario agroecológico. En este post, compartimos el artículo sobre la “Alimentación mediterránea agroecológica desde la cuna para combatir la obesidad infantil”, en el que Pilar Galindo, de SEAE y la cooperativa agroecológica La Garbancita Ecológica argumenta la importancia de una dieta sana y equilibrada desde la infancia y la necesidad de promover una alimentación ecológica desde la escuela.

También queremos mencionar aquellas buenas experiencias que en estos momentos de gestión de la crisis sanitaria, han buscado/están buscando una salida digna a las producciones agroecológicas, incluidas las que están relacionadas con los comedores escolares ecológicos, como ha ocurrido en Canarias con los Ecocomedores. Así pues, aquí comenzamos nuestras aportaciones a la defensa de una alimentación escolar sana, segura y nutritiva, de temporada, proximidad y ecológica, para las escuelas.


El artículo describe la importancia de establecer buenos hábitos alimentarios y una cultura nutricional desde la más temprana edad y de la necesidad de promover una alimentación ecológica desde la escuela.

 por Pilar Galindo[2]

 width=Las ciudades firmantes del Pacto de Milán, que se comprometen a crear unas ciudades sostenibles, acuerdan estrategias alimentarias que incluyen la alimentación saludable infantil en las escuelas. Madrid, por ejemplo, es una de esas ciudades. En ella, casi el 50% de la población infantil tiene problemas de peso, la obesidad es 20 veces superior a la desnutrición y afecta a casi la mitad de los niños y niñas con sobrepeso.

La población infantil es el colectivo diana porque:

a) La escuela es un lugar privilegiado para promover una dieta saludable agroecológica dado que es más fácil introducir estos cambios en el grupo de iguales y desde la educación.

b) En ella pasan la mayor parte del tiempo y realizan, al menos, 2 de las 5 comidas recomendadas.

c) La combinación de alimentación y educación puede ser óptima y fomentar la comprensión, el deseo y el hábito de una alimentación saludable agroecológica de temporada y cercanía, cultivada en tierra fértil con respeto a la biodiversidad, el patrimonio biogenético y el trabajo humano, recolectada en su punto óptimo de maduración y vitalidad.

d) Las escuelas educan a las generaciones futuras y, en las escuelas infantiles en las que se produce la transición entre la lactancia materna y la dieta adulta, es el momento ideal para introducir, desde el principio, hábitos saludables.

Y e) porque en la escuela convive la comunidad educativa y educadoras, familias, cocineras y alumn@s pueden trabajar colectiva y cooperativamente dichos cambios siendo un lugar de irradiación para las familias y para las siguientes generaciones de alumn@s si conseguimos motivar y formar a educador@s y cociner@s.

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Alimentación saludable y alimentación ecológica son la misma cosa. El mejor momento para iniciarla es la transición de la lactancia materna a la dieta adulta. Para una alimentación sana, el momento de la comida debe ser un momento tranquilo en el que se propicia – sin forzar – una relación agradable del bebé con el olor, color, textura y sabor del alimento. Esta experiencia facilita su elección y su apetencia por lo que come además de su autonomía, bienestar y salud. La transición a la dieta adulta saludable es un proceso. El mejor ingrediente es la paciencia y la buena relación con el adulto que le da de comer. En esta relación también influye la cultura nutricional y los hábitos alimentarios de la persona adulta.

Los alimentos que componen la dieta en estos primeros años, así como su presentación y cocinado, condicionan los futuros hábitos alimentarios del niñ@. Eliminar: aditivos, azúcar y sal añadidos, alimentos procesados, embutidos, jamón, bollería industrial, zumos industriales y fritos y cocinados que destruyen los nutrientes. Los órganos infantiles son inmaduros para filtrar tóxicos y su sistema nervioso, hormonal e inmunitario están en formación. Los metales pesados que se acumulan en los pescados grandes y grasos entorpecen el desarrollo neuronal e intelectual en los bebés. Los agroquímicos, hormonas y antibióticos que se emplean en la agricultura industrial y la ganadería intensiva interfieren en el desarrollo psicomotriz, hormonal, sexual, e inmunológico infantil y al acumularse en su tejido graso pueden provocar cáncer décadas después.

