En este 17 de abril, Día de Las Luchas Campesinas, desde SEAE queremos unirnos a las acciones en apoyo a las y los pequeños agricultores/as compartiendo historias como las publicadas en la Revista Ae. En este caso, compartimos la experiencia de Carmen Ibáñez, agricultora y ganadera agroecológica en Extremadura, que demuestra que «un sistema agroecológico pequeño, es la muestra de lo que se puede hacer en cualquier territorio a pequeña escala».
“Un sistema agroecológico pequeño es la muestra de lo que se puede hacer en cualquier territorio a pequeña escala”
Carmen Ibáñez Torres, Agricultora y ganadera ecológica. Berzocana (Cáceres).
Quince hectáreas (ha) de manejo agroecológico diversificado son suficientes para demostrar, en una tierra como Extremadura y porqué no, al mundo entero, que “los pequeños sistemas pueden ser posibles en cualquier territorio a pequeña escala”. La muestra es la Finca agroecológica Solana del Cuervo, situada en la comarca de Villuercas – concretamente en Berzocana, localidad de menos de 500 habitantes – donde desde hace casi 20 años, Carmen y su familia gestionan frutales (4 ha), ganado, pastos (11 ha), unos 2000 m de hortícolas y desde este año, media ha de plantas aromáticas y medicinales (PAM). “Compramos la finca en el año 2000 en plena producción de cerezos y hemos introducido un concepto de granja con las colmenas, el bosque frutal para el aprovechamiento de los animales, algo de producción de huerta local y las PAM, y así hemos ido cerrando el ciclo”.
Tienen 20/25 ovejas, unas 15 cabras y un par de vacas. Y cuenta que “aunque somos muy amigos de lo autóctono, nos hemos dado cuenta que para la adaptación a lo pequeño hay otras claves: se debe adaptar a la medida del territorio donde estés, a la medida de cada uno y de lo que se quiere. Y además, que se traten bien entre todas las producciones que tienes”. Por eso, en el caso de las ovejas, tiene diversas razas y cada una, cumple su función: “las churras para leche y queso, las xaldas hacen bien de desbrozadoras, las cabras locales de la raza Serrana, se adaptan muy bien al territorio… hemos barajado muchas opciones para que sean compatibles para pastar por frutales, por ejemplo”. Bajo la certificación ecológica, también aplican muchas técnicas biodinámicas que les han permitido cerrar ciclos: “los pequeños productores somos los directores de orquesta y la sinfonía es la granja, el conjunto de todo. Nosotros somos una parte más”.
A esta melodía de frutas, pastos, animales, aromas y huerta se suma El rincón de los cerezos, una casa rural que permanece cerrada temporalmente como tal, pero donde siempre tiene un espacio abierto para mostrar el modelo de manejo agroecológico de su finca y también, para la formación, la investigación, el entrenamiento a otras personas y el foro de pensamiento. Y es que Carmen y su familia demuestran con cada una de sus acciones que el conocimiento, el transmitir saberes y el acompañar en procesos de transición a la agroecología, además de necesarios, son elementos que no tienen fronteras. Junto a otras entidades, hacen divulgación y formaciones en pueblos y otros emplazamientos de la provincia y la península. Y van más allá: Rebibir, su pequeña asociación con la que desde los años 90 han podido emprender, gracias a la colaboración de muchas personas, pequeños proyectos de asesoramiento agroecológico en lugares como Senegal, Mauritania o el Líbano, entre otros. “Muchos proyectos de cooperación se caen porque se monta el proyecto y se van. Pero las transformaciones ecosociales requieren de un acompañamiento. El objetivo es conseguir un cambio de percepción en cuanto al valor de la agricultura y a la capacidad que ésta le otorga a las personas, la autonomía de ser conocedoras de la cultura agrícola”.
Carmen cuenta además que “en proyectos reglados de cooperación, es más difícil acuñar ciertos términos pues son conceptos que no son monetarizados y que transforman la sociedad, como ocurre con la agroecología. Por eso usamos otros términos que se acerquen al concepto de una manera más fácil, como por ejemplo, “agricultura natural de presupuesto cero”. Es como un modelo paralelo que ayuda a pequeños territorios a acercarles la agroecología”. Es el ejemplo del proyecto que llevan ahora a cabo en la Reserva de la Biosfera con pequeños agricultores del Líbano. El primer proyecto de Rebibir fue en Mauritania.“Era sobre eficiencia energética y bombeos solares diversos y huertos ecológicos vinculados a estos bombeos”. Esta iniciativa se ha concretado en la fuerza de la producción y de las mujeres y sobre todo de pequeñas producciones para que mantengan su autonomía.
