La Región de Murcia produce cada vez más alimentos ecológicos, pero buena parte de esa cosecha viaja lejos y no llega a las mesas de quienes viven cerca de los campos. Ese desajuste entre lo que se cultiva y lo que se consume en el territorio es el punto de partida de las VI Jornadas de Agroecología «Comercio local y consumo responsable», que se han celebrado este 21 de octubre, en el CIFEA de Lorca. Y SEAE está allí.
Aina Calafat Rogers, responsable de incidencia política y proyectos internacionales de SEAE, ha participado con una ponencia sobre «Soberanía alimentaria y compra pública verde: oportunidades para el sector ecológico regional. Cómo revertir el lavado verde (greenwashing) en alimentación».
La pregunta de fondo es sencilla. Si los comedores escolares, los hospitales o las residencias compran con dinero público, ¿por qué no hacerlo a productoras y productores ecológicos de la zona? La contratación pública puede dar a las fincas un mercado estable y, al mismo tiempo, acercar alimentos de calidad a la población. La otra cara del debate es la confianza: con tantos envases que presumen de verdes, la ciudadanía necesita saber distinguir un compromiso real de un simple reclamo publicitario.
Desinformación y lavado verde frente a las buenas prácticas agroecológicas con CultivEco
Durante su intervención, Aina Calafat ha alertado sobre la desinformación que rodea al cambio climático y a la alimentación, y ha situado el debate en el marco de los límites planetarios, entre otros factores. Frente a los mensajes ambiguos, ha defendido las garantías que ofrece la producción ecológica gracias a su reglamento, una seguridad que alcanza también a las personas consumidoras y a la sociedad en su conjunto. Ha puesto además la lupa en el lavado verde (greenwashing) y cómo perjudica directamente al sector ecológico: productos sin ninguna certificación compiten en el lineal con alimentos que sí cumplen un reglamento exigente y pasan controles, y la persona consumidora acaba sin saber en qué confiar. La agricultura regenerativa es un buen ejemplo, ha explicado Aina, porque se presenta como alternativa verde sin una definición legal común ni un sistema de control público que respalde lo que promete.
«Tenemos estructuras que agrupan al sector ecológico; tendríamos que reclamar la certificación pública y defender la producción ecológica no como un nicho de mercado, sino como una oportunidad para el cuidado. Eso es lo que debería asumir la Administración», ha reivindicado Aina Calafat.
Aina ha aprovechado también para presentar CultivEco, «Cultivando la transición agroecológica en el Mar Menor», el proyecto con el que SEAE acompaña a agricultoras y agricultores de la cuenca que quieren dar el paso hacia la producción ecológica. La iniciativa ofrece asesoramiento, formación e insumos gratuitos a través de una red de fincas faro y piloto, y pone a disposición de cualquier persona interesada un manual de transición adaptado a los cultivos y suelos del territorio, además de grabaciones de las formaciones, infografías y pódcast. Una forma concreta de demostrar que la agroecología puede ayudar a recuperar un ecosistema tan castigado como el Mar Menor sin dejar atrás a quienes lo cultivan.
Este año el foco está en la comercialización: qué funciona y qué falla en los canales cortos, qué estructuras los sostienen y hasta dónde llega el apoyo de las administraciones públicas.
Junto a Aina intervienen Ana María Inmaculada Maestre García, agricultora de vega tradicional en Almería y promotora de mercados de cercanía; Alberto Cruz Sierra, del Grupo Heliconia, que hablará de logística en la venta directa; Pedro José Pérez Saura, director técnico del CAERM, sobre certificación ecológica, y Lorena Rosique, de Vivens Hortis, sobre tendencias de consumo responsable. La mañana se cierra con una mesa redonda sobre la distribución de productos ecológicos en España, moderada por Irene Guillén Luna, jefa del SFTT.
Puedes ver las IV Jornadas Agroecológicas de Lorca
El SFTT publicará los vídeos de las ponencias en su canal de YouTube. Toda la información está en sftt.info.
