Cientos de entidades de toda Europa nos unimos para exigir una agricultura que sea respetuosa con las abejas, en beneficio de los/las agricultores/as, la salud y el medio ambiente.
¡Únete antes del 30 septiembre! Si conseguimos reunir un millón de firmas, la Comisión Europea se verá legalmente obligada a ocuparse de estas demandas.
La agricultura europea está llegando a un callejón sin salida. Las políticas agrícolas que se orientaron unilateralmente hacia el aumento de los rendimientos mediante el incremento del uso de agroquímicos tóxicos han llevado al ecosistema al borde del colapso. Día tras día, la diversidad biológica que sustenta nuestros sistemas alimentarios está desapareciendo, poniendo en grave peligro el futuro de nuestros alimentos, nuestros medios de subsistencia, nuestra salud y nuestro medio ambiente.
Por ello, la Comisión Europea estableció reducir el uso de pesticidas en un 50% en el marco del Pacto Verde. Pero la industria productora de plaguicidas, sus aliados en el Parlamento Europeo y los gobiernos nacionales están atacando este objetivo histórico.
Nunca antes había sido tan importante para los ciudadanos de la UE alzar su voz contra el uso de plaguicidas.
Un estudio ha identificado 24 nuevas sustancias derivadas de la degradación de pesticidas cuya presencia se desconocía en el medio ambiente
Referencia científica:
Frank Menger, Gustaf Boström, Ove Jonsson, Ahrens Lutz, Karin Wiberg, Jenny Kreuger, Pablo Gago-Ferrero. Identification of pesticide transformation products in surface water using suspect screening combined with national monitoring data. Environmental Science & Technology, DOI: 10.1021/acs.est.1c00466
Estos productos de transformación son sustancias derivadas de la degradación de los pesticidas y se forman a partir de reacciones químicas una vez que los pesticidas se han aplicado. “Las cantidades encontradas pueden suponer un claro riesgo medioambiental, considerando la toxicidad de estas sustancias. Estos compuestos presentan una mayor capacidad de dispersión que los pesticidas originales y pueden llegar a los acuíferos de donde se extrae el agua potable. Esta capacidad, unida al hecho de que su presencia en el medioambiente no se monitoriza, puede representar un riesgo para la salud humana”, indica el investigador Pablo Gago Ferrero, investigador del CSIC en el IDAEA-CSIC y coordinador del proyecto.
La investigación ha utilizado una metodología novedosa para la detección de estas sustancias que se emplea en Suecia. El trabajo ha combinado la química analítica para identificar nuevos productos de transformación de pesticidas, incluso estando a concentraciones mínimas en el medioambiente, junto con una revisión sistemática de la distribución de pesticidas en el territorio llevada a cabo por los programas europeos de vigilancia ambiental.
“Una gran parte de los nuevos subproductos detectados excedían las concentraciones de los pesticidas originales a partir de los cuales se formaron, con toxicidades estimadas más altas. Este estudio demuestra que, a pesar de la existencia de potentes sistemas de control ambientales, se están omitiendo sustancias con efectos nocivos en el medioambiente”, puntualiza Gago Ferrero.
En algunos casos, el pesticida original no se detecta en el terreno. Esto puede inducir a pensar erróneamente que el pesticida no está presente y que, por tanto, no existe un problema. Sin embargo, los productos de transformación de dichos pesticidas sí están presentes. “La mayoría de estos productos nunca se habían monitorizado en el medioambiente. Además, no estaban listados en ninguna base de datos. A raíz de este estudio, estos compuestos han sido añadidos a la base de datos PubChem y su identificación será fácil a partir de ahora”, aclara el investigador Gago Ferrero.
Algunas de estas nuevas sustancias han sido ya incluidas en los sistemas de control escandinavos y demuestran la necesidad de extender esta iniciativa a otros países. Esto es especialmente relevante para países con gran actividad agrícola, como España, donde se hace un uso intensivo de pesticidas y es necesario conocer qué subproductos se están formando, así como sus potenciales efectos nocivos para un correcto control y prevención de riesgos asociados.
El 18 de octubre de 2017 la Asamblea General de las Naciones Unidas en la Resolución A/C.2/72/L.32 decide designar el 20 de mayo Día Mundial de las Abejas por la importancia de las abejas (melíferas, abejorros, abejas solitarias y silvestres) y otros polinizadores para la reproducción las plantas, entre ellas, los cultivos que nos dan de comer: Los alimentos que consumimos, como frutas y vegetales, dependen directamente de los polinizadores. Es más, su vinculación con la biodiversidad y la subsistencia humana, hacen de la conservación de los polinizadores una prioridad.
