Doce jornadas, nueve comunidades autónomas, once provincias y 385 profesionales del medio rural formados. Estas son las cifras con las que SEAE culmina las actividades del programa «Estrategias de adaptación al cambio climático desde la producción ecológica y la agroecología«, un proyecto formativo desplegado entre febrero de 2025 y junio de 2026 que ha recorrido el mapa estatal aterrizando soluciones agroecológicas en cada territorio.
Cada jornada, una necesidad real
En Zamora se trabajaron estrategias para compensar la disminución de productividad en secano. En Valencia, el uso eficiente del agua en viñedo, cítricos, frutales de hueso y hortalizas ecológicas. En Girona, rotación y asociación de cultivos como herramientas de adaptación. En Bizkaia y Palencia, semillas y biodiversidad. En Asturias, variedades de manzana para industria. En Huelva, el manejo ecológico de las enfermedades del castaño. En Cáceres y Navarra, autonomía forrajera para una ganadería ecológica eficiente. En Lugo, diversificación, igualdad y relevo generacional en ganadería con mujeres protagonistas. En Navarra, innovaciones para la adaptación. Y en Badajoz, cubiertas vegetales en olivicultura ecológica.
Todas las actividades fueron diseñadas a partir de necesidades territoriales detectadas por SEAE e impartidas por personal docente especializado, con enfoque agroecológico y atención a la aplicabilidad práctica.
El dato que importa: quién se ha formado
El 43% de las personas participantes han sido mujeres y el 27% jóvenes, ambos porcentajes por encima de los objetivos del programa. La formación agroecológica está movilizando precisamente a quienes pueden sostener el relevo y la diversificación productiva en el medio rural.
Y más allá de la transferencia de conocimientos, el programa ha generado un impacto relevante en la creación de redes territoriales entre los agentes del sector, fortaleciendo vínculos entre agricultoras y agricultores, ganaderas y ganaderos, equipos de investigación y otros actores. Este tejido ha favorecido el intercambio de conocimientos y el aprendizaje colectivo, una dimensión imprescindible para que las soluciones agroecológicas se consoliden a escala territorial.
Financiación
El programa está financiado en el marco del Plan Estratégico de la PAC, cofinanciado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) al 57% y el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) al 43%.
Una jornada coorganizada por SEAE, Permacultura Gran Giro y Pla de Mallorca XXI, ha reunido en Lloret de Vistalegre -16 mayo- a más de un centenar de personas para debatir sobre soberanía alimentaria, relevo generacional y defensa del suelo agrario.
El Convent de Lloret de Vistalegre se convirtió, durante doce horas, en un espacio de encuentro intergeneracional para tejer comunidad en torno a un objetivo común: avanzar hacia una soberanía alimentaria integral, ecológica y de calidad en Mallorca. El Festival per a la Sobirania Alimentària, coorganizado por Permacultura Gran Giro, Pla de Mallorca XXI y la Sociedad Española de Agricultura Ecológica y Agroecología (SEAE), reunió a unas 150 personas de edades muy diversas en una jornada definida por la propia organización como enriquecedora, dinámica y contundente.
El Festival comenzó con la bienvenida tradicional a cargo de los Xeremiers y con las dinámicas grupales facilitadas por La Utòpica, pensadas para romper el hielo y enredar a las personas asistentes desde el primer minuto. El programa, ambicioso y bien hilado, alternó charlas, debates, mesas redondas y talleres prácticos, e incluyó espacios paralelos para la xicalla (peques) con propuestas de Permakids y Tocar Terra, además de un intercambio de semillas, mercadillo, documentales y la sala de exposición permanente de ARCUFIsobre el cultivo de la higuera.
¿Y si mañana hubiera una crisis alimentaria en Mallorca?