Hay una cifra que describe al sector ecológico navarro y una lista de nombres que lo explica. La cifra: 72.438 hectáreas certificadas, un 7,83 % de la superficie agraria, 763 operadoras y 177 millones de euros de volumen de negocio, un 6,63 % más que el año anterior. La lista: CPAEN-NNPEK (cumple 30 años) y el Ekomercado, INTIA, Ekoalde, Hazialdeko,Kalaska, Landare,Zunbeltz, Mirua microcoop, la Red de Semillas de Navarra, Geltoki, REAS Nafarroa… y más. El nuevo número de la Revista Ae,un especial dedicado a Navarra, se ocupa sobre todo de reflejar toda esa articulación que da vida a la agroecología en el territorio.
“Navarra Ecológica” recoge 5 entrevistas que permiten abordar el sector desde distintos ámbitos: la certificación pública, la docencia e investigación, la técnica y práctica, la gobernanza colectiva y la transmisión de conocimientos. María Josefa Arrondo, presidenta de CPAEN-NNPEK y agricultora ecológica, aporta un dato que bien resume estas tres décadas, uno de cada tres hogares navarros compra ya alimentos ecológicos y el 97 % afirma conocerlos. El edafólogo Alberto Enrique cuenta cómo la Agricultura Ecológica y Agroecología comenzaron en la UPNA.
Desde INTIA, Natalia Bellostas y Esther Sotil cuentan cómo casi una cuarta parte de los ensayos de la entidad ya se hacen en ecológico y la finca experimental de Sartaguda, con sus 20 hectáreas inscritas, se ha convertido en referencia estatal. Para ambas, la producción ecológica tiene que ser «la punta de lanza de la transición del sistema agroalimentario navarro hacia la resiliencia». Y Mirua Microcoop, con Ainara y Silvia, lleva la agroecología a escala municipal, con iniciativas como el acompañamiento para la reconversión del comedor de la escuela infantil de Baztan, donde hoy casi la mitad de la compra va a productoras del valle.
Cierra José Uranga, referente del sector ecológico navarro desde sus inicios, ingeniero técnico agrícola y cocinero, recién nombrado socio de honor de SEAE. Y lo hace sin consignas: «Yo ya no comulgo con eslóganes del tipo «la agricultura será ecológica o no será»; me suenan a vender humo».
Lo colectivo como infraestructura
El grueso del número son las experiencias. Zunbeltz, primer Espacio Test Agrario de Navarra, donde quien quiere entrar en la ganadería extensiva ecológica prueba antes de comprometerse. Ekoalde y su central de acopio en Noáin. Hazialdeko, que resolvió la falta de servicios de limpieza y almacenaje de grano para volúmenes pequeños. Kalaska, cooperativa público-comunitaria que mantiene vivo el matadero comarcal de Sakana. Geltoki, en la antigua estación de autobuses. Deierriko Ostatua, una bodega cooperativa de Arizala reconvertida en mercado social.
A eso se suman catorce fincas y obradores, el paso de Landare —tres décadas consumiendo ecológico y ahora también cultivándolo— y la alianza entre la Red de Semillas de Navarra y Arrea por la biodiversidad cultivada.
Y detrás de buena parte de este tejido, REAS Nafarroa, la red de economía social y solidaria que agrupa a 62 entidades y que impulsó la recuperación de la antigua estación de autobuses de Iruña, hoy convertida en Geltoki: taberna, tienda y centro cultural con la soberanía alimentaria en el centro.
En definitiva, este número recoge cómo se transforma un sistema alimentario, desde una estructura colectiva capaz de coordinar producción, transformación, distribución y consumo. Eso es lo que Navarra lleva tres décadas tejiendo.
Tras la adopción hoy por el Parlamento Europeo de la legislación sobre las plantas obtenidas mediante nuevas técnicas genómicas (NGT), el movimiento ecológico reafirma su compromiso de producir alimentos sin NGT y advierte de que harán falta medidas adicionales para proteger la soberanía europea sobre las semillas.
Las nuevas normas eximen a las llamadas NGT de requisitos clave que sí se aplican a otros organismos modificados genéticamente (OMG): los procedimientos de evaluación de riesgos, la trazabilidad y el etiquetado para las personas consumidoras. Aunque esto supone un retroceso en bioseguridad, transparencia y libertad de elección, la movilización del movimiento ecológico ha logrado salvaguardas importantes: las NGT seguirán estando prohibidas en la producción ecológica, y los lotes de semillas que contengan NGT deberán etiquetarse, lo que ofrece a agricultoras y agricultores la información mínima necesaria para evitar sembrar cultivos con NGT.