Sin embargo, a 2021, polinizadores y abejas siguen desapareciendo a niveles alarmantes, y una de las causas señaladas es el uso de plaguicidas, letales para estos seres vivos. Mientras tanto, Europa debate (a puerta cerrada) sobre el futuro concreto de tres plaguicidas1 que son tóxicos para las abejas (el sulfoxaflor, la benfluralina y la cipermetrina) para establecer «qué porcentaje de abejas sería aceptable que murieran por una sola aplicación». Ese porcentaje debatido oscila entre el 5 y el 45%. Concretamente, España (junto a Hungría, Grecia y Eslovenia) respaldaron porcentajes de hasta el 25 %.
Y por otro lado, en España, el llamado G5 ecologista (Ecologistas en Acción, Greenpeace, Seo BirdLife, Amigos de la Tierra y WWF) han escrito una carta abierta a la Ministra Ribera y al Ministro Planas, que desde la Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología (SEAE) hemos secundado y también remitido a ambos Ministerios.
Apoye la prohibición de los usos al aire libre de sulfoxaflor, cipermetrina y benfluralina.
Apoye una mortandad máxima de la colonia de abejas melíferas del 5% o menos.
Informen de cuál es la posición de España con respecto a la prohibición de sulfoxaflor, benfluralina y cipermetrina.
Informe sobre qué porcentaje de reducción en la colonia ha apoyado en la reunión del 24/25 de marzo del Comité Permanente de Vegetales, Animales, Alimentos y Piensos, y cuál será su posición en la reunión del Consejo de los días 28/29 de junio, en la que se debatirá el nivel de protección para las abejas melíferas.
La propia Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha identificado altos riesgos para las abejas en la utilización del sulfoxaflor y la cipermetrina. Para la benfluralina, ni siquiera pudo determinar el riesgo por falta de datos en el expediente de solicitud.
El próximo jueves 25 de marzo, a las 18 h., SEAE participa en la jornada organizada por ecologistas en acción en el marco de la Semana Sin Pesticidas, una campaña anual e internacional que se celebra durante los diez primeros días de la primavera, entre el 20 y 30 de marzo.
La jornada en concreto abordará «El impacto de los plaguicidas en la salud ambiental y humana», con aportaciones que van desde el papel de los plaguicidas en el debacle de la biodiversidad hasta las consecuencias que acarrean a la ciudadanía. Desde SEAE es Aina Calafat, coordinadora de proyectos internacionales, quien intervendrá para explicar cómo los insectos pueden actuar como una herramienta de control biológico de plagas y enfermedades y contribuir así a la reducción del uso de plaguicidas sintéticos.
Desde del área de Tóxicos de Ecologistas en Acción señalan que «con más de 75.000 toneladas de plaguicidas vendidos solo en el 2019, España vuelve a colocarse en el primer puesto de este ranquin tóxico». Además, lejos de disminuir, el empleo de plaguicidas en España aumenta con los años. Desde 2017, el incremento en el uso de agrotóxicos ha sido de más de un 4 %.
Es por ello que más de 150 entidades de toda Europa, entre las que se encuentra SEAE y Ecologistas en Acción, están impulsando la Iniciativa Ciudadana Europea «Save Bees and Save Farmers» que trata de recoger 1 millón de firmas de la ciudadanía para solicitar a la Comisión Europea una agricultura sin pesticidas sintéticos, la restauración de la biodiversidad y un mayor apoyo a l@s agricultor@s para la transición a la agroecología con el objetivo de conseguir la prohibición de plaguicidas sintéticos en la UE antes del 2035.
Solo nos quedan unos meses para conseguir el número de firmas necesario, en España, 40.000.
Son varios los Estados miembro de la Unión Europea que aún apoyan la aprobación de estos tres plaguicidas pese a que han recibido un dictamen negativo de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria y suponen un obstáculo para el cumplimiento de los objetivos del Pacto Verde Europeo y de la Estrategia de Biodiversidad de la Unión Europea.