Uno de los momentos centrales del festival fue la mesa redonda dedicada a la emergencia alimentaria que Baleares todavía no ha previsto. Moderada por el creador digital Daniel Quetgles, la conversación puso sobre la mesa una constatación incómoda: la isla no dispone de reservas alimentarias suficientes para sostenerse en caso de una crisis de abastecimiento, una realidad que contrasta con la dependencia creciente de las importaciones.
Desde Sa Casa Pagesa, Toni Feliu denunció que la pagesía y las personas del sector pesquero viven a espaldas del resto de la sociedad, pero serían el primer recurso en caso de emergencia. Sebastià Ordines, secretario general de Unió de Pagesos, matizó que el problema no es de capacidad productiva, sino comercial: el campo mallorquín compite en desventaja con el flujo continuo de producto importado.
La intervención de Aina Calafat, responsable de proyectos internacionales e incidencia de SEAE, apuntó directamente al fondo de la cuestión: «nos estamos cargando los recursos. El suelo fértil se cubre de cemento y placas solares». Calafat defendió la agricultura ecológica como una herramienta de adaptación frente al cambio climático y a las futuras crisis alimentarias y energéticas. En este sentido, destacó que la superficie agraria ecológica ya representa el 21% de la Superficie Agraria Útil (SAU) de las Illes Balears, con 50.541 hectáreas inscritas y 1.301 operadores ecológicos —según los datos 2024 del Consell Balear de la Producció Agrària Ecològica (CBPAE)—, y que buena parte de las personas que cultivan en ecológico son jóvenes.
Aun así, también advirtió de las dificultades que afronta el relevo generacional en el campo, especialmente durante los primeros años de actividad, cuando los ingresos son bajos y el acceso a las ayudas resulta complicado. Entre las iniciativas positivas, puso en valor proyectos colectivos como el obrador compartido de APAEMA, que facilita el acceso a infraestructuras comunes a las nuevas personas productoras.
Aina Calafat, responsable de proyectos internacionales e incidencia de SEAE
Las mesas redondas posteriores ahondaron en varios ejes igualmente urgentes:
Relevo generacional: las voces jóvenes del campo —permacultoras, pageses, pagesos en formación, ramaderes regeneratives— contaron en primera persona qué presente cultivan y qué futuro están dispuestas a sembrar.
Apoyo mutuo en el campo: la recuperación del tornajornals como práctica de ayuda recíproca entre fincas, frente a la lógica individualizadora del productivismo.
Diseño y manejo agroforestal: árboles como refugio climático, policultivos y agricultura regenerativa como herramientas concretas para fincas más vivas y resilientes.
Suelo rústico bajo presión: la mesa final, con Terraferida, Plataforma Renovables sí però així no y Revoltes de la terra, abordó cómo la especulación urbanística y la implantación masiva de macroplantas fotovoltaicas en suelo agrícola están detrás del retroceso de la soberanía alimentaria en las islas.
En paralelo, el festival ofreció una batería de talleres y microcharlas con un fuerte componente aplicado: biofertilizantes caseros, lombricompostaje, diseño hidrológico frente a sequías e inundaciones, manejo de la higuera de moro para compost y humedad, o el funcionamiento de un supermercado cooperativo (caso Terranostra). Conocimientos técnicos compartidos en formato breve y con vocación de transmisión horizontal.
Cierre en asamblea y compromiso colectivo
La jornada se cerró con una asamblea general facilitada, en la que se recogieron aprendizajes y propuestas para seguir organizando la soberanía alimentaria desde lo local. Más que un acto puntual, el festival se planteó como un eslabón más en la construcción de una conciencia decrecentista y solidaria: la convicción de que la respuesta a la crisis ecosocial pasa por producir y consumir de otra manera, fortalecer las redes campesinas y defender el suelo agrario frente a quienes lo ven como mero soporte para cemento o especulación.
Como recordó el lema de la convocatoria: frente a la crisis del mundo, soluciones conectadas, por todo y para todas las personas.
Una jornada festiva, sí, pero con un mensaje rotundo: sin payesía viva, sin suelo fértil y sin comunidad organizada, no hay soberanía alimentaria posible.
