El consorcio europeo OH-FINE, del que SEAE forma parte, ha puesto a disposición del sector una plataforma gratuita que combina un asistente conversacional con IA, un sistema de apoyo a la toma de decisiones y una red de personas expertas de toda Europa. Está pensada para quienes producen, asesoran, certifican o investigan en agricultura ecológica.
Organic Farming Compass
Quien produce en ecológico convive con una paradoja incómoda: hay más conocimiento técnico disponible que nunca —proyectos europeos, ensayos de campo, manuales, normativa— y, al mismo tiempo, encontrar la respuesta concreta a un problema concreto sigue costando horas. El conocimiento existe. Está mal repartido y peor indexado.
A cerrar esa brecha apunta Organic Farming Compass, la plataforma que el proyecto europeo OH-FINE (Organic Farming Innovations Network Europe) presentó oficialmente el pasado mes de julio y en cuyo desarrollo participa SEAE junto al resto del consorcio.
La herramienta se articula en torno a dos funciones principales:
Un asistente conversacional con inteligencia artificial. Se le pregunta en lenguaje corriente y responde con orientación adaptada al contexto. La diferencia con un chatbot genérico está en la fuente: se ha entrenado con el conocimiento generado por el propio proyecto y revisado por personas expertas en producción ecológica, no con material recopilado indiscriminadamente de la red.
Un sistema de apoyo a la toma de decisiones (DSS, por sus siglas en inglés). Permite comparar alternativas y valorar opciones en función del perfil y la situación de cada cual: agricultoras y agricultores, personal asesor y técnico, entidades de certificación u otros perfiles profesionales del sector.
A ambas se suma el acceso a documentación técnica, recursos especializados y contacto con una red de profesionales repartida por toda Europa, de modo que la información fiable esté disponible en el momento en que hace falta.
Organic Farming Compass nace de la comunidad paneuropea de aprendizaje en producción ecológica que impulsa OH-FINE, un proyecto orientado a fortalecer la capacidad de decisión de quienes trabajan la tierra en ecológico mediante innovación e intercambio de conocimiento. El trabajo se organiza en centros regionales de conocimiento y ensayos de campo distribuidos por varios países, con un enfoque multiactor que sitúa la práctica agraria en el centro.
SEAE participa en este proyecto para que el conocimiento agroecológico circule, se contraste y llegue a las fincas en un formato utilizable.
El Foro de Acción Rural denuncia que naturaleza y desarrollo rural sólo pueden avanzar unidas
El Foro de Acción Rural (FAR), plataforma abierta y deliberativa que agrupa a organizaciones estatales del ámbito agrario, ambiental, sindical, forestal, de municipalismo, consumo y de desarrollo rural – entre las que está SEAE-, quiere trasladar un mensaje sereno y constructivo ante los debates que se están produciendo en distintos territorios sobre la orientación de las políticas agrarias, ambientales y de cohesión territorial: la protección del medio ambiente y el desarrollo del medio rural no son objetivos enfrentados, sino dos caras de un mismo proyecto de país. Quienes producen alimentos, gestionan los montes y habitan los pueblos son, de hecho, los primeros conservadores del territorio.
El FAR recuerda que existe un amplio consenso social, científico e institucional en torno a la necesidad de avanzar hacia sistemas agroalimentarios más sostenibles, saludables y justos. Renunciar a esa ambición no protege al medio rural: lo debilita. La pérdida de biodiversidad, la degradación del suelo y del agua, y los efectos cada vez más visibles del cambio climático —sequías prolongadas, episodios extremos de lluvia, incendios— golpean primero y con más fuerza a la agricultura, la ganadería y la silvicultura, y con ellas a la economía y al empleo de nuestros pueblos.
Un medio rural sostenible es un medio rural con futuro
Desde esa mirada compartida, y al margen de cualquier posicionamiento partidista, el FAR reafirma sus propuestas:
Apostar por una agricultura y ganadería familiar, profesional y sostenible, que reside y trabaja en el territorio, conserva el patrimonio natural y cultural y merece un apoyo público prioritario y precios justos en la cadena alimentaria.