Carmen explica que desde su finca, “siempre hemos intentado comercializar y transformar todo lo posible, pero el entorno de flexibilización del paquete higiénico sanitario no se acopla a nuestras producciones y no podemos transformar ni hacer venta directa”. Y continúa: “Extremadura es uno de los sitios más complejos de la península en este aspecto. Con más facilidades, se daría una vida grandísima a los productores pequeños y se podría fijar población en estos entornos”. Y para muestra, su experiencia: la Finca La Solana y su Rincón de los cerezos, símbolo de la resistencia de un pequeño sistema agroecológico que no tiene fronteras. ■
La Red de Ciudades por la Agroecología reclama una apuesta decidida por la producción y distribución local, de temporada, sostenible y saludable como modelo de abastecimiento seguro, no solo ante esta crisis sino para también refuerza los tejidos económicos locales y sostenibles como una forma de adelantarse a la reconstrucción que, tras la crisis, habrá que afrontar.
LA ALIMENTACIÓN LOCAL, DE CALIDAD Y SOSTENIBLE: SEGURIDAD FRENTE A LOS RIESGOS SANITARIOS GLOBALES
Estos días vivimos momentos difíciles, debido a los cambios que está introduciendo la pandemia del COVID-19 en nuestras vidas cotidianas. La gravedad y rapidez en la expansión del Coronavirus conlleva la necesidad de adoptar medidas excepcionales, que afectan a la cotidianidad de la población de manera general y que, en muchos casos, tienen que ver con la alimentación. Desde la Red de Ciudades por la Agroecología pensamos que esto merece una reflexión de fondo, más allá de la esencial respuesta, contundente e inmediata, ante la crisis sanitaria.
En primer lugar, la presente crisis sanitaria pone de relieve la importancia de la buena alimentación como estrategia de salud preventiva. Resulta clave que los poderes públicos centren sus esfuerzos en hacer llegar una alimentación adecuada a toda la población:
Saludable: basada en alimentos vegetales frescos, legumbres, cereales, frutos secos, disminución de productos de origen animal y eliminación de alimentos procesados.
Sostenible: que no contamina – como la agricultura ecológica, la ganadería extensiva y la pesca sostenible- y que refuerza nuestra salud, al reducir nuestra exposición a tóxicos y a través de un medio ambiente saludable.
Local y de temporada: que incrementa la calidad de los alimentos, reduce los desplazamientos y refuerza las pequeñas y medianas producciones locales.
En segundo lugar, las medidas de aislamiento y cierre de flujos nos llevan a resaltar el papel de la provisión de alimentos en el entorno local, de cara a la seguridad alimentaria. Es necesario fortalecer y proteger las pequeñas producciones agroalimentarias sostenibles de proximidad -agricultura familiar, agricultura ecológica, agroindustria artesanal, ganadería extensiva y ecológica y pesca artesanal y sostenible- y, especialmente, a las mujeres productoras ya que juegan un papel fundamental a la hora de garantizar un abastecimiento alimentario saludable y respetuoso con el medio ambiente. No en vano, la Agroecología ha sido reconocida por las Naciones Unidas como la principal estrategia para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.
El refuerzo de los tejidos económicos locales y sostenibles es una forma de adelantarnos en la reconstrucción que, tras la crisis, habrá que afrontar. Son estos tejidos locales de producción y distribución, de apoyo entre personas en un mismo territorio, los que están sosteniendo las muchas situaciones a las que las administraciones públicas no logran llevar su apoyo. Por ello, las administraciones públicas habrán de centrar esfuerzos en fortalecer los canales de distribución de proximidad, incluyendo los mercados de abastos y de calle, las asociaciones de consumo y el pequeño comercio. A su vez, sería necesario enfocar una compra pública para la ayuda alimentaria que fortalezca la producción y distribución locales, que son las que aportan empleo estable, seguridad, calidad, y una cohesión social que hoy, más que nunca, necesitamos.