La Iniciativa Ciudadana Europea (ICE) ¡Salvemos a las Abejas y a l@s Agricultor@s!, compuesta por más de 150 organizaciones de toda la UE y promotora de esta iniciativa a nivel internacional, aboga por la sustitución de estos pesticidas tóxicos por las alternativas ecológicas ya existentes.
La Comisión Europea y los Estados miembros están revisando actualmente la aprobación de tres importantes sustancias activas plaguicidas: el sulfoxaflor, la cipermetrina y la benfluralina. Las tres sustancias han recibido un dictamen negativo de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), sin embargo, algunos Estados miembros de la Unión Europea continúan presionando para evitar que se retiren del mercado.
15 organizaciones españolas, entre las que se encuentra Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología (SEAE), han enviado una carta al Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, y a Teresa Ribera, Ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico solicitando la postura oficial de España en la votación del Comité Permanente de Fitofármacos que tendrá lugar el 24 y 25 de marzo y recordando que ninguno de los plaguicidas cumple con los requisitos establecidos en el reglamento de plaguicidas 1107/2009/CE y está demostrado que presentan importantes riesgos para la salud humana y el medio ambiente, incluidas los polinizadores.
«La aprobación de estos pesticidas es incoherente con la legislación europea, con los objetivos del Pacto Verde Europeo y con la Estrategia de Biodiversidad de la Unión Europea” ha puntualizado Lawrence Sudlow, coordinador de Biodiversidad de Amigos de la Tierra recordando que “el uso de pesticidas está acabando con las poblaciones de insectos y los ecosistemas en todo el mundo y está amenazando la producción de alimentos. Un puñado de corporaciones controla la mayor parte del suministro de pesticidas y seguirán usando su inmensa influencia política para impulsar un sistema de agricultura industrial que continuará arrasando la naturaleza y destruyendo a las comunidades rurales”.
La Iniciativa Ciudadana Europea (ECI) ¡Salvemos a las Abejas y a l@s Agricultor@s! de la que la Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología (SEAE) forma parte y que está compuesta por más de 150 organizaciones en toda la UE, de las que 15 pertenecen a España, han solicitado en paralelo a varios miembros de la Comisión Europea que no ceda ante las presiones y prohíba el uso de estos tres plaguicidas tóxicos abogando por su sustitución mediante las alternativas ecológicas ya existentes.
Pese a que la Comisión Europea propone prohibir los usos en exteriores de 3 plaguicidas tóxicos para las abejas (sulfoxaflor, benfluralina y cipermetrina), algunos Estados miembros europeos se oponen a retirarlos del mercado.
“Esta situación ocurre constantemente: mientras la Comisión intenta aplicar la ley y proteger la salud de los polinizadores y las personas, la mayoría de los Estados miembros de la UE prefieren proteger los intereses de la agroindustria en lugar de la biodiversidad y el bienestar de sus ciudadanos” ha declarado Koldo Hernández, responsable del Área de Ecologistas en Acción sobre Tóxicos.
La Iniciativa Ciudadana Europea (ECI en sus siglas en inglés) apoyada por ¡Salvemos a las abejas y l@s agricultor@s! que cuenta ya con alrededor de 500.000 firmas apoya una agricultura sin pesticidas sintéticos, la restauración de la biodiversidad y un mayor apoyo a l@s agricultor@s para la transición a la agroecología con el objetivo de conseguir la prohibición de plaguicidas sintéticos en la UE antes del 2035.
En varios países europeos, el 10 de marzo está celebrado como el Día de los Polinizadores, para incrementar la concienciación sobre la destrucción del mundo de los polinizadores. Actualmente, hay una propuesta para que la Unión Europea avala esta iniciativa y que la impulsa en el marco de las Naciones Unidas para que sea adoptado a escala mundial.
Más información:
Lawrence Sudlow (Amigos de la Tierra) Tel: 647 96 66 82
Koldo Hernández (Ecologistas en Acción) Tel: 678 96 77 27
Por nuestra parte, en primer lugar, compartimos este vídeo donde se recoge el Panel dedicado a «Salud y Calidad» de las últimas XXVII JT SEAE (octubre 2019, Gandía). Recomendamos todas las intervenciones de este panel pero en este fragmento, recogemos la ponencia de Koldo sobre «Conexiones entre la agroindustria y los organismos internacionales de protección del derecho a la alimentación».