Mantener la ambición ambiental y climática de las políticas europeas —Pacto Verde, Estrategia de Biodiversidad, De la Granja a la Mesa— dotándolas de los recursos, la flexibilidad y el acompañamiento necesarios para que sean una oportunidad, y no una carga, para el sector primario.
Defender una PAC fuerte y bien orientada, que priorice a las pequeñas y medianas fincas, a los sistemas de alto valor natural y a la Red Natura 2000, y que reconozca el papel del enfoque LEADER y del desarrollo local participativo.
Situar a las mujeres rurales en el centro: impulsar la titularidad compartida, su presencia en los órganos de decisión y el reconocimiento de su trabajo, imprescindible para romper el círculo de masculinización, envejecimiento y despoblamiento.
Facilitar el relevo generacional con acceso a la tierra, a la vivienda, a la financiación y a la formación, para que las personas jóvenes puedan construir su proyecto de vida en los pueblos.
Garantizar servicios públicos de calidad y una transición justa que genere empleo digno y cohesión social y territorial en el medio rural.
El FAR hace un llamamiento a todas las administraciones —europea, estatal y autonómicas— y al conjunto de las fuerzas políticas y sociales a preservar los consensos alcanzados y a construir, mediante el diálogo y la participación, un gran acuerdo por el mundo rural. La estabilidad normativa y la certidumbre son tan necesarias para el campo como la lluvia: los agricultores y las agricultoras, las ganaderas y los ganaderos, los silvicultores y las silvicultoras, y las comunidades rurales necesitan horizontes claros para invertir, innovar y seguir cuidando del territorio.
«El medio rural español no tiene que elegir entre producir y conservar: lleva siglos haciendo ambas cosas. Nuestra tarea colectiva es acompañarle con políticas justas, estables y ambiciosas para que pueda seguir haciéndolo, en beneficio de toda la sociedad», señalan desde el Foro de Acción Rural.
Por parte de SEAE añadimos que «la producción ecológica y la agroecología son la vía para lograr sistemas agroalimentarios saludables, justos y respetuosos con la vida. Frente a un modelo que agota los suelos y el agua, la agroecología cuida la fertilidad de la tierra, protege la biodiversidad y reduce la dependencia de insumos químicos, al tiempo que sostiene el tejido social y económico de los pueblos».
El Foro de Acción Rural (FAR) es una plataforma abierta y deliberativa integrada por asociaciones y organizaciones no gubernamentales de ámbito estatal, que elabora propuestas dirigidas a los poderes públicos en las materias que afectan al mundo rural, con vocación de ser un referente para la sociedad y las administraciones. Forman parte del FAR: Red TERRAE, WWF España, UPA, CCOO, UGT, COSE, FADEMUR, REDR, REDER, Fundación Global Nature, SEO/BirdLife, SEAE – Sociedad Española de Agricultura Ecológica y Agroecología -, UNAC, CECU y COAG.
La Sociedad Española de Agricultura Ecológica y Agroecología (SEAE) ha suscrito, junto a otras 18 organizaciones de la sociedad civil —fundaciones, asociaciones profesionales, think tanks y redes europeas—, una carta conjunta dirigida al Gobierno de España con recomendaciones de cara a las negociaciones del próximo Marco Financiero Plurianual (MFP) de la Unión Europea, que ordenará el gasto comunitario entre 2028 y 2034.
La iniciativa coincidió con el Consejo Europeo de los días 18 y 19 de junio, donde las y los dirigentes de los Veintisiete abordaron la capacidad de inversión de la UE en ámbitos como la neutralidad climática, la resiliencia, la salud pública y la seguridad económica. El mensaje de las entidades firmantes es nítido: España debe respaldar un presupuesto ambicioso —al menos un 10 % superior a la propuesta inicial de la Comisión, hasta los 2.014.200 millones de euros, en línea con la posición del Parlamento Europeo— en el que cada euro público funcione como palanca de la inversión privada.