Según Jan Plagge, presidente de IFOAM Organics Europe: «El movimiento ecológico mantiene su compromiso de producir alimentos sin OMG y sin NGT, y seguirá implicándose en una innovación agroecológica sistémica y de código abierto para hacer más sostenibles los sistemas agrarios en su conjunto. Los supuestos beneficios de las NGT se basan en pura especulación, e instamos a quienes legislan a prestar más atención a quién controla las tecnologías que deciden desregular y al impacto de tecnologías como las NGT sobre la soberanía alimentaria europea».
Patentes que amenazan con limitar el acceso a recursos genéticos
La preocupación más grave que la votación de hoy deja sin resolver es la cuestión de las patentes sobre características y secuencias genéticas, que amenazan con limitar el acceso a los recursos genéticos, reducir la innovación, aumentar las dependencias y provocar una mayor concentración del mercado dentro del sistema alimentario.Al igual que numerosos miembros de la comunidad científica, organizaciones de la sociedad civil, agricultoras y agricultores, empresas transformadoras y de distribución, el movimiento ecológico sigue convencido de que los enfoques sistémicos de la agricultura, la innovación, la mejora vegetal y el manejo de plagas y enfermedades ofrecen una vía más eficaz hacia la resiliencia y la viabilidad a largo plazo.
A pesar de las reiteradas advertencias de agricultoras, agricultores, obtentoras, obtentores y organizaciones de la sociedad civil, una mayoría de eurodiputadas y eurodiputados optó por no reforzar las salvaguardas frente a los efectos dañinos de unos derechos de propiedad intelectual demasiado amplios, como las patentes. En los días previos a la votación se presentaron enmiendas para reforzar esas salvaguardas frente al impacto de las patentes sobre las semillas y los recursos genéticos. Esas medidas buscaban preservar una competencia justa, apoyar al diverso sector europeo de la mejora vegetal y proteger la libertad de operar de obtentoras, obtentores, agricultoras y agricultores.
IFOAM Organics Europe seguirá defendiendo que se limite el alcance de las patentes para garantizar que los cientos de pequeñas y medianas empresas de mejora vegetal que constituyen la columna vertebral del sector europeo de semillas puedan continuar su trabajo. Salvaguardar la biodiversidad y la diversidad en la mejora vegetal sigue siendo esencial para la soberanía europea y la seguridad alimentaria a largo plazo.
Compromiso de la producción ecológica libre de NGT
Desde la Sociedad Española de Agricultura Ecológica y Agroecología (SEAE), como entidad miembro de IFOAM Organics Europe, nos sumamos plenamente a esta postura. Lamentamos el retroceso que supone eximir a las NGT de la evaluación de riesgos, la trazabilidad y el etiquetado, pero reafirmamos nuestro compromiso con una producción ecológica libre de NGT y con una innovación agroecológica al servicio de quienes cultivan, no de la concentración empresarial.
Seguiremos trabajando, junto a IFOAM Organics Europe, para limitar el alcance de las patentes sobre semillas y para defender el derecho de la ciudadanía a saber cómo se producen sus alimentos, y el de agricultoras y agricultores a disponer de semillas diversas, libres y adaptadas a sus territorios.
Nota de prensa de IFOAM Organics Europe (16/06/2026). Tras más de tres años de negociaciones, los responsables políticos alcanzaron ayer, en una última reunión del diálogo tripartito, un acuerdo definitivo sobre el nuevo Reglamento relativo a la Producción y Comercialización de Material de Reproducción Vegetal (MRV). El acuerdo llega a pocos días de la votación en el pleno del Parlamento Europeo del 17 de junio, en la que el movimiento ecológico pide a las y los eurodiputados apoyar las enmiendas que protegen a agricultoras, agricultores y obtentores frente a las patentes sobre semillas.
IFOAM Organics Europe, plataforma paraguas del sector ecológico europeo, reconoce los avances logrados en varios ámbitos y espera con interés el desarrollo de la legislación derivada del texto.
«La biodiversidad es esencial para que nuestros sistemas agrícolas sean más resilientes, y el movimiento ecológico celebra que la nueva legislación sobre MRV proporcione a los agricultores y criadores ecológicos acceso a variedades con mayor diversidad genética», afirmó Eric Gall, subdirector de IFOAM Organics Europe.