TP Organics, plataforma tecnológica europea de la que SEAE forma parte a través de IFOAM Organics Europe, ha publicado junto a otras cuatro plataformas tecnológicas europeas y nueve organizaciones agroalimentarias de la Unión Europea una declaración conjunta que insta a las instituciones comunitarias a integrar plenamente la agricultura, la bioeconomía y los sistemas alimentarios entre las prioridades de investigación e innovación (I+i).
El documento subraya que el sector agroalimentario europeo constituye una prioridad estratégica para la competitividad, la resiliencia y la seguridad alimentaria de Europa, especialmente en un contexto marcado por la inestabilidad geopolítica, la presión climática y la incertidumbre económica. En pleno debate sobre el Fondo Europeo de Competitividad y el nuevo Horizonte Europa, la coalición considera imprescindible que la agricultura, la alimentación y la bioeconomía sean reconocidas como sectores estratégicos dentro de las futuras prioridades e instrumentos de financiación de la UE.
Al unir fuerzas con una amplia coalición de actores agroalimentarios, TP Organics busca reforzar la voz colectiva del sector ante las personas responsables políticas y contribuir a garantizar apoyo e inversión a largo plazo para una investigación e innovación agroalimentaria responsable. El sector ecológico, recuerda el texto, sigue desempeñando un papel destacado como motor de innovación agroecológica y de desarrollo rural en toda Europa.
Tres demandas clave a las instituciones europeas
Incluir explícitamente la agricultura, la bioeconomía y la alimentación en el título de la Ventana de Políticas 2 del Fondo Europeo de Competitividad y de Horizonte Europa.
Garantizar financiación específica para la I+i agroalimentaria, acorde con su importancia estratégica.
Asegurar una representación equitativa de todas las partes interesadas —comunidad investigadora, productoras y productores, industria y sociedad civil— en el establecimiento de prioridades.
Cómo apoyar la iniciativa
Desde SEAE animamos a las entidades del sector ecológico y agroecológico a sumarse a esta llamada. Tras recibir nuevas muestras de interés, TP Organics ha abierto una segunda ronda de adhesiones: las organizaciones que deseen respaldar públicamente la declaración pueden enviar su confirmación junto con su logotipo antes del lunes 11 de mayo (final del día). A continuación se publicará una versión actualizada del documento con las nuevas firmantes.
También puede apoyarse la iniciativa compartiendo las publicaciones de TP Organics en LinkedIn y BlueSky, difundiendo la declaración entre los propios contactos y haciéndola llegar a las administraciones nacionales y las instituciones europeas.
El entorno de Doñana dibuja uno de los grandes mosaicos agrarios del sur de Europa, con miles de hectáreas de cultivo que sostienen buena parte del empleo y del valor económico de la comarca. Este pulso productivo convive con uno de los humedales de mayor valor ecológico de Europa, cuyo equilibrio depende del estado del agua, de la salud de los suelos y de la calidad ambiental del conjunto. Hacer compatibles producción y cuidado del entorno es, hoy, uno de los grandes retos de la zona.
Durante los próximos tres años, la iniciativa pondrá el foco en quienes ya están dando pasos desde el terreno: personas agricultoras que, junto a otros agentes del territorio, impulsan una transición hacia una agricultura más respetuosa con el medio, resiliente y socialmente inclusiva, capaz de cuidar el entorno sin renunciar a la viabilidad de las fincas. Ellas y ellos servirán de guía para quienes quieran seguir esa senda.
“Somos quienes vivimos de la tierra y sabemos que su cuidado es clave para el futuro de nuestras fincas. Este proyecto nos permite compartir lo que funciona y seguir mejorando”, señala Pedro J. Báñez, técnico-asesor de la Asociación de Agricultores Puerta de Doñana, que es una de las entidades socias del proyecto. Pero no lo harán solos.