En la propuesta de la Comisión, la partida más voluminosa son los nuevos Planes de Colaboración Nacional y Regional (865.000 millones de euros, el 44 % del total), que reunirían bajo una misma estrategia fondos hoy diferenciados; le sigue el Fondo Europeo de Competitividad (409.000 millones, el 21 %), orientado a la descarbonización y a las tecnologías limpias a través de InvestEU.
Las organizaciones trasladan al Gobierno cuatro prioridades para que el nuevo marco cumpla lo que promete:
Un Reglamento de Rendimiento con indicadores comparables y vinculantes, capaces de medir el impacto real y evitar que se sobreestime el gasto climático.
Una gobernanza multinivel de los Planes de Colaboración Nacional y Regional, con participación territorial efectiva y una reserva específica y blindada para una transición justa.
Un Fondo Europeo de Competitividad centrado en la descarbonización y en cerrar las brechas de inversión en tecnologías limpias.
El mantenimiento de la autonomía y la gestión directa de programas clave como LIFE y Horizonte Europa.
¿Por qué importa al sector ecológico?
La carta pide expresamente que las ayudas agrícolas sin condicionalidad ambiental suficiente dejen de contabilizarse como gasto climático: un punto que toca de lleno al modelo agroecológico. Cómo se diseñen los indicadores de impacto y quién participe en la gobernanza de los Planes de Colaboración Nacional y Regional determinará si la próxima década financia —o no— la transición agroecológica, la vida de los suelos y un sistema alimentario más justo. Por eso reclamamos que las y los profesionales de la producción ecológica y la agroecología estén en la mesa donde se decide el reparto de estos fondos, y no como un epígrafe secundario.
En esa misma dirección apuntaIFOAM Organics Europe, la organización europea del sector ecológico de la que SEAE forma parte. Su lectura del nuevo MFP da un paso más: defiende que la producción ecológica no es solo un modelo de cultivo, sino una herramienta de política pública capaz de responder a la vez a varios objetivos que la propia UE se ha fijado —competitividad, resiliencia y autonomía estratégica—. Alinear la inversión en torno a lo ecológico permitiría, según la organización, que los distintos fondos europeos dejaran de operar de forma aislada y se articularan en una estrategia coherente que multiplica el efecto del gasto público. IFOAM OE recuerda, además, que la agricultura ecológica dinamiza las economías rurales, genera empleo de calidad, retiene valor en los territorios, refuerza las cadenas de suministro locales y reduce la dependencia de insumos externos.
Por eso, desde SEAE reclamamos que las y los profesionales de la producción ecológica y la agroecología estén en la mesa donde se decide el reparto de estos fondos, y no como un epígrafe secundario.
El resumen visual de estas recomendaciones (las «Claves») ha sido elaborado y difundido por GFI España (Green Finance Institute). La carta conjunta completa puede consultarse en climatestrategy.es.
Entidades firmantes: AUS – Arquitectura i Sostenibilitat, Cleantech for Iberia, Climate Strategy & Partners, ECODES, Ecologistas en Acción, Ecómetro, eco-union, Enterprise Europe Network, Fundación Renovables, Fundación Savia, GFI España, IHRB (Institute for Human Rights and Business), La Garbancita Ecológica, Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, REVO Prosperidad Sostenible, SEAE, SEO/BirdLife, Salud por Derecho y Transport & Environment (T&E).
Música y biodiversidad agraria se han dado cita este 5, 6 y 7 de junio en el festival Cartagena Folk + IV Feria de la Biodiversidad Cultivada. Se trata de una iniciativa del proyecto AgrosimbiosisLab —coordinado por la Universidad de Murcia, con el CEBAS-CSIC como entidad colaboradora— que convirtió el Parque de La Rambla en un recorrido vivo por el territorio biocultural cartagenero.
Durante tres días, la feria ha reunido actividades gratuitas y abiertas a toda la ciudadanía: intercambio de semillas tradicionales, cocina en directo con productos de temporada, charlas sobre biodiversidad agrícola, abejas y patrimonio agrario, talleres de flora silvestre e identificación de fauna en sistemas agrícolas, e incluso observaciones astronómicas que tendieron puentes entre la agricultura y el cielo.
