29 Oct, 2026 | Proyectos, Proyectos internacionales
- Programa: Interreg Sudoe 2021-2027 (2.ª convocatoria).
- Prioridad 3, innovación social, patrimonio y servicios para la cohesión territorial y demográfica
- Duración: 1 de junio de 2025 a 31 de mayo de 2028
- Países: España, Francia y Portugal
- WEB
Buena parte del Sudoe vive dos realidades a la vez: comarcas rurales e interiores que pierden población, empleo y servicios, y ciudades y costas donde se concentra la actividad. ATLAS se fija en una respuesta que ya existe en muchos pueblos, los terceros lugares agroalimentarios. Son espacios colectivos (granjas abiertas, obradores compartidos, huertos comunitarios, antiguas instalaciones recuperadas) donde se cruzan la producción agroecológica, la alimentación local, la formación y la vida social del territorio.
El proyecto quiere que estas iniciativas nazcan con más facilidad y aguanten en el tiempo. Para ello prevé:
- Un centro de recursos para promotoras y promotores de proyectos y para administraciones locales, con un inventario de políticas públicas, un directorio cartografiado y una base documental.
- Dos experiencias piloto: un modelo de intervención pública que combina agricultura, desarrollo rural y economía social, y un programa de impulso y aceleración con talleres de codesarrollo.
- Un censo participativo para elaborar la primera tipología transnacional de terceros lugares agroalimentarios.
- Un libro blanco con recomendaciones de política pública y un plan de acción en cada país.
Los pilotos se desarrollan en Nueva Aquitania, Occitania, Extremadura, Andalucía, Cantabria y el Alentejo.
Coste subvencionable de 1.891.913 euros, de los que 1.418.934,75 euros (75 %) proceden del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) a través del programa Interreg Sudoe.
Para más información sobre este proyecto y sus próximas acciones, escriban a comunicacion@agroecologia.net
27 Oct, 2026 | Noticias, Noticias SEAE 2026
Los pliegos que condicionan lo que llega al plato
Si te interesa participar del debate sobre qué se come en los comedores escolares, el I Congreso «Hacia unos comedores escolares ecológicos, de proximidad y saludables» es el lugar. Se celebra el 12 de noviembre en el Colegio Oficial de Médicos de Barcelona, y también se podrá seguir en línea. Y se hace gracias a la organización de XAMEC y la certificación Ecolocal.
Las inscripciones ya están abiertas en congres.xamec.cat.
Se trata de un evento que llega en el momento más indicado. En los próximos meses Cataluña empezará a preparar las licitaciones de comedores para 2027-2028, y los criterios que se fijen en esos pliegos condicionarán lo que llega al plato y qué fincas y productoras podrán abastecer las cocinas. Según XAMEC, cerca de medio millón de niñas y niños comen cada día en los comedores escolares catalanes.
Se espera la participación de administraciones, comunidad educativa, familias, pediatras y personal sanitario, equipos de investigación, campesinado, empresas de restauración colectiva y entidades sociales. Se hablará de alimentación infantil, pero también de cómo acompañar al sector agrario para que haya producción ecológica y local suficiente.
«La comunidad científica alerta cada vez más de los efectos de los plaguicidas sobre la salud infantil y el medio ambiente. En este congreso, profesionales de la medicina, la nutrición y las ciencias ambientales, junto con investigadores y docentes universitarios, se reunirán con el sector ecológico y la restauración colectiva para abordar cómo podemos reducir la huella química en los comedores escolares, que deben ser espacios alimentarios seguros para los niños y las niñas», explica Alejandro Guzmán, portavoz del congreso y responsable de comunicación de XAMEC.
El Congreso de Comedores Escolares Ecológicos se reparte en tres bloques temáticos:
- Salud infantil, alimentación y contaminantes ambientales
- Sistema alimentario, producción ecológica y territorio
- Comedores escolares, compra pública y modelos de gestión
Intervienen, entre otras personas, el médico e investigador Nicolás Olea, el pediatra ambiental Ferran Campillo, el especialista en contaminación química Koldo Hernández, la experta en contratación pública ecológica Ximena Lazo Vitoria y Katrin Kössler, del Instituto LEL del Ministerio de Alimentación de Baden-Württemberg. Completan el cartel Marta G. Rivera-Ferre, Javier Guzmán, Josep Mestres, Regina Monsalve Mayans, Joan Maria Ribas y Piero Carucci.
SEAE, entidad colaboradora de este congreso, estará representada por su presidente, Gonzalo Palomo Guijarro, y por la doctora agrónoma M. Dolores Raigón, de su Junta Directiva.
Al cierre se leerá el manifiesto que se ha elaborado conjuntamente con propuestas para que los próximos contratos den prioridad a la calidad de los alimentos, la producción ecológica certificada, la proximidad y la salud de la infancia.