La organización WWF España les proporcionará acompañamiento y conocimiento científico y, además, liderará la iniciativa. Su técnica del Programa de Alimentos y coordinadora del proyecto, Alina Noe Bregains, enfatiza que “FARO Doñana nace para acompañar procesos que ya están en marcha en el territorio, conectando a quienes trabajan la tierra con la ciencia y el conocimiento técnico para avanzar hacia sistemas agrarios más sostenibles”.
Y como tercera entidad que refuerza el camino está la SEAE que aportará su experiencia acumulada en iniciativas de éxito anteriores. Su coordinador de Formación y Proyectos, Daniel Castillo, recalca que “ya existen prácticas que demuestran que es posible producir de otra manera, con buenos resultados económicos y ambientales. FARO Doñana ayuda a llevar ese conocimiento a más fincas y adaptarlo a cada realidad”.
La finca como laboratorio vivo
FARO Doñana parte de una idea sencilla: no se trata de aplicar recetas, sino de probar, ajustar y aprender en el propio terreno. Para ello se está conformando la Red de Fincas FARO, integrada por iniciativas agroecológicas que funcionan como espacios demostrativos e inspiradores desde los que generar confianza y facilitar la adopción de nuevas prácticas.
En estas fincas se ensayan actuaciones orientadas a optimizar el uso del agua, mejorar la salud del suelo, favorecer la biodiversidad funcional, ganar eficiencia y adaptar los sistemas productivos a los desafíos ambientales actuales. Todo ello con acompañamiento técnico de campo y el seguimiento de un comité científico que garantiza rigor y adaptación a cada contexto productivo.
Los aprendizajes generados serán documentados y difundidos para alentar su replicabilidad y ampliar su alcance más allá del entorno de Doñana. La iniciativa también pone en valor el conocimiento y el papel de quienes trabajan el territorio, con especial atención a mujeres y jóvenes como agentes clave de la transformación agroalimentaria.
Una Comunidad de Práctica para tejer red
Otro de los pilares del proyecto es la Comunidad de Práctica: un espacio de intercambio real donde personas agricultoras, equipos técnicos y comunidad científica comparten experiencias, dudas y resultados. Para facilitar el seguimiento del proyecto y abrir la puerta a nuevas incorporaciones, se ha habilitado un canal de WhatsApp como vía directa de información y participación.
FARO Doñana ha echado a andar con un primer encuentro en El Rocío que ha reunido a personal científico, agricultoras y agricultores y equipos técnicos. Un arranque que combina experiencia, conocimiento y colaboración para avanzar, paso a paso, hacia sistemas agrarios más vivos y conectados con su entorno.
Sobre las entidades impulsoras
Sociedad Española de Agricultura Ecológica y Agroecología (SEAE). Entidad de referencia en agroecología en España, impulsa la formación, investigación y difusión de modelos agrarios agroecológicos, acompañando procesos de transición en el sector. www.agroecologia.net
WWF España. Una de las organizaciones independientes de conservación de la naturaleza más importantes del mundo. Desde hace más de 50 años trabaja en la protección de la biodiversidad y en el impulso de soluciones que integran naturaleza, clima y sistemas alimentarios. http://wwwf.es
Asociación de Agricultores Puerta de Doñana (AAPD). Agrupa a personas agricultoras del entorno de Doñana comprometidas con el desarrollo agrario desde el territorio, aportando conocimiento práctico y experiencia directa en campo.
Para más información: Elvira del Pozo, comunicación FARO Doñana: elviradelpozo@gmail.com / 667 39 78 68
Las opiniones y documentación aportadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor o autores de los mismos, y no reflejan necesariamente los puntos de vista de las entidades que apoyan económicamente el proyecto.
Las comidas en el comedor de la UPNA, la cena en Geltoki, la ruta del Pintxo Eko y la cata-maridaje de cierre con Landare se elaboraron con alimentos ecológicos, de temporada y de personas productoras navarras.