Desde SEAE se ha puesto el foco en una pieza decisiva y a menudo olvidada de la transición agroecológica: las personas consumidoras. Sin una demanda firme de alimentos ecológicos, la conversión de las fincas pierde el incentivo que la hace viable. Cada decisión de compra, ha explicado Rosa Valero, «es también una decisión sobre el modelo agrario que queremos para la cuenca del Mar Menor».
PRÓXIMA ACTIVIDAD CultivEco: «CULTIVAR EL CLIMA QUE VIENE»
La presencia de CultivEco en Cartagena no es un punto final, sino una parada más de un itinerario que continúa sobre el terreno. La próxima cita será el 25 de junio en el CIFEA de Torre Pacheco, con el taller gratuito «Cultivar en el clima que viene: agroecología, agua y biodiversidad para adaptar las fincas del Mar Menor«. De la mano de Emma Gaitán (Fundación para la Investigación del Clima), agricultoras y agricultores, personal técnico y asesor y cualquier persona interesada podrán traducir los escenarios climáticos a decisiones concretas en la finca: suelos vivos, gestión útil del agua y biodiversidad funcional para diseñar cultivos más resilientes.
L’Aliança Fulla Verda manté el seu pols a la possible tramitació de la Proposició de Llei de la producció agrària sostenible, que està en fase de proposta, elaborada pel PSC, però que encara no ha estat presentada al Parlament, per la seva tramitació.
Des d’aquest conglomerat d’entitats, que actua com a lobby en defensa de la producció agrària ecològica, s’està seguint de molt a prop l’evolució de la proposta del Departament d’Agricultura d’implantar un certificat agrari que avaluï la suposada sostenibilitat de les explotacions. En cas d’aprovar-se, el certificat de la producció agrària sostenible substituiria el de producció integrada.
De fet, va ser el Consell Català de la Producció Integrada (CCPI) qui va registrar la marca “agricultura sostenible” a l’Oficina Espanyola de Patents i Marques, el 2019. Ara, l’Aliança n’ha demanat la caducitat per falta d’ús, ja que no ha trobat evidències de la seva utilització. El CCPI té fins al 6 de juliol per aportar proves d’ús efectiu de la marca o per justificar la seva manca d’ús.
La petició de caducitat és una de les accions que l’Aliança ha dut a terme per aturar el desenvolupament de la marca, la certificació i la llei de la producció agrària sostenible. Algunes d’aquestes accions s’han mogut en l’àmbit europeu, ja que l’interès del govern català és que sigui una certificació reconeguda també en països de la Unió Europea.
En aquest sentit, la Generalitat ja va presentar a l’Oficina Europea de Propietat Intel·lectual el logotip que es vincularia a la nova certificació. El logo conté l’esquema d’una marieta amb una de les ales en forma de fulla verda amb nervis de color blanc. Precisament, una fulla verda és el logo europeu per a la producció agrària ecològica i aquest és un dels arguments que l’Aliança va utilitzar quan el mes de febrer va demanar la denegació absoluta a la sol·licitud de la marca de certificació.
En realitat, el sector ecològic no s’oposa a l’avaluació de sostenibilitat de les finques agràries, i entén i valora el desig del govern d’impulsar mesures que puguin empènyer el sector cap a millores ambientals. Però l’Aliança sempre ha demanat que s’utilitzi una denominació que no confongui el consumidor i no perjudiqui les finques i les empreses que ja estan registrades en el Consell Català de la Producció Agrària Ecològica.
Altres accions prèvies
Altres actuacions prèvies són les denúncies a l’Agència Catalana de Consum per reclamar el mal ús del terme “l’agricultura sostenible” en campanyes de promoció de la producció integrada. L’ús de l’article davant del terme “agricultura sostenible” dona a entendre que no hi ha cap altre sistema de producció sostenible i exclou així l’agricultura ecològica.