IFOAM Organics Europe reconoce varios resultados positivos de las negociaciones. En particular, celebra que el Material Heterogéneo Ecológico (MHE) siga estando regulado por el Reglamento de Producción Ecológica, los protocolos de registro ajustados para las variedades ecológicas y las normas adaptadas para la conservación y las variedades adaptadas localmente. IFOAM Organics Europe espera con interés la adopción de actos de ejecución para establecer protocolos de examen DUS ajustados (conocido en español como DHE: Distinción, Homogeneidad y Estabilidad) por especie para las variedades ecológicas.
Las preocupaciones del sector ecológico
Al mismo tiempo, al sector ecológico le preocupa que la nueva legislación pueda restringir los intercambios de semillas entre agricultores. «Aunque acogemos con satisfacción la exclusión de los bancos de genes del ámbito de aplicación, lamentamos que dicha exclusión no se haya extendido a todas las actividades realizadas con fines de conservación de los recursos genéticos ni a los intercambios de semillas entre agricultores», añadió Eric Gall. El sector ecológico expresa su preocupación por que las disposiciones sobre el intercambio de semillas entre agricultores puedan dar lugar a una aplicación desigual en los distintos Estados miembros, ya que algunos podrían establecer restricciones cuantitativas y geográficas estrictas que limiten su viabilidad práctica.
«La agrobiodiversidad de la que nos beneficiamos hoy en día tiene su origen en las prácticas dinámicas de gestión y selección llevadas a cabo por los agricultores y las redes de conservación. Limitar estas prácticas va en contra del objetivo de proteger la agrobiodiversidad, y se debería permitir a los agricultores acceder a semillas adecuadas para sus condiciones locales y prácticas agrícolas», continuó.
IFOAM Organics Europe también expresó su preocupación por la ampliación de las pruebas obligatorias de «Valor para el cultivo y uso sostenibles» (VSCU) a las patatas y las vides, ya que se corre el riesgo de obstaculizar el desarrollo de nuevas variedades.
Por último, el movimiento ecológico europeo teme que los avances legislativos en materia de derechos de obtentor, que permiten un mayor desarrollo de la agrobiodiversidad, se vean contrarrestados y puestos en peligro por la apropiación abusiva y exclusiva de los recursos fitogenéticos a través de patentes sobre semillas y tecnologías de nueva generación.
Desde el movimiento ecológico europeo hacemos un llamamiento a los eurodiputados y eurodiputadas para que voten en el pleno del 17 de junio a favor de las enmiendas destinadas a proteger a los obtentores y a los agricultores/as frente a las patentes y a salvaguardar el modelo europeo de innovación en materia de fitomejoramiento.
Tú también puedes hacerle llegar el mensaje a los eurodiputados y eurodiputadas españoles a través de esta sencilla petición digital impulsada por Demeter: https://demeter.net/no-gmos-through-the-back-door/
Una jornada coorganizada por SEAE, Permacultura Gran Giro y Pla de Mallorca XXI, ha reunido en Lloret de Vistalegre -16 mayo- a más de un centenar de personas para debatir sobre soberanía alimentaria, relevo generacional y defensa del suelo agrario.
El Convent de Lloret de Vistalegre se convirtió, durante doce horas, en un espacio de encuentro intergeneracional para tejer comunidad en torno a un objetivo común: avanzar hacia una soberanía alimentaria integral, ecológica y de calidad en Mallorca. El Festival per a la Sobirania Alimentària, coorganizado por Permacultura Gran Giro, Pla de Mallorca XXI y la Sociedad Española de Agricultura Ecológica y Agroecología (SEAE), reunió a unas 150 personas de edades muy diversas en una jornada definida por la propia organización como enriquecedora, dinámica y contundente.
El Festival comenzó con la bienvenida tradicional a cargo de los Xeremiers y con las dinámicas grupales facilitadas por La Utòpica, pensadas para romper el hielo y enredar a las personas asistentes desde el primer minuto. El programa, ambicioso y bien hilado, alternó charlas, debates, mesas redondas y talleres prácticos, e incluyó espacios paralelos para la xicalla (peques) con propuestas de Permakids y Tocar Terra, además de un intercambio de semillas, mercadillo, documentales y la sala de exposición permanente de ARCUFIsobre el cultivo de la higuera.
¿Y si mañana hubiera una crisis alimentaria en Mallorca?