En agroecología, lo que se predica también se cocina. Y el XVI Congreso Internacional SEAE lo dejó claro desde el primer plato. Cada comida del programa —los menús de mediodía en el comedor universitario con productos de Ekoalde, la cena en Geltoki, la ruta del Pintxo Eko por el centro de la ciudad y la cata-maridaje de cierre en la Casa Soto/Etxezuria de Landare— se preparararon con alimentos ecológicos, de temporada y de personas productoras navarras. La coherencia, en este caso, se sirvió en bandeja.
Comer en el campus: UPNA, INTIA y Ekoalde
Las comidas de los tres días se sirvieron en el comedor de la UPNA, que abrió su campus y su cocina al congreso para alimentar con producto ecológico, fresco y de temporada a más de un centenar de personas. El INTIA aportó acompañamiento técnico para garantizar la trazabilidad y la coherencia con el discurso del congreso. Y los alimentos llegaron a través de Ekoalde —asociación navarra de personas productoras ecológicas con logística y distribución coordinadas— que reunió la oferta de muchas huertas y obradores en una única entrega capaz de abastecer un comedor universitario durante toda la semana.
Este triángulo —campus, conocimiento técnico y red productora— es el que hace posible que un menú así no se quede en una declaración de intenciones, sino que llegue a la bandeja del autoservicio.
Miércoles 22 de abril
Cogollos con vinagreta de piquillos
Garbanzos con acelga
Hamburguesa de potro con champiñones y cebolla
Guarnición a elegir: patata asada o ensalada verde
Postre a elegir: yogur natural o fruta de temporada
Jueves 23 de abril
Espárragos frescos
Arroz con verduras de temporada
Alas de pollo al ajillo
Guarnición a elegir: patata asada o ensalada verde
Postre a elegir: yogur natural o fruta de temporada
Viernes 24 de abril
Ensalada de cogollos con hortalizas de temporada
Lentejas con verduras de temporada
Filete de ternera con cebolla y piquillos
Guarnición a elegir: patata asada o ensalada verde
Postre a elegir: yogur natural o fruta de temporada
Espárragos, cogollos, lentejas, garbanzos, acelga, piquillos: el menú leído en alto es también un mapa estacional de la huerta navarra de finales de abril.
Ruta del Pintxo Eko en el casco histórico
La primera jornada del congreso se cerró fuera del campus, en la calle. La Ruta del Pintxo Eko, organizada por el Consejo de la Producción Agraria Ecológica de Navarra (CPAEN-NNPEK), llevó a las personas asistentes la noche del miércoles 22 a recorrer cuatro bares del casco histórico de Pamplona/Iruña con pintxos elaborados a partir de productos ecológicos navarros: New Gure Etxea, Kantina Katakrak, Bar Errejota y Baserriberri.
Más allá del paseo, la propuesta tiene su miga: la Red de Puntos de Venta y Hostelería que el CPAEN-NNPEK lleva años tejiendo en Navarra para que el alimento ecológico no se quede solo en el lineal del supermercado, sino que también ocupe la barra del bar de barrio. Que el congreso comenzara así significa que la agroecología pasa por el plato, sí, pero también por el pintxo. Gracias, CPAEN-NNPEK, por organizar esta ruta y por sostener todo el año el trabajo silencioso de certificación, control y promoción que hace posible que un pintxo pueda decir, con todas las letras, que es ecológico.