Por todo ello, desde la Red de Ciudades por la Agroecología queremos resaltar el papel de las políticas alimentarias locales para fortalecer nuestras comunidades frente a crisis como la del COVID-19. Entendemos la alimentación de calidad y sostenible como un sistema básico y estratégico de aprovisionamiento de nuestras ciudades y pueblos, equiparable al abastecimiento de agua o energía. Hoy es más evidente que nunca que debemos cuidar, de forma integral, la salud de las personas y el medio ambiente. Y cuidar, tanto la alimentación de todas las personas como las políticas alimentarias que llevamos a cabo, son claves esenciales para lograrlo.
La Red de Ciudades por la Agroecología está formada por las siguientes administraciones locales:
Ayuntamiento de Zaragoza (presidencia)
Ayuntamiento de Valladolid (vicepresidencia)
Ayuntamiento de València (secretaría)
Ayuntamiento de Murcia (vocalía)
Ayuntamiento de Aínsa-Sobrarbe
Ayuntamiento de Baztán
Ayuntamiento de Cardedeu
Ayuntamiento de Córdoba
Ayuntamiento de El Prat de Llobregat
Ayuntamiento de Fuenlabrada
Ayuntamiento de Godella
Ayuntamiento de Granollers
Ayuntamiento de Huétor-Vega
Ayuntamiento de Madrid
Ayuntamiento de Meliana
Ayuntamiento de Navás
Ayuntamiento de Pamplona-Iruña
Ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid
A su vez, la Red de Ciudades por la Agroecología se ha dotado de un Consejo de Organizaciones Sociales, integrado por las siguientes entidades:
Asociación Del campo al Cole
Alianza de Solidaridad Extremeña
Associació de Consumidors i Productors La Magrana Vallesana
CERAI (Centro de Estudios Rurales y de Agricultura Internacional)
Departamento de Geografía de la Universidad de Valladolid
ECODES
Fundació Espigoladors
Fundación Entretantos
Fundacion Mundubat
Grupo de investigación SEJ-179 Universidad de Córdoba / Instituto de Sociología y Estudios Campesinos (ISEC)
Justicia Alimentaria | Veterinarios Sin Fronteras – Vetermon
La Caravana de Shiva
Mercado Social de Aragón (MesCoop, cooperativa de servicios)
Observatorio para el Derecho a la Alimentación de España
Per l’Horta
Slow Food Zaragoza
Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE)
Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón UAGA-COAG
Por nuestra parte, en primer lugar, compartimos este vídeo donde se recoge el Panel dedicado a «Salud y Calidad» de las últimas XXVII JT SEAE (octubre 2019, Gandía). Recomendamos todas las intervenciones de este panel pero en este fragmento, recogemos la ponencia de Koldo sobre «Conexiones entre la agroindustria y los organismos internacionales de protección del derecho a la alimentación».
Ilustres investigadores españoles, como Nicolás Olea o Marieta Fernández, de la Universidad de Granada, llevan años estudiando los efectos provocados por el uso de agroquímicos y la intensificación agrícola [3]. Las concentraciones han pasado de ser analizadas de mg/kg (ppm), como dicen los cánones, a µg/kg (1000 veces menos), dado que a esas concentraciones ya se están dando efectos nocivos para el organismo. De hecho, 6 de cada 10 residuos de plaguicidas cuantificados en la dieta europea son presuntos disruptores endocrinos [4]y actúan a esos niveles de concentración. Hay que tener en cuenta que la misma cantidad de un tóxico puede afectar individualmente de manera distinta, según nuestra propia sensibilidad al producto, o nuestra edad (no es igual de sensible un bebé o un anciano que un adulto sano), o el momento en que entramos en contacto (si estamos enfermos o débiles afectará mucho más). Y por supuesto, según nuestra dieta.
Otros estudios científicos [5]relacionan diferentes compuestos agrotóxicos [6]con el cáncer, la leucemia, el Alzheimer, el asma, la obesidad, la diabetes, la hipertensión o alteraciones en el sistema endocrino, entre otras. Del mismo modo, otras investigaciones también apuntan a que una dieta de alimentos ecológicos reduce significativamente los niveles de pesticidas en la orina en niños y adultos [7]. Además, una substancia sintética puede dar lugar a diversos tipos de residuos (Coscollá, 1993). Por un lado, la materia activa y los metabolitos primarios libres, por otro los productos conjugados, los llamados metabolitos ligados covalentemente (muy estables y persistentes, a la vez que poco conocidos). Es por ello que se les ignora legalmente, pero no dejan de ser peligrosos.