Uno de los momentos centrales del festival fue la mesa redonda dedicada a la emergencia alimentaria que Baleares todavía no ha previsto. Moderada por el creador digital Daniel Quetgles, la conversación puso sobre la mesa una constatación incómoda: la isla no dispone de reservas alimentarias suficientes para sostenerse en caso de una crisis de abastecimiento, una realidad que contrasta con la dependencia creciente de las importaciones.
Desde Sa Casa Pagesa, Toni Feliu denunció que la pagesía y las personas del sector pesquero viven a espaldas del resto de la sociedad, pero serían el primer recurso en caso de emergencia. Sebastià Ordines, secretario general de Unió de Pagesos, matizó que el problema no es de capacidad productiva, sino comercial: el campo mallorquín compite en desventaja con el flujo continuo de producto importado.
La intervención de Aina Calafat, responsable de proyectos internacionales e incidencia de SEAE, apuntó directamente al fondo de la cuestión: «nos estamos cargando los recursos. El suelo fértil se cubre de cemento y placas solares». Calafat defendió la agricultura ecológica como una herramienta de adaptación frente al cambio climático y a las futuras crisis alimentarias y energéticas. En este sentido, destacó que la superficie agraria ecológica ya representa el 21% de la Superficie Agraria Útil (SAU) de las Illes Balears, con 50.541 hectáreas inscritas y 1.301 operadores ecológicos —según los datos 2024 del Consell Balear de la Producció Agrària Ecològica (CBPAE)—, y que buena parte de las personas que cultivan en ecológico son jóvenes.
Aun así, también advirtió de las dificultades que afronta el relevo generacional en el campo, especialmente durante los primeros años de actividad, cuando los ingresos son bajos y el acceso a las ayudas resulta complicado. Entre las iniciativas positivas, puso en valor proyectos colectivos como el obrador compartido de APAEMA, que facilita el acceso a infraestructuras comunes a las nuevas personas productoras.
Aina Calafat, responsable de proyectos internacionales e incidencia de SEAE
Las mesas redondas posteriores ahondaron en varios ejes igualmente urgentes:
Relevo generacional: las voces jóvenes del campo —permacultoras, pageses, pagesos en formación, ramaderes regeneratives— contaron en primera persona qué presente cultivan y qué futuro están dispuestas a sembrar.
Apoyo mutuo en el campo: la recuperación del tornajornals como práctica de ayuda recíproca entre fincas, frente a la lógica individualizadora del productivismo.
Diseño y manejo agroforestal: árboles como refugio climático, policultivos y agricultura regenerativa como herramientas concretas para fincas más vivas y resilientes.
Suelo rústico bajo presión: la mesa final, con Terraferida, Plataforma Renovables sí però així no y Revoltes de la terra, abordó cómo la especulación urbanística y la implantación masiva de macroplantas fotovoltaicas en suelo agrícola están detrás del retroceso de la soberanía alimentaria en las islas.
En paralelo, el festival ofreció una batería de talleres y microcharlas con un fuerte componente aplicado: biofertilizantes caseros, lombricompostaje, diseño hidrológico frente a sequías e inundaciones, manejo de la higuera de moro para compost y humedad, o el funcionamiento de un supermercado cooperativo (caso Terranostra). Conocimientos técnicos compartidos en formato breve y con vocación de transmisión horizontal.
Cierre en asamblea y compromiso colectivo
La jornada se cerró con una asamblea general facilitada, en la que se recogieron aprendizajes y propuestas para seguir organizando la soberanía alimentaria desde lo local. Más que un acto puntual, el festival se planteó como un eslabón más en la construcción de una conciencia decrecentista y solidaria: la convicción de que la respuesta a la crisis ecosocial pasa por producir y consumir de otra manera, fortalecer las redes campesinas y defender el suelo agrario frente a quienes lo ven como mero soporte para cemento o especulación.
Como recordó el lema de la convocatoria: frente a la crisis del mundo, soluciones conectadas, por todo y para todas las personas.
Una jornada festiva, sí, pero con un mensaje rotundo: sin payesía viva, sin suelo fértil y sin comunidad organizada, no hay soberanía alimentaria posible.