Cena en Geltoki: el territorio en el plato
La cita más esperada fue Geltoki, el mercado cooperativo de Pamplona/Iruña que ha transformado la antigua estación de autobuses de la ciudad en punto de encuentro de la economía social y la alimentación ecológica. Allí, con propuesta impulsada por Mirua, la mesa se leyó como un recorrido por el territorio:
Para compartir
Ensalada de boniato asado, garbanzos crujientes de Hazialdeko y crema de yogur Jauregia (con opción vegana)
Primero
Acelga de El Puente Viejo, parmentier trufada y panceta curada Sarbil (con opción vegana)
Segundo a elegir
Estofado de ternera Sarbil con crema de calabaza y ralladura de lima
Puerro confitado con romescu y cacahuetes especiados
Cada nombre del menú conduce a un proyecto: los garbanzos de Hazialdeko, cooperativa agraria que colectiviza la transformación postcosecha y el acceso a mercados locales; los lácteos de Jauregia Esnekiak, ganadería ecológica de vacas lecheras del Baztán-Bidasoa que el congreso visita el sábado en una de sus rutas de campo; las acelgas de El Puente Viejo, los productos cárnicos de Sarbil, los huevos de Goldaratz, los vinos de Mendiko (Oraina) y Lezaun (Egiarte). La cena no fue un acto social: fue una declaración de intenciones puesta en el centro de la mesa.
EKOmercado en la UPNA
El jueves 23, entre las 10:30 y las 14:30 h, el Campus Arrosadía vivió un momento singular del programa: el primer EKOmercado de personas productoras ecológicas navarras celebrado en un campus universitario. Diez puestos instalados frente al aulario, abiertos a toda la comunidad universitaria —alumnado, profesorado, personal técnico, personas asistentes al congreso— para que la compra de alimentos ecológicos pudiera hacerse, durante una mañana, sin más intermediación que una conversación.
La propuesta es sencilla y contundente a la vez: alimentos ecológicos de temporada —frescos y elaborados— directamente de las personas que los cultivan o los transforman; un espacio para conocer cómo se trabaja en Navarra desde la producción ecológica; venta directa, encuentro y conversación. Tres ideas que, leídas juntas, describen bastante bien lo que la agroecología propone como sistema alimentario.
En las mesas se pudieron encontrar los huevos deEkollaondo, las verduras de El Puente Viejo, el zumo de Ekosagar, las patatas de Javier Anocibar, los vinos de Bodegas Azpea, las conservas de Gukalde, el aceite, la legumbre y el zumo de Elkea, el aceite y las almendras de Jesús Aranda, las legumbres de Hazialdekoy la miel de Erlan. Diez puestos para un mapa comestible que volvió a contar Navarra en clave agroecológica, esta vez en mitad de un campus.
Que esto ocurriera dentro de la universidad pública es de reconocer pues se ha acercado el alimento ecológico a quienes hoy son estudiantes —y mañana serán técnicas, investigadoras, decisoras públicas, consumidoras informadas—. Es también una forma de sembrar futuro.
Cierre con Landare: cata-maridaje del viernes en la Casa Soto/Etxe Zuria
El viernes 24, a las 18:00 h, el congreso se despidió con una cata-maridaje de productos ecológicos navarros en la Casa Soto/Etxe Zuria de Landare, espacio singular con huertas de producción agroecológica en plena ciudad. Cerrar el congreso con una cooperativa de consumo que lleva décadas acercando la alimentación ecológica a la ciudadanía de Pamplona/Iruña permitió conectar el debate técnico-científico con el último eslabón de la cadena: quien come.
Cocinar también es agroecología
No fue una idea suelta ni una mención de pasada. En varias intervenciones del congreso —en las mesas sobre ecofeminismo y transición, en los debates sobre relevo generacional, en conversaciones de pasillo entre sesión y sesión— volvió una misma reflexión: cocinar importa. Y cocinar, ese saber muchas veces invisibilizado y empujado durante siglos al rol asignado a las mujeres, merece ser reivindicado como un acto político. Casi revolucionario, se escuchó más de una vez. Aunque cueste, aunque la prisa proponga siempre otra cosa, aunque haya que desmontar primero quién carga históricamente con esa tarea y bajo qué condiciones.
Porque no perder la conexión con los fogones —con los alimentos, con las personas que los producen, con los gestos que los transforman en comida— es también una forma de no perder la agroecología por el camino. La mesa del congreso, en ese sentido, fue otra forma de seguir diciendo lo que se decía en las salas.