Sin embargo, muchas autoridades y empresas siguen insistiendo en su necesidad y su baja peligrosidad. Un ejemplo claro de esta controversia es el glifosato. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), en 2015, clasificaba el glifosato como posiblemente cancerígeno para las personas, mientras que posteriormente la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), organismo científico regulador de la UE, concluyó que esto no era probable. ¿Qué ha pasado? ¿Realmente antes era seguro o ahora sigue siéndolo? ¿Por qué estas diferencias cuando todos dicen defender nuestra salud?
La concentración y poder de las multinacionales en el sector agroalimentario ha ido en aumento, y con ella una forma de concebir la producción más industrializada y tecnificada. Al mismo tiempo, la demanda de productos de mayor calidad y con ausencia de agrotóxicos, está creciendo junto a la conciencia de los consumidores de que su alimentación tiene que ver son su salud y la del planeta. Esta disyuntiva se salda con promesas de control por parte de la agroindustria, de trazabilidad y de límites a los residuos que, presuntamente, nos pueden dañar la salud. Y también se basan en unas normativas supuestamente realizadas de forma ajena a empresas relacionadas con fitosanitarios. El santo grial son los LMRs, los límites máximos de residuos de esos agrotóxicos, aquello que nos da la confianza de que alimentación en esta sociedad está mucho más controlada que nunca. Pero… la pregunta: ¿Estos LMRs son suficientemente objetivos y científicamente probados como para mantenernos a todos en la confianza deseada? Siendo así, ¿tiene sentido que pidamos una conversión del 100% de nuestra agricultura a una sin uso de agrotóxicos?
Una de las obligaciones del Reglamento de la Unión Europea No 396/2005 relativo a los LMRs de plaguicidas en alimentos y piensos de origen vegetal es elaborar informes anuales. Este Reglamento parte de la premisa de que la producción de alimentos requiere del empleo de métodos, entre ellos los fitosanitarios, que eviten los daños y garanticen una productividad elevada; al mismo tiempo indica que sus residuos, tanto en los alimentos tratados, como en los animales alimentados con tales o en la miel producida por abejas expuestas a dichas sustancias, pueden tener consecuencias negativas para la salud humana y de los animales, por lo que su pretendido objetivo es garantizar un nivel elevado de protección de los consumidores, al que se une el más prosaico de fijar a escala comunitaria los LMR en aras de la libre circulación de mercancías. Antes de la entrada en vigor de este Reglamento, la Unión Europea contaba con tantos sistemas de evaluación y control de LMR como estados miembros, lo que dificultaba la libre circulación de mercancías.
Ahondando en esto, mientras que la parte no dispositiva y sin efectos jurídicos del Reglamento señala que se debería desarrollar una metodología que tenga en cuenta los efectos acumulativos y sinérgicos de los pesticidas, la práctica dicta que la evaluación se hace de manera individual, sin otra medida que mencionar, tal como ya se ha indicado, en los informes anuales de residuos de plaguicidas el número de muestras de alimentos analizados que presentaban más de un residuo.
A esto se le unen otras arbitrariedades, como su catálogo de excepciones: en productos destinados a terceros países (si se justifica que éstos demandan esos tratamientos), “tolerancia a la importación” (un LMR fijado para productos importados para satisfacer las necesidades del comercio internacional, lo que se traduce en numerosas protestas de nuestros agricultores hacia ciertos Convenios internacionales), el establecimiento de un valor de LMR por defecto para aquellos plaguicidas que no tengan un LMR específico (0,01 mg/kg, sin tener en cuenta ningún estudio de toxicidad) o la fijación de LMR temporales en determinadas circunstancias (tales como casos excepcionales, especialmente, cuando la presencia de residuos pueda deberse a la contaminación ambiental o de otro tipo, o cuando los productos comercializados constituyan una fracción poco importante de la dieta de los europeos y, en su caso de los animales, o para la miel y las infusiones de hierbas, etc).
El procedimiento de fijación de los LMR es similar al de autorización y renovación de sustancias plaguicidas y padece los mismos errores, al ser un sistema tecnocrático [8]que dificulta la transparencia en la toma de decisiones y tener la industria solicitante un excesivo papel protagonista.