26 Oct, 2026 | Campañas, Clima
La alianza , que reúne el mayor consenso de la sociedad civil y de la que forma parte SEAE, presenta un decálogo de medidas para garantizar los derechos sociales y afrontar la emergencia climática, en plena movilización por la vivienda, a las puertas de la huelga general del 11N y ante unas elecciones en las que la justicia climática y social están en juego.
La justicia climática y social en el centro
Ante las elecciones generales convocadas para el próximo 29 de noviembre, Alianza por el Clima presenta un decálogo de medidas para situar la justicia climática y social en el centro de la próxima legislatura. La plataforma, integrada por las cinco grandes organizaciones ecologistas, los principales sindicatos y numerosas entidades sociales, de cooperación, agrarias y de defensa de los derechos humanos, hace públicas diez demandas para impulsar una transformación ecosocial que garantice una vida digna para todas las personas, reduzca las desigualdades y permita afrontar la emergencia climática. Lo hace en un momento excepcional: miles de personas se mantienen acampadas en plazas de todo el país y se preparan para la huelga general del 11 de noviembre.
Bajo el lema “Casas para vivir, un planeta para habitar”, el documento recoge un amplio consenso de la sociedad civil organizada sobre las transformaciones necesarias para responder a los principales desafíos sociales y ambientales. Alianza por el Clima defiende que el acceso a la vivienda, los salarios y las condiciones laborales dignas, la protección de los servicios públicos, la transición energética y la lucha contra el cambio climático no pueden abordarse como problemas independientes. La alianza considera que las múltiples crisis que atraviesa la sociedad están interrelacionadas y que su resolución exige políticas estructurales capaces de actuar sobre sus causas comunes.
La publicación del decálogo coincide con la presentación, este 21 de octubre, del nuevo Informe sobre la Brecha de Emisiones 2026 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que confirma la insuficiencia de los compromisos climáticos internacionales. El documento advierte de que el calentamiento global superará los 1,5 °C respecto a los niveles preindustriales y señala que, para limitar al máximo esa superación y regresar a dicho umbral antes de finales de siglo, será necesario reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero un 18 % para 2030 y un 45 % para 2035, respecto a 2025.
Para Alianza por el Clima, estas conclusiones evidencian las consecuencias de décadas de falta de ambición política y refuerzan la urgencia de acelerar la acción climática. Frente al negacionismo y al retroceso de las políticas ambientales, la plataforma reclama que el próximo ciclo político afronte la crisis ecológica como una prioridad inseparable de la defensa de los derechos sociales. En este sentido, insiste en que la transformación ecológica no puede aplazarse ni desarrollarse a costa de las condiciones de vida de la mayoría social, sino que debe convertirse en una oportunidad para garantizar derechos, mejorar el bienestar colectivo y reducir las desigualdades.
El decálogo plantea una hoja de ruta que vincula la reducción de emisiones con la garantía de derechos fundamentales y la mejora de las condiciones materiales de vida. Entre sus principales reivindicaciones figuran el acceso a una vivienda digna y adaptada a los impactos climáticos, la ampliación del parque público de vivienda social, la protección frente a la pobreza energética y el impulso de una rehabilitación energética que no provoque procesos de especulación, gentrificación o expulsión de la población de sus hogares.
Las organizaciones reclaman también una transformación de los pueblos y las ciudades que garantice espacios públicos saludables, transporte colectivo accesible, servicios públicos de calidad y entornos preparados para afrontar las consecuencias del cambio climático. A ello se suma la exigencia de establecer una hoja de ruta vinculante para abandonar los combustibles fósiles, acelerar una transición energética justa en todos los sectores productivos y reforzar las políticas de prevención y adaptación frente a incendios, inundaciones, sequías y olas de calor.
Las propuestas incluyen, además, el desarrollo de un modelo alimentario saludable y sostenible, el apoyo a la agricultura y ganadería familiar y la agroecología, la protección de los derechos laborales y el impulso de una reconversión industrial que garantice alternativas para las personas trabajadoras y los territorios afectados. En el ámbito internacional, el decálogo reclama una mayor financiación climática para el Sur global, el respeto a los derechos humanos y una transición energética que no reproduzca nuevas formas de extractivismo y desigualdad.
Todas estas medidas se articulan en torno a un principio común: quienes más contaminan y más recursos concentran deben asumir una mayor responsabilidad en la financiación de la transición y la reparación de los daños ambientales. Para ello, Alianza por el Clima propone una fiscalidad progresiva que permita reforzar los servicios públicos, proteger a los colectivos más vulnerables, garantizar que el coste de la transformación no recaiga sobre quienes menos han contribuido a la crisis climática y que las decisiones sobre esa transformación se tomen con la participación efectiva de la sociedad civil.