Para la formación de buenos hábitos alimentarios en la más temprana edad, debemos acostumbrar a esa dieta mediterránea de frutas y verduras de temporada, legumbres combinadas con cereales integrales 2/3 veces por semana alternando con proteína animal. La alimentación saludable debe contener nutrientes de calidad, vitaminas y minerales y estar libre de residuos tóxicos. Es decir, debe ser ecológica.

Promover una alimentación ecológica desde la escuela recuperando la dieta mediterránea, evita el sobrepeso y la obesidad infantil y previene las enfermedades alimentarias de las sociedades modernas. Y también combate el cambio climático, recupera la fertilidad de la tierra y garantiza alimentos plenos de nutrientes para las generaciones actuales y futuras contribuyendo a lograr los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS).

Llevamos 20 años promoviendo la educación alimentaria agroecológica, una década antes de constituir la Garbancita Ecológica y, en los últimos 10 años, con diversas iniciativas (suministro de alimentos ecológicos para el comedor, fruta ecológica en recreos, grupos de consumo en colegios para familias y docentes, talleres de salud alimentaria y ambiental, grupo de alimentación responsable en la escuela). Desde 2016 hemos participado en la Estrategia Alimentaria y el acompañamiento a las escuelas infantiles de la Red Municipal de Madrid. El balance, tras 2 años de recorrido, es positivo, por los cambios reales en el menú, pero, sobre todo en aprendizaje y comunidad entre las escuelas y el grupo motor como figura imprescindible para un cambio participativo.

Pero la experiencia nos confirma que para realizar la transición a un menú ecológico y saludable, de temporada y circuito corto se debe acordar un plan a distintos niveles y avanzar en un proceso participativo en el que toda la comunidad educativa se involucre. Requiere voluntad política, pliegos de condiciones técnicas que pongan límites a la comida basura, infraestructura para que puedan darse los cambios, formación para que las personas participantes tengan conocimientos, recursos y metodologías para cambiar en las formas de cocinar pero también en la cultura alimentaria y generar un grupo de trabajo con todos los actores (dirección, profesorado, cocina-empresa gestora de comedor, familias, alumnado) que se reúna regularmente y vaya acordando los cambios y evaluando sus resultados.


Referencias bibliográficas: Consultar con la Revista Ae.

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[1] Por contextualizar, y tras la rectificación del Ministerio de Sanidad que permite que la Comunidad de Madrid recurra a Telepizza y a Rodilla para garantizar la comida diaria de los 11.500 niños que tienen derecho a un precio reducido de comedor escolar al percibir sus padres la Renta Mínima de Inserción (RMI), la cooperativaGarúa publica en su blog del proyecto Alimentar el Cambio, que finalmente “la Consejería de Educación de Madrid delega en dos cadenas de comida rápida el suministro de un menú infantil para las familias receptoras de la RMI, cuando hace unos días rescindió el contrato de las propias empresas homologadas por la consejería para el servicio de comedor. Los argumentos que son las únicas empresas con la capacidad logística para realizar este dispositivo, que además de unos ingresos extra le darán una buena publicidad”. Toda la información aquí: Comida rápida para familias vulnerables durante la crisis del coronavirus.

 

[2] La Garbancita Ecológica.

EL MODELO ALIMENTARIO ECOLÓGICO: CLAVE PARA FRENAR EL CAMBIO CLIMÁTICO

EL MODELO ALIMENTARIO ECOLÓGICO: CLAVE PARA FRENAR EL CAMBIO CLIMÁTICO

Con motivo de la celebración en Madrid de la Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25), SEAE, Intereco y Asociación Vida Sana solicitan que se tomen medidas urgentes que favorezcan la transición a modelos alimentarios ecológicos por su papel clave para hacer frente al cambio climático.