Al fin y al cabo, los LMRs sólo son números, medias para estadísticas. El Reglamento Europeo aborda la problemática de los residuos de pesticidas como si de una ficción se tratase puesto que la realidad queda ocultada detrás de conceptos como las buenas prácticas agrícolas, los grupos vulnerables y la evaluación individual de los plaguicidas, impidiendo el objetivo de protección de la salud humana. En conclusión, y parafraseando a Ulrich Beck [9], los LMR cumplen la función simbólica de desintoxicación de la sociedad, ya que son el instrumento que permite,o al menos pretende hacerlo, tranquilizar contra la toxicidad de los pesticidas:¿qué mejor forma de negar su peligro que establecer unos límites con apariencia de ciencia científica que indiquen que un veneno no lo es?. ■
Referencias bibliográficas: Para consultar la totalidad de este artículo así como todas las referencias bibliográficas que en él aparecen, dispone de la libre descarga del documento “Evidencias Científicas de la Producción Ecológica” en www.agroecologia.net
[1]Ecologistas en Acción
[2] SEAE, La Vall de la Casella Coop.V
[3] Freire C, López-Espinosa MJ, Fernández M, Molina-Molina JM, Prada R, Olea N. Prenatal exposure to organochlorine pesticides and TSH status in newborns from Southern Spain. Sci Total Environ. 2011.
[5] Tres nuevos estudios separados de 2012 confirman: los pesticidas dañan la cognición de los niños- www.panna.org/
[6] La Academia Estadounidense de Pediatría señala que los residuos de pesticidas en los alimentos son la ruta más crítica de exposición infantil. Otras formas importantes en que los niños toman pesticidas: en el útero, en el hogar y la guardería o en escuelas y parques infantiles – www.panna.org/
[7] Según un estudio de la Universidad de California , junto a la Commonweal Institute (Bolinas, CA) y Friends of the Earth de Berkeley; u otro del Harvard T.H. Chan School of Public Health y la Brigham and Women’s Hospital and Harvard Medical School, de Boston (Massachusetts).
[8] Una caracterización de la tecnocracia es la propuesta por Jean Meynaud en la década de los años sesenta del siglo XX, que es definida como una forma de estructurar el poder de manera que los técnicos condicionan o determinan la toma de decisiones, tendiendo a sustituir al político en la fijación de políticas y al burócrata en la puesta en operación de las decisiones (MAYOL MIRANDA, A., “La Tecnocracia: el falso profeta de la modernidad”, Revista de Sociología, No 17, 2003).
[9] BECK, U., Risikogesellschaft. Auf dem Weg in eine andere Moderne, Frankfurt, 1986 (trad. cast.: La sociedad del riesgo. Hacia una nueva modernidad, 1ª ed., Barcelona, Surcos, 2006), p. 29.
Más de 600 organizaciones de todo el Estado siguen exigiendo, esta vez a los Ministerios de Sanidad y Consumo, medidas para apoyar la producción y comercialización agroalimentaria de pequeña escala, el ámbito agroecológico y la economía local.
Las organizaciones reclaman la apertura de los mercados alimentarios, apostar desde la administración por las producciones locales o medidas fiscales como la exención del pago de autónomos a las pequeñas granjas.
Bajo el hashtag #SOSCampesinado agricultoras, ganaderas y diversas productoras cuentan públicamente la situación de vulnerabilidad que vive este sector de nuestra economía local.
En vista de la respuesta de Ministerio de Agricultura, Pesca de Alimentación y la falta de medidas concretas, cerca de 600 organizaciones y colectivos de todo el estado han registrado una nueva carta a los Ministerios de Sanidad y Consumo este 8 de abril donde se solicita formalmente que se «dicten las instrucciones pertinentes a las comunidades autónomas y ayuntamientos para que se busquen soluciones para los mercados no sedentarios de proximidad». Esta segunda carta es el siguiente paso en el marco de la campaña #SOSCampesinado, una alianza de organizaciones ecologistas, sindicatos, productoras y productores locales, plataformas, cooperativas y grupos de investigación que exigen medidas concretas para la protección de la economía local y el sector agroalimentario de pequeña escala.
El cierre generalizado de los mercados alimentarios por la interpretación excesivamente restrictiva que muchos gobiernos locales y autonómicos están haciendo que las prohibiciones decretadas por el estado de alarma ante la pandemia del COVID-19 están generando costes inasumibles a los productores y las productoras locales. Esta situación está afectando profundamente a sus modos de vida, además de estar incrementando el desperdicio alimentario por la imposibilidad de dar salida a sus productos y, lo que es más grave, que no lleguen a la ciudadanía alimentos básicos, frescos y más sanos frente a los procesados.