Un consenso amplio de la sociedad civil ante el próximo ciclo político
En este contexto, Alianza por el Clima recuerda que la protección climática no es únicamente una cuestión de voluntad política. La opinión consultiva emitida por la Corte Internacional de Justicia en julio de 2025 reconoce las obligaciones de los Estados en materia de protección del sistema climático y advierte de que determinadas actuaciones u omisiones, incluido el mantenimiento de actividades vinculadas a los combustibles fósiles, pueden generar responsabilidad internacional como actos ilícitos.
Desde la diversidad de organizaciones que componen la Alianza y su comprensión de las diversas luchas que representan, la plataforma considera que las próximas elecciones generales representan un momento decisivo para definir las políticas de los próximos años y reclama a todas las candidaturas compromisos concretos, verificables y suficientes para garantizar el cumplimiento de los derechos humanos y de los acuerdos internacionales en materia climática. El poder ciudadano que se expresa en las calles se debe traducir en participación real, garantizando los derechos que reconoce el Convenio de Aarhus: acceso a la información, participación pública en las decisiones ambientales y acceso a la justicia, junto con la plena protección del derecho a la protesta.
Alianza por el Clima insiste en que la magnitud de los desafíos actuales exige abandonar las respuestas parciales y emprender una transformación profunda del modelo económico, energético, democrático y social. Una transformación que, según la plataforma, debe situar la vida, los derechos y el bienestar de las personas y del planeta por encima de los intereses particulares, garantizar la participación de la ciudadanía y asegurar que ninguna persona ni territorio quede atrás.
26 Oct, 2026 | Noticias, Noticias SEAE 2026
La alianza , que reúne el mayor consenso de la sociedad civil y de la que forma parte SEAE, presenta un decálogo de medidas para garantizar los derechos sociales y afrontar la emergencia climática, en plena movilización por la vivienda, a las puertas de la huelga general del 11N y ante unas elecciones en las que la justicia climática y social están en juego.
La justicia climática y social en el centro
Ante las elecciones generales convocadas para el próximo 29 de noviembre, Alianza por el Clima presenta un decálogo de medidas para situar la justicia climática y social en el centro de la próxima legislatura. La plataforma, integrada por las cinco grandes organizaciones ecologistas, los principales sindicatos y numerosas entidades sociales, de cooperación, agrarias y de defensa de los derechos humanos, hace públicas diez demandas para impulsar una transformación ecosocial que garantice una vida digna para todas las personas, reduzca las desigualdades y permita afrontar la emergencia climática. Lo hace en un momento excepcional: miles de personas se mantienen acampadas en plazas de todo el país y se preparan para la huelga general del 11 de noviembre.
Bajo el lema “Casas para vivir, un planeta para habitar”, el documento recoge un amplio consenso de la sociedad civil organizada sobre las transformaciones necesarias para responder a los principales desafíos sociales y ambientales. Alianza por el Clima defiende que el acceso a la vivienda, los salarios y las condiciones laborales dignas, la protección de los servicios públicos, la transición energética y la lucha contra el cambio climático no pueden abordarse como problemas independientes. La alianza considera que las múltiples crisis que atraviesa la sociedad están interrelacionadas y que su resolución exige políticas estructurales capaces de actuar sobre sus causas comunes.
La publicación del decálogo coincide con la presentación, este 21 de octubre, del nuevo Informe sobre la Brecha de Emisiones 2026 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que confirma la insuficiencia de los compromisos climáticos internacionales. El documento advierte de que el calentamiento global superará los 1,5 °C respecto a los niveles preindustriales y señala que, para limitar al máximo esa superación y regresar a dicho umbral antes de finales de siglo, será necesario reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero un 18 % para 2030 y un 45 % para 2035, respecto a 2025.
Para Alianza por el Clima, estas conclusiones evidencian las consecuencias de décadas de falta de ambición política y refuerzan la urgencia de acelerar la acción climática. Frente al negacionismo y al retroceso de las políticas ambientales, la plataforma reclama que el próximo ciclo político afronte la crisis ecológica como una prioridad inseparable de la defensa de los derechos sociales. En este sentido, insiste en que la transformación ecológica no puede aplazarse ni desarrollarse a costa de las condiciones de vida de la mayoría social, sino que debe convertirse en una oportunidad para garantizar derechos, mejorar el bienestar colectivo y reducir las desigualdades.
El decálogo plantea una hoja de ruta que vincula la reducción de emisiones con la garantía de derechos fundamentales y la mejora de las condiciones materiales de vida. Entre sus principales reivindicaciones figuran el acceso a una vivienda digna y adaptada a los impactos climáticos, la ampliación del parque público de vivienda social, la protección frente a la pobreza energética y el impulso de una rehabilitación energética que no provoque procesos de especulación, gentrificación o expulsión de la población de sus hogares.