Ilustres investigadores españoles, como Nicolás Olea o Marieta Fernández, de la Universidad de Granada, llevan años estudiando los efectos provocados por el uso de agroquímicos y la intensificación agrícola [3]. Las concentraciones han pasado de ser analizadas de mg/kg (ppm), como dicen los cánones, a µg/kg (1000 veces menos), dado que a esas concentraciones ya se están dando efectos nocivos para el organismo. De hecho, 6 de cada 10 residuos de plaguicidas cuantificados en la dieta europea son presuntos disruptores endocrinos [4]y actúan a esos niveles de concentración. Hay que tener en cuenta que la misma cantidad de un tóxico puede afectar individualmente de manera distinta, según nuestra propia sensibilidad al producto, o nuestra edad (no es igual de sensible un bebé o un anciano que un adulto sano), o el momento en que entramos en contacto (si estamos enfermos o débiles afectará mucho más). Y por supuesto, según nuestra dieta.
Otros estudios científicos [5]relacionan diferentes compuestos agrotóxicos [6]con el cáncer, la leucemia, el Alzheimer, el asma, la obesidad, la diabetes, la hipertensión o alteraciones en el sistema endocrino, entre otras. Del mismo modo, otras investigaciones también apuntan a que una dieta de alimentos ecológicos reduce significativamente los niveles de pesticidas en la orina en niños y adultos [7]. Además, una substancia sintética puede dar lugar a diversos tipos de residuos (Coscollá, 1993). Por un lado, la materia activa y los metabolitos primarios libres, por otro los productos conjugados, los llamados metabolitos ligados covalentemente (muy estables y persistentes, a la vez que poco conocidos). Es por ello que se les ignora legalmente, pero no dejan de ser peligrosos.
Sin embargo, muchas autoridades y empresas siguen insistiendo en su necesidad y su baja peligrosidad. Un ejemplo claro de esta controversia es el glifosato. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), en 2015, clasificaba el glifosato como posiblemente cancerígeno para las personas, mientras que posteriormente la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), organismo científico regulador de la UE, concluyó que esto no era probable. ¿Qué ha pasado? ¿Realmente antes era seguro o ahora sigue siéndolo? ¿Por qué estas diferencias cuando todos dicen defender nuestra salud?
La concentración y poder de las multinacionales en el sector agroalimentario ha ido en aumento, y con ella una forma de concebir la producción más industrializada y tecnificada. Al mismo tiempo, la demanda de productos de mayor calidad y con ausencia de agrotóxicos, está creciendo junto a la conciencia de los consumidores de que su alimentación tiene que ver son su salud y la del planeta. Esta disyuntiva se salda con promesas de control por parte de la agroindustria, de trazabilidad y de límites a los residuos que, presuntamente, nos pueden dañar la salud. Y también se basan en unas normativas supuestamente realizadas de forma ajena a empresas relacionadas con fitosanitarios. El santo grial son los LMRs, los límites máximos de residuos de esos agrotóxicos, aquello que nos da la confianza de que alimentación en esta sociedad está mucho más controlada que nunca. Pero… la pregunta: ¿Estos LMRs son suficientemente objetivos y científicamente probados como para mantenernos a todos en la confianza deseada? Siendo así, ¿tiene sentido que pidamos una conversión del 100% de nuestra agricultura a una sin uso de agrotóxicos?
Una de las obligaciones del Reglamento de la Unión Europea No 396/2005 relativo a los LMRs de plaguicidas en alimentos y piensos de origen vegetal es elaborar informes anuales. Este Reglamento parte de la premisa de que la producción de alimentos requiere del empleo de métodos, entre ellos los fitosanitarios, que eviten los daños y garanticen una productividad elevada; al mismo tiempo indica que sus residuos, tanto en los alimentos tratados, como en los animales alimentados con tales o en la miel producida por abejas expuestas a dichas sustancias, pueden tener consecuencias negativas para la salud humana y de los animales, por lo que su pretendido objetivo es garantizar un nivel elevado de protección de los consumidores, al que se une el más prosaico de fijar a escala comunitaria los LMR en aras de la libre circulación de mercancías. Antes de la entrada en vigor de este Reglamento, la Unión Europea contaba con tantos sistemas de evaluación y control de LMR como estados miembros, lo que dificultaba la libre circulación de mercancías.
Ahondando en esto, mientras que la parte no dispositiva y sin efectos jurídicos del Reglamento señala que se debería desarrollar una metodología que tenga en cuenta los efectos acumulativos y sinérgicos de los pesticidas, la práctica dicta que la evaluación se hace de manera individual, sin otra medida que mencionar, tal como ya se ha indicado, en los informes anuales de residuos de plaguicidas el número de muestras de alimentos analizados que presentaban más de un residuo.