I ja el mes de març del 2025 vam presentar observacions al projecte de reglament d’ús de la marca de certificació de la producció agrària sostenible, que inclou les normes tècniques que es volen fomentar (número de notificació 2024/0682/es del “Sistema d’Informació sobre Reglamentació Tècnica (TRIS) de la Comissió Europea), atès que el Departament d’Agricultura pretén que el seu projecte de la PAS serveixi de model, també, a nivell de la UE.
El desacord principal del sector ecològic es basa en l’ús del terme «sostenible» com a marca: “aquest fet genera confusió i, a més, resulta un engany per a les persones consumidores”. L’Aliança demana que s’opti per una denominació diferent que no porti a interpretacions errònies i que no competeixi directament amb el segell de la producció agrària ecològica.
Nota de prensa de l’Aliança Fulla Verda, coalición de la que SEAE forma parte activa.
L’Aliança Fulla Verda mantiene su pulso frente a la posible tramitación de la Proposición de Ley de Producción Agraria Sostenible (PAS), elaborada por el PSC y actualmente en fase de propuesta, que todavía no ha sido presentada al Parlament para su tramitación.
Este conglomerado de entidades, que actúa como lobby en defensa de la producción agraria ecológica, está siguiendo muy de cerca la evolución de la propuesta del Departament d’Agricultura de implantar un certificado agrario que evalúe la supuesta viabilidad ambiental de las fincas. De aprobarse, el certificado de producción agraria sostenible sustituiría al de producción integrada.
Fue el Consell Català de la Producció Integrada (CCPI) quien registró la marca «agricultura sostenible» en la Oficina Española de Patentes y Marcas en 2019. Ahora, l’Aliança ha solicitado su caducidad por falta de uso, al no haber encontrado evidencias de su utilización efectiva. El CCPI tiene hasta el 6 de julio para aportar pruebas de uso real de la marca o para justificar su ausencia.
La solicitud de caducidad es una de las acciones que l’Aliança ha emprendido para frenar el desarrollo de la marca, la certificación y la ley de producción agraria sostenible. Algunas de estas acciones se han desarrollado en el ámbito europeo, dado que el interés del gobierno catalán es que la certificación sea reconocida también en otros países de la Unión Europea.
En esta línea, la Generalitat ya presentó ante la Oficina Europea de Propiedad Intelectual el logotipo vinculado a la nueva certificación: una mariquita con una de sus alas en forma de hoja verde con nervios blancos. Precisamente, la hoja verde es el logo europeo de la producción agraria ecológica, y este fue uno de los argumentos que l’Aliança utilizó en febrero al solicitar la denegación absoluta de la solicitud de la marca de certificación.
El sector ecológico no se opone a la evaluación ambiental de las fincas agrarias, y comprende el deseo del gobierno de impulsar medidas que orienten al sector hacia mejoras ambientales. Sin embargo, l’Aliança ha exigido siempre que se utilice una denominación que no confunda a las personas consumidoras ni perjudique a las fincas y empresas ya inscritas en el Consell Català de la Producció Agrària Ecològica.
Otras acciones previas
Entre las actuaciones anteriores figuran las denuncias ante la Agència Catalana de Consum por el uso indebido del término «la agricultura sostenible» en campañas de promoción de la producción integrada. El uso del artículo determinado ante ese término da a entender que no existe ningún otro sistema de producción con criterios ecológicos, excluyendo así a la agricultura ecológica.
En marzo de 2025, l’Aliança presentó observaciones al proyecto de reglamento de uso de la marca de certificación de la producción agraria sostenible —que incluye las normas técnicas que se pretenden fomentar (número de notificación 2024/0682/ES del Sistema de Información sobre Reglamentación Técnica, TRIS, de la Comisión Europea)—, dado que el Departament d’Agricultura pretende que su proyecto sirva de modelo también a escala de la UE.
«L’Aliança pide que se opte por una denominación diferente que no dé lugar a interpretaciones erróneas ni compita directamente con el sello de la producción agraria ecológica»
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