Las organizaciones reclaman también una transformación de los pueblos y las ciudades que garantice espacios públicos saludables, transporte colectivo accesible, servicios públicos de calidad y entornos preparados para afrontar las consecuencias del cambio climático. A ello se suma la exigencia de establecer una hoja de ruta vinculante para abandonar los combustibles fósiles, acelerar una transición energética justa en todos los sectores productivos y reforzar las políticas de prevención y adaptación frente a incendios, inundaciones, sequías y olas de calor.
Las propuestas incluyen, además, el desarrollo de un modelo alimentario saludable y sostenible, el apoyo a la agricultura y ganadería familiar y la agroecología, la protección de los derechos laborales y el impulso de una reconversión industrial que garantice alternativas para las personas trabajadoras y los territorios afectados. En el ámbito internacional, el decálogo reclama una mayor financiación climática para el Sur global, el respeto a los derechos humanos y una transición energética que no reproduzca nuevas formas de extractivismo y desigualdad.
Todas estas medidas se articulan en torno a un principio común: quienes más contaminan y más recursos concentran deben asumir una mayor responsabilidad en la financiación de la transición y la reparación de los daños ambientales. Para ello, Alianza por el Clima propone una fiscalidad progresiva que permita reforzar los servicios públicos, proteger a los colectivos más vulnerables, garantizar que el coste de la transformación no recaiga sobre quienes menos han contribuido a la crisis climática y que las decisiones sobre esa transformación se tomen con la participación efectiva de la sociedad civil.
Un consenso amplio de la sociedad civil ante el próximo ciclo político
En este contexto, Alianza por el Clima recuerda que la protección climática no es únicamente una cuestión de voluntad política. La opinión consultiva emitida por la Corte Internacional de Justicia en julio de 2025 reconoce las obligaciones de los Estados en materia de protección del sistema climático y advierte de que determinadas actuaciones u omisiones, incluido el mantenimiento de actividades vinculadas a los combustibles fósiles, pueden generar responsabilidad internacional como actos ilícitos.
Desde la diversidad de organizaciones que componen la Alianza y su comprensión de las diversas luchas que representan, la plataforma considera que las próximas elecciones generales representan un momento decisivo para definir las políticas de los próximos años y reclama a todas las candidaturas compromisos concretos, verificables y suficientes para garantizar el cumplimiento de los derechos humanos y de los acuerdos internacionales en materia climática. El poder ciudadano que se expresa en las calles se debe traducir en participación real, garantizando los derechos que reconoce el Convenio de Aarhus: acceso a la información, participación pública en las decisiones ambientales y acceso a la justicia, junto con la plena protección del derecho a la protesta.
Alianza por el Clima insiste en que la magnitud de los desafíos actuales exige abandonar las respuestas parciales y emprender una transformación profunda del modelo económico, energético, democrático y social. Una transformación que, según la plataforma, debe situar la vida, los derechos y el bienestar de las personas y del planeta por encima de los intereses particulares, garantizar la participación de la ciudadanía y asegurar que ninguna persona ni territorio quede atrás.
22 Oct, 2026
Jueves 26 de noviembre. Sala ÁGORA.19:00 – 19:45 h.
Mesa redonda: Frente al Cambio Climático y los Límites Planetarios, alianzas y estrategias de la sociedad civil para una Transición Ecosocial Justa
Intervienen:
- Organiza: La Garbancita Ecológica S. Coop. Mad. consumo responsable
22 Oct, 2026
Sábado 28 de noviembre. Sala 5.2. De 13:00 – 14:30 h.
Organiza: Asociación Vida Sana, SEAE, Stop Ecocidio – Protectores de la Tierra España
Intervienen:
- Concha Fabeiro. Dr. Ingeniera Agrónoma. Vicepresidenta de SEAE.
- Maite Mompó Ruiz de la Cuesta. Directora de Stop Ecocidio
- Nicolás Olea Serrano. Catedrático de Radiología y Medicina Física de la Universidad de Granada.
Proyección de un extracto de 10 minutos de la premiada película-documental argentina “Una canción para mi tierra”, que está protagonizada por un maestro de música que llega a una escuela situada en un mar de soja transgénica, y trata el tema de la relación entre el uso generalizado de pesticidas, la salud humana, especialmente la de los niños/as, y el grave daño al medioambiente. Tras esto, se abrirá un debate entre expertos en salud humana y toxicidad (Nicolás Olea), en agroecología (Concha Fabeiro de SEAE) y en la protección del planeta mediante la ley (Maite Mompó)