Las organizaciones firmantes remiten a los protocolos de seguridad e higiene puestos en marcha por algunas comunidades autónomas para que los mercados de proximidad y otros circuitos cortos de comercialización puedan seguir siendo garantes de seguridad alimentaria durante esta crisis. No en vano, estos canales de venta directa facilitan el acceso a la ciudadanía de bienes de primera necesidad -cuya producción, circulación y abastecimiento están protegidas expresamente por el estado de alarma- en condiciones óptimas de seguridad e higiene que suelen ser superiores a las de cualquier supermercado. En concreto, citan la regulación que hizo de la venta directa de alimentos el Gobierno de las Islas Baleares; o de los desplazamientos a granjas, huertos y corrales de autoabastecimiento de alimentos que hizo la Consejería de Medio Rural en Galicia.
También, de cara a mitigar el brutal impacto económico que está provocando esta crisis en las economías campesinas, entre otros motivos por la inactividad del sector hostelero, se pide un esfuerzo de las diversas administraciones para que apuesten por las producciones locales, las de origen extensivo y las agroecológicas en la compra pública de alimentos para abastecer hospitales, centros de mayores, comedores sociales, comedores escolares o bancos de alimentos; o medidas fiscales como la exención del pago de autónomos a las pequeñas granjas.
Esta urgencia, como tantas otras, nos encontrará unidas a todas las organizaciones que trabajamos en favor de una alimentación sana y sostenible, donde la pequeña producción agroecológica agraria y ganadera está en la vanguardia.
La Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología (SEAE) abre el plazo de presentación de comunicaciones para participar en su XIV Congreso en 2 modalidades: comunicaciones científicas y comunicaciones basadas en experiencias.
Para esta ocasión, SEAE abre dos modalidades de participación según el carácter de la comunicación. Por un lado, si la comunicación sigue un rigor principalmente académico (tipo científica) y, por otro, si está basada en conocimiento experiencial (tipo experiencias). Cada una de estas modalidades tiene una normativa para las comunicaciones en la que se especifican datos como el modo de envío. Pueden consultar las normas aquí.
Respecto a las temáticas, existe un amplio abanico de posibilidades al que optar, pues como ya se ha demostrado, los congresos de SEAE se han convertido en espacios necesarios para el intercambio y debate entre agentes del sector de la producción ecológica desde investigadores/as, técnicos/as y asesores/as a agricultores/as, elaboradores/as, comercializadores/as, distribuidores/as, ambientalistas e incluso consumidores/as.
Así pues, en este evento internacional que tendrá como temas centrales la Soberanía Alimentaria y la Emergencia Climática, las comunicaciones podrán estar relacionadas con las siguientes materias:
Agroecología, producción ecológica y Cambio Climático. 2. Diseño agroecológico de sistemas: producción vegetal, sanidad vegetal, suelos y fertilización, recursos hídricos, agroforestería, etc. 3. Biodiversidad y conservación: semillas, propagación vegetal, variedades autóctonas, bancos de conservación. 4. Innovación en agroecología y agricultura ecológica 5. Desarrollo Rural, políticas públicas e instituciones: estrategias, normativas, certificación. 6. Ganadería ecológica: razas autóctonas, bienestar animal, manejo holístico, sanidad animal, etc. 7. Soberanía alimentaria, sistema agroalimentario y equidad de género: elaboración, distribución, comercialización, calidad alimentaria, economía circular. 8. Comunicación y divulgación: medios, campañas, proyectos. 9. Formación reglada y educación no formal
Para presentar la comunicación, además de seguir la normativa, hay que hacerlo a través de este formulario habilitado en la web de SEAE.
Próxima apertura de inscripciones
Conscientes de la situación actual ocasionada por la crisis sanitaria de la extensión de la pandemia del COVID-19, el Comité Organizador del Congreso SEAE quiere tomar la máxima precaución ante la celebración del evento en las fechas previstas. Hasta el momento, la previsión se mantiene con la esperanza de una mejora progresiva de la situación.