Una mesa larga, muchas manos: eskerrik asko!
A Mirua Microcoop, gracias por sostener esta propuesta de principio a fin. Al CPAEN-NNPEK, por la Ruta del Pintxo Eko del miércoles y por el impulso para que el ecológico llegue a tantos rincones de Navarra. A la UPNA, por abrir su campus y su cocina. Al INTIA, por el acompañamiento técnico. A Geltoki, por la noche del jueves. A Landare, por la despedida del viernes. Y a las diez personas productoras que trajeron al campus el primer EKOmercado universitario de Navarra: Ekollaondo, El Puente Viejo, Ekosagar, Javier Anocibar, Bodegas Azpea, Gukalde, Elkea, Jesús Aranda, Hazialdeko y Erlan.
Y, en el fondo de cada plato, gracias a cada persona productora —nombrada o no— y a cada persona que cocinó, cuyo trabajo cotidiano —tantas veces invisible— hizo posible que comer en este congreso fuera, también, una forma de continuar la conversación.
Etorkizuna ekologikoa izanen da. El futuro será ecológico. Y, si se cocina así, también será memorable.
Un informe recién publicado por el Instituto de Economía, Geografía y Demografía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IEGD-CSIC) aporta evidencia científica sólida para el debate sobre la nueva PAC 2028-2032: las fincas con mayor resiliencia social y ambiental —entre ellas, una proporción muy destacable de iniciativas certificadas en ecológico— son también las más dependientes de las ayudas públicas y, sin embargo, reciben menos apoyo por hectárea cultivada que las grandes unidades productivas intensivas.
El estudio, firmado por Idoia Urrutia Larrachea, Soledad Cuevas García-Dorado y Daniel López-García, analiza los datos de la Red Contable Agraria Nacional (RECAN) correspondientes al primer ejercicio del actual Plan Estratégico de la PAC y dibuja un mapa que confirma muchas de las tesis que SEAE viene defendiendo desde su nacimiento en 1992.
Una fotografía del campo en el Estado español en cinco modelos
El equipo investigador ha clasificado las cerca de 455.000 unidades agrarias representadas en la muestra en cinco tipos en función de su dimensión económica y de su resiliencia social y ambiental. El panorama resultante es elocuente: apenas un 2,22 % del total —las fincas con producción estándar superior a 500.000 € anuales y baja resiliencia socioambiental, mayoritariamente de ganadería intensiva de granívoros— concentra el 39 % de la producción y un 5,57 % del presupuesto PAC analizado.
En el otro extremo, los modelos con mayor resiliencia ambiental y social (tipos 4 y 5) reúnen el 23 % de las fincas, ocupan el 42 % de la superficie agraria útil y aglutinan el 40 % de las ayudas, con una proporción muy notable de iniciativas certificadas en ecológico: un 28 % en el tipo 4 y un 32 % en el tipo 5.
Estos datos refuerzan una idea que SEAE lleva años trasladando a las administraciones: la producción ecológica y la agroecología no son una opción minoritaria ni marginal, sino la columna vertebral de los modelos agroganaderos que más bienes públicos generan en términos de biodiversidad, calidad del suelo, equilibrio territorial y empleo rural digno.
La resiliencia ambiental no está reñida con la viabilidad económica
Uno de los hallazgos más relevantes del informe desmonta uno de los argumentos clásicos contra la transición agroecológica. El análisis estadístico no encuentra incompatibilidad inherente entre resiliencia ambiental y resiliencia económica. Es decir: las fincas que apuestan por la rotación, la diversidad de cultivos, la circularidad, el bajo uso de insumos químicos y la ganadería extensiva pueden ser perfectamente viables.
La diferencia en viabilidad que muestra el tipo 1 frente al resto se explica más por la dimensión económica —y por las economías de escala asociadas— que por su modelo productivo. Esta evidencia es clave para responder a quienes presentan la transición ecológica como un freno a la competitividad del sector.