La controvertida propuesta legislativa sobre las denominadas Nuevas Técnicas Genómicas (NGT, por sus siglas en inglés) se encuentra en su fase final. La decisión recae ahora en el Parlamento Europeo. El movimiento ecológico europeo, del que SEAE forma parte a través de IFOAM Organics Europe, tiene un mensaje urgente para las y los europarlamentarios: defender la soberanía alimentaria europea y aprovechar esta última oportunidad en el pleno para rechazar el texto en su forma actual, que carece de salvaguardas mínimas.
Un acuerdo que no responde a las demandas del sector
El 3 de diciembre de 2025, tras meses de intensas negociaciones sobre la propuesta de la Comisión Europea, las instituciones colegisladoras de la UE alcanzaron un acuerdo político provisional en las negociaciones de trílogo entre el Parlamento Europeo, la Comisión y el Consejo. El texto de compromiso no aborda cuestiones clave (ver nota de prensa de IFOAM Organics Europe): la transparencia hacia productoras y productores y hacia las personas consumidoras se ha eliminado, y no se ha planteado ningún enfoque jurídico significativo en materia de patentes.
Cuando el Parlamento fijó su posición y votó la propuesta original de la Comisión a principios de 2024, las y los eurodiputados decidieron introducir, en primer lugar, trazabilidad completa en toda la cadena de suministro y etiquetado para las personas consumidoras y, en segundo lugar, enmiendas sobre la patentabilidad y el alcance de los derechos de patente sobre cultivos NGT, con el fin de defender el rico y diverso sector europeo de mejora vegetal frente a una mayor monopolización de los recursos genéticos por parte de grandes multinacionales. Sin embargo, durante las negociaciones del trílogo, estos elementos esenciales de la posición del Parlamento se abandonaron por completo. En otras palabras, el acuerdo de compromiso socava las demandas parlamentarias originales.
Patentes sobre semillas: una amenaza histórica
Si se atiende al tema de las patentes, la envergadura y trascendencia histórica de la cuestión son enormes. Ya en 1995, el Parlamento Europeo rechazó un acuerdo de trílogo por preocupaciones sobre derechos de patente excesivos y para proteger a agricultoras y agricultores, así como a obtentoras y obtentores europeos, frente a la apropiación de recursos genéticos. Este caso constituye uno de los tres rechazos de un acuerdo de trílogo que se han producido en la historia de la Unión Europea.
Las patentes sobre plantas, que en principio están prohibidas en la UE, se conceden desde hace tiempo mediante una interpretación laxa del derecho europeo de patentes. La futura legislación sobre NGT proporcionaría a las empresas de semillas aún más margen legal para patentar propiedades vegetales de cualquier origen. Los OMG se utilizan a menudo para justificar patentes, y dichas reivindicaciones suelen ser muy amplias, cubriendo secuencias genéticas o rasgos independientemente de cómo se hayan obtenido. El creciente número de patentes sobre semillas concedidas por la Oficina Europea de Patentes supone una amenaza para el modelo de innovación y el tejido económico del sector de mejora vegetal en Europa, basado en cientos de pequeñas y medianas empresas (ver infografía de IFOAM Organics Europe). En Alemania, en una alianza histórica, una coalición de agricultoras y agricultores convencionales y ecológicos exigió conjuntamente el fin de las patentes sobre semillas en el verano de 2025.
Herramientas de movilización ciudadana
IFOAM Organics Europe hace un llamamiento a la movilización de la ciudadanía, las empresas y las asociaciones para un último impulso ante las y los europarlamentarios. Estas son las principales iniciativas en marcha:
Herramienta automática de envío de correos electrónicos para la ciudadanía:No GMOs through the back door! – Demeter International. Además de difundir la herramienta, es posible sumarse a la acción e integrarla en sitios web propios en cada idioma nacional. Para más información, contactar con Lea Schuler (lea.schuler@demeter.de).
Modelo de carta para empresas dirigida a responsables políticos, con el título «¡Detened el caballo de Troya de la desregulación de la ingeniería genética!» (elaborada por Bioland y disponible en inglés de forma libre en la extranet de IFOAM Organics Europe).
SEAE, como entidad miembro de IFOAM Organics Europe, traslada este llamamiento al sector ecológico español. Para más información o para coordinar acciones de incidencia, es posible contactar con Helene Schmutzler, responsable de política sobre OMG en IFOAM Organics Europe (helene.schmutzler@organicseurope.bio).
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