Este contexto de dificultades sanitarias, alimentarias y climáticas está estrechamente relacionado con las temáticas a tratar en el congreso, pues como se ha ido viendo durante los debates online de SEAE celebrados durante esta cuarentena (todos los días a las 18 h, hasta el 15 de abril), la agroecología y la transición agroecológica de nuestros sistemas (agro)alimentarios abordan todas las dificultades debatidas estos días. Así como el ejemplo depequeños productores agroecológicos que están demostrando que pueden dar respuesta a la demanda de abastecimiento de productos alimentarios esenciales. Y en este caso, las Baleares están siendo ejemplo en cuanto a políticas que garantizan el funcionamiento de los mercados locales y de proximidad e iniciativas que apoyan la venta de proximidad de productos ecológicos.
La SEAE seguirá trabajando en la organización de este congreso internacional junto a la Conselleria d’Agricultura, Pesca iAlimentació del Govern de les Illes Balears,la Universidad de les Illes Balears (UIB)y con la colaboración del el Consell Balear de la Producció Agrària Ecològica (CBPAE), APAEMA, (Associació de la producció agrària ecològica de Mallorca), APAEM (Associació de productors i productores d’agricultura ecològica de Menorca), y otras entidades.
No duden en contactar con el equipo de SEAE para ampliar cualquier información relativa al XIV Congreso SEAE.
Cada tres meses, la SEAE lanza su publicación divulgativa sobre agricultura y ganadería ecológica y agroecología. Las fechas estipuladas, han hecho que este último número de la revista Ae coincida con el contexto actual de crisis sanitaria, ambiental y alimentariacon una temática que bien aborda la actualidad: la comercialización de productos ecológicos y su diversidad de modelos.
En estos momentos en los que, ahora más que nunca, los y las pequeños productores agroecológicos están demostrando que pueden dar respuesta a la demanda de abastecimiento de productos alimentarios esenciales, este número quiere mostrar también las herramientas que hacen posible que los/as agricultores/as, ganaderos/as y la pequeña producción y transformación artesanal comercializan de manera directa, sin intermediarios ni apenas desplazamientos, alimentos frescos, saludables y respetuosos con el medio ambiente, el clima y las personas. Por eso, el número central de la revista Ae 39 realiza un recorrido por “la comercialización de los alimentos (agro)ecológicos”y se complementa con un recopilatorio de experiencias diversas que van desde los grupos y asociaciones de consumo a los mercados agroecológicos, las cooperativas agroecológicas, los supermercados cooperativos… e incluso la soberanía digital agroecológica.
Tal y como se describe en el Editorial: “la comercialización es el último eslabón en la cadena que puede aportar fortaleza y equilibrio, transmitiendo el valor añadido en cada paso. El enfoque agroecológico lleva a entender la comercialización más allá del puro intercambio mercantilista de compraventa. La comercialización es un intercambio de un producto y sus valores”. En el caso de la comercialización de productos ecológicos, se corre el riesgo de “fundirse en el canal convencional, dejando de aportar el último valor añadido de los productos ecológicos: el valor social, cultural y ético”. Por eso, en esta edición, además de las experiencias, algunas de asentada trayectoria y otras incipientes (pero todas motivadoras), se realiza un análisis sobre la “vigente necesidad de crear estrategias efectivas y operativas de comercialización, sobre todo en el ámbito de las producciones familiares ecológicas”.
Como es habitual, Ae también incluye artículos referentes a producción vegetal, con investigaciones y prácticas innovadoras, las fichas prácticas de raza, semillas, plagas e insumos o un espacio sobre alimentación ecológica, con la deliciosa ecoreceta y una gran novedad: se presenta el próximo libro de Mª Dolores Raigón, un completo manual que recoge evidencias científicas que demuestran la mayor calidad bromatológica y nutracéutica de los alimentos producidos por técnicas ecológicas: De la molécula al plato”.
Esta edición sobre comercialización estaba prevista para entregarse en el Simposio Producción Agroalimentaria Ecológica sobre “Tendencias y retos de la comercialización de productos ecológicos”que SEAE organizaba junto al Departament d’Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentacióde la Generalitat de Catalunya, aplazado hasta finales de verano/principios de otoño. Y debido a la coyuntura actual, la versión impresa no se puede realizar por lo que, será distribuida en versión digital a todos los socios, socias de SEAE y suscriptores de Ae. Es más, en esta edición se estrena la suscripción colectiva del CAECV (Comité de Agricultura Ecológica de la Comunidad Valenciana), por lo que esta edición digital será también enviada de manera gratuita a todos los operadores del CAECV.
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