A esto se le unen otras arbitrariedades, como su catálogo de excepciones: en productos destinados a terceros países (si se justifica que éstos demandan esos tratamientos), “tolerancia a la importación” (un LMR fijado para productos importados para satisfacer las necesidades del comercio internacional, lo que se traduce en numerosas protestas de nuestros agricultores hacia ciertos Convenios internacionales), el establecimiento de un valor de LMR por defecto para aquellos plaguicidas que no tengan un LMR específico (0,01 mg/kg, sin tener en cuenta ningún estudio de toxicidad) o la fijación de LMR temporales en determinadas circunstancias (tales como casos excepcionales, especialmente, cuando la presencia de residuos pueda deberse a la contaminación ambiental o de otro tipo, o cuando los productos comercializados constituyan una fracción poco importante de la dieta de los europeos y, en su caso de los animales, o para la miel y las infusiones de hierbas, etc).
El procedimiento de fijación de los LMR es similar al de autorización y renovación de sustancias plaguicidas y padece los mismos errores, al ser un sistema tecnocrático [8]que dificulta la transparencia en la toma de decisiones y tener la industria solicitante un excesivo papel protagonista.
Al fin y al cabo, los LMRs sólo son números, medias para estadísticas. El Reglamento Europeo aborda la problemática de los residuos de pesticidas como si de una ficción se tratase puesto que la realidad queda ocultada detrás de conceptos como las buenas prácticas agrícolas, los grupos vulnerables y la evaluación individual de los plaguicidas, impidiendo el objetivo de protección de la salud humana. En conclusión, y parafraseando a Ulrich Beck [9], los LMR cumplen la función simbólica de desintoxicación de la sociedad, ya que son el instrumento que permite,o al menos pretende hacerlo, tranquilizar contra la toxicidad de los pesticidas:¿qué mejor forma de negar su peligro que establecer unos límites con apariencia de ciencia científica que indiquen que un veneno no lo es?. ■
Referencias bibliográficas: Para consultar la totalidad de este artículo así como todas las referencias bibliográficas que en él aparecen, dispone de la libre descarga del documento “Evidencias Científicas de la Producción Ecológica” en www.agroecologia.net
[1]Ecologistas en Acción
[2] SEAE, La Vall de la Casella Coop.V
[3] Freire C, López-Espinosa MJ, Fernández M, Molina-Molina JM, Prada R, Olea N. Prenatal exposure to organochlorine pesticides and TSH status in newborns from Southern Spain. Sci Total Environ. 2011.
[5] Tres nuevos estudios separados de 2012 confirman: los pesticidas dañan la cognición de los niños- www.panna.org/
[6] La Academia Estadounidense de Pediatría señala que los residuos de pesticidas en los alimentos son la ruta más crítica de exposición infantil. Otras formas importantes en que los niños toman pesticidas: en el útero, en el hogar y la guardería o en escuelas y parques infantiles – www.panna.org/
[7] Según un estudio de la Universidad de California , junto a la Commonweal Institute (Bolinas, CA) y Friends of the Earth de Berkeley; u otro del Harvard T.H. Chan School of Public Health y la Brigham and Women’s Hospital and Harvard Medical School, de Boston (Massachusetts).
[8] Una caracterización de la tecnocracia es la propuesta por Jean Meynaud en la década de los años sesenta del siglo XX, que es definida como una forma de estructurar el poder de manera que los técnicos condicionan o determinan la toma de decisiones, tendiendo a sustituir al político en la fijación de políticas y al burócrata en la puesta en operación de las decisiones (MAYOL MIRANDA, A., “La Tecnocracia: el falso profeta de la modernidad”, Revista de Sociología, No 17, 2003).
[9] BECK, U., Risikogesellschaft. Auf dem Weg in eine andere Moderne, Frankfurt, 1986 (trad. cast.: La sociedad del riesgo. Hacia una nueva modernidad, 1ª ed., Barcelona, Surcos, 2006), p. 29.
Para ofrecer las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como las cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. El consentimiento de estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o las identificaciones únicas en este sitio. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
Funcional
Siempre activo
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
Preferencias
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
Estadísticas
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos.El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
Marketing
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.