Los ecorregímenes no están llegando a quienes más bienes ambientales generan
Otro dato especialmente relevante para el sector ecológico: los ecorregímenes, que absorben el 14 % del presupuesto PAC y están concebidos para premiar prácticas beneficiosas para el medio ambiente, no benefician en términos relativos a las fincas con mayor resiliencia ambiental. El reparto en euros por unidad de dimensión económica favorece a los tipos 2 y 3, no a los tipos 4 y 5, donde se concentra la producción ecológica. La pregunta es inevitable: ¿cómo es posible que un instrumento diseñado para apoyar la transición ambiental no esté priorizando a las personas operadoras certificadas en ecológico, que aplican prácticas verificadas y auditadas anualmente?
Las ayudas específicas a la producción ecológica del Pilar II, que sí muestran un mejor desempeño hacia los modelos resilientes, representan apenas el 3,3 % del presupuesto total. Una proporción claramente insuficiente para alcanzar el objetivo del 25 % de superficie ecológica en 2030 fijado por el Plan de Acción Europeo.
Brecha de género: las agricultoras y ganaderas reciben menos ayudas
El informe documenta con precisión una brecha que SEAE viene denunciando: las personas titulares mujeres percibieron en 2023 una media de 21.000 € en ayudas PAC, frente a los 29.000 € de los titulares hombres. La diferencia se concentra en el Pilar I, vinculado mayoritariamente a la superficie. La explicación está en la propia estructura del campo: las mujeres lideran fincas de menor dimensión económica, más frecuentemente en modelos asociativos y con mayor resiliencia social y ambiental. Es decir: trabajan en las fincas que más bienes públicos generan y, paradójicamente, son las que menos apoyo reciben por euro generado.
Relevo generacional y agroecología: una alianza estratégica
La incorporación de personas jóvenes a la actividad agraria se da especialmente en los modelos de alta resiliencia social y ambiental (tipos 2, 4 y 5). Sin embargo, el grueso de las ayudas a la instalación y del complemento joven termina en las fincas más grandes (tipo 1), independientemente de su aportación a los bienes públicos. Las ayudas a la incorporación percibidas por mujeres jóvenes se concentran exclusivamente en los tipos 2, 4 y 5, con presencia destacada en cultivos leñosos, vitivinicultura y ganadería de herbívoros. Aquí se cruzan dos prioridades estratégicas que la coalición #PorOtraPAC —de la que SEAE es parte activa— viene defendiendo: el relevo generacional y el apoyo a las mujeres rurales no pueden seguir vinculados de forma exclusiva a la superficie cultivada.
Lo que está en juego en la PAC 2028-2032
La propuesta de nueva PAC presentada por la Comisión Europea en julio de 2025 plantea una reducción del 22 % del presupuesto, la fusión de los dos pilares y una mayor flexibilidad para los Estados miembros. El informe del IEGD-CSIC abre interrogantes que conectan directamente con las posiciones que SEAE ha trasladado a través de IFOAM Organics Europe, la coalición #PorOtraPAC y el Foro de Acción Rural:
¿Es razonable mantener un sistema que destina el 5,57 % de las ayudas a las fincas más grandes —las que menos dependen de ellas— mientras los modelos agroecológicos viables, dependientes de la PAC para su renta, reciben proporcionalmente menos apoyo por euro generado?
¿Tiene sentido que los ecorregímenes no prioricen a las personas operadoras ya certificadas en ecológico, que llevan años aplicando las prácticas que estos instrumentos pretenden incentivar?
¿No sería más coherente reducir el tope máximo de ayudas por finca y desvincular los apoyos a mujeres y jóvenes de la superficie cultivada, para acompañar el modelo de pequeña y mediana escala donde realmente se concentran?
Un debate que alimenta los surgidos durante el XVI Congreso SEAE
Este informe llega en un momento especialmente oportuno. El XVI Congreso