Si se incluyen todos los eslabones del sistema alimentario (producción agrícola y ganadera, transporte y conservación de alimentos, procesado y embalaje de alimentos y todos los desperdicios que se generan), la alimentación es la responsable de la mitad de las emisiones de Gases Efecto Invernadero (GEI) generados. Si además tenemos en cuenta que la alimentación es básica y primordial para la vida de las personas, es evidente que se trata de una cuestión importante y con mucho potencial para frenar el cambio climático.

La producción ecológica aporta soluciones que pueden ayudar, por un lado, a reducir la contribución del sistema alimentario a la emisión de GEI y, por otro, a mitigar el impacto que los cambios en el clima van a tener (y ya tienen) en la producción agropecuaria. En producción ecológica, la ganadería ecológica reduce la carga ganadera (número de cabezas) y basa la alimentación de los animales en recursos locales disminuyendo las necesidades de importar productos como la soja o el maíz desde el otro lado del mar. Y en el caso de la agricultura ecológica, no se utilizan fertilizantes de síntesis y se necesita gestionar mejor los aportes nitrogenados para evitar la aparición de plagas de difícil control. Además, el compostaje disminuye globalmente la emisión de los GEI que se producen en el manejo del estiércol. Tampoco debe olvidarse la capacidad de secuestrar carbono en los suelos, tal y como lo llevan haciendo hace años los/as agricultores/as ecológicos con la fertilización orgánica.

Todos estos datos y muchos otros referentes al potencial de la producción ecológica para la adaptación y mitigación del cambio climático se recogen en informes y estudios-diagnóstico como, por ejemplo, los del proyecto “Adapta tu dieta, cuida tu clima”, llevado a cabo por la SEAE. Proyectos como este demuestran que en España existen iniciativas exitosas que promueven modelos de alimentación ecológica con emisiones de GEI casi nulas. Estos modelos promueven, además, el consumo mayoritario de alimentos frescos, de temporada y de proximidad, ecológicos, la reducción del consumo de carne, el reciclaje de residuos orgánicos para la obtención de compost y la minimización del desperdicio alimentario, factores clave para hacer frente al cambio climático.

Si se tiene en cuenta que nuestro país es líder europeo en superficie destinada al cultivo ecológico con 2.1 millones de ha y cuarto a nivel mundial [i], y que el consumo ha aumentado mucho en los últimos años, desde SEAE, Intereco y Asociación Vida Sana consideramos que es necesario aprovechar la concienciación de los consumidores y promover así un verdadero cambio de modelo. La acción climática propuesta por el Estado español ha de incluir, necesariamente, la producción ecológica y los modelos de consumo agroecológico como uno de sus ejes centrales.

Por eso, queremos hacer un llamamiento a toda la sociedad a responsabilizarse con esta crisis climática en su alimentación diaria y, a la vez, exigimos a nuestros/as representantes políticos que implementen los instrumentos necesarios para que se apoyen a nivel global los modelos de producción ecológicos como garantes de la seguridad alimentaria de todos los pueblos a largo plazo. Las decisiones que se tomen en esta cumbre no pueden dejar a un lado el importante papel que el modelo alimentario tiene para revertir la emergencia climática y los acuerdos así deben reflejarlo.

Solicitamos, pues, que tras esta Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25) se impulsen medidas y acciones concretas que apoyen y faciliten una transición ecológica para favorecer sistemas alimentarios justos y sostenibles con la vida de nuestro planeta y con nuestras vidas. La cuenta atrás ya ha empezado, no hay más tiempo que perder.


Más información: 

La Sociedad Española de Agricultura Ecológica/ Agroecología (SEAE) es una entidad privada sin ánimo de lucro, que une los esfuerzos de agricultores/as, técnicos/as, científicos/as, y muchas más personas, para impulsar la mejora y difusión del conocimiento sobre la producción de alimentos de calidad con base agroecológica y el desarrollo rural sostenible. www.agroecologia.net

 

INTERECO es una asociación sin ánimo de lucro que desde 1999 agrupa a las autoridades públicas de control de la producción ecológica con el objetivo principal de coordinarse y realizar acciones conjuntas para la promoción y el desarrollo de la producción ecológica www.interecoweb.com

 

La Asociación Vida Sana es una entidad sin ánimo de lucro y declarada de utilidad pública que desde 1981 se dedica a promover la agricultura ecológica y la alimentación sana como base para una sociedad más justa y respetuosa con el medio ambiente. www.vidasana.org

 


[i] Informe «The World of Organic Agriculture. Statistics and Emerging Trends», por Instituto de Investigación de Agricultura Ecológica (FiBL) e IFOAM – Organics International. Descarga gratuïta en https://shop.fibl.org/CHen/2020-organic-world-2019.html

Manifiesto: Agroecología y Consumo Responsable. Ni una especie menos, ni un grado más.

La Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología (SEAE) se suma al MANIFIESTO en el DÍA INTERNACIONAL DE LA ALIMENTACIÓN AGROECOLÓGICA en este 16 de octubre.

Compartimos el manifiesto que pueden encontrar en la página web de La Garbancita Ecológica y al que pueden adherirse mediante el formulario.


Campaña 16 de octubre de 2019

Manifiesto Día Internacional de la Alimentación Agroecológica

Las frecuentes catástrofes climáticas originadas por las emisiones de gases de efecto invernadero y el calentamiento global, afectan gravemente a cientos de millones de personas y amenazan la biodiversidad, la fertilidad de la tierra, la salud alimentaria y ambiental y la vida en todas sus formas. Se suceden las tragedias ecológicas y humanas en forma de sequías, desertización, erosión de los suelos, incendios, huracanes, inundaciones por tormentas, deshielo y subida del nivel del mar, despoblamiento del campo y migraciones climáticas forzosas.

Las causas de esta maquinaria de devastación y pobreza estás identificadas:

1) una Economía de Mercado Global fuera de control;

2) agricultura y ganadería convertidas en ramas de la industria;

3) pasividad y complicidad de políticos e instituciones que gobiernan, no para la cooperación y el bien común, sino para la competitividad y el beneficio privado;

4) hábitos irracionales y enfermantes de la gran mayoría en la producción, la movilidad, la alimentación y el consumo.

La evidencia de las catástrofes que nos amenazan aumenta la conciencia ciudadana sobre las consecuencias de nuestra participación en esta orgía contaminante y biocida. Sin embargo, el capitalismo global aparece como algo natural por la retroalimentación entre la economía de mercado, la sociedad de mercado y el individuo de mercado.

Nos manifestarnos contra la emergencia climática pero también la propiciamos mediante: la alimentación mercantilizada y globalizada; la producción en masa para los mercados mundiales que externaliza sus costes ecológicos, económicos y sanitarios a la naturaleza, la sociedad y el estado; el maltrato animal; las políticas urbanísticas especulativas e insostenibles; el transporte privado (de energía fósil o eléctrica) y los vuelos de bajo coste; el consumismo compulsivo; la subordinación de las mujeres a los hombres y la tragedia de millones de emigrantes y refugiados.

Llevamos 30 años dando vueltas a una verdad incómoda: entre tod@s construimos un infierno a la medida de nuestros deseos. Ya es hora de cambiar estos deseos implantados por una publicidad irresponsable e impedir que la política garantice los derechos y libertades de las grandes corporaciones a costa de los derechos y libertades de pueblos y naciones y de la esquilmación de la naturaleza. Hace falta un poder popular basado en la cooperación de personas, empresas e instituciones comprometidas con la vida, los cuidados, la igualdad de género y los Derechos Humanos capaz de detener la dictadura de la economía de mercado, los políticos de mercado y el individuo de mercado.

La Agroecología y el Consumo Responsable junto a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS- Agenda 2030), los compromisos de la Conferencia de París (Dic-2015), la Cumbre del Clima de Nueva York (23/sept/2019) y la movilización mundial del 27-S constituyen valiosas herramientas para convertir las declaraciones en participación ciudadana, emprendimiento económico y políticas públicas y para minorizar a quienes confunden el progreso con una apoteosis productivista y consumista culpable de inseguridad, explotación, pobreza y desamparo para la mayoría de la humanidad. Ellos están en nuestra casa. Pero nosotros también estamos en la suya.

Consejo Rector de La Garbancita Ecológica.

30 de septiembre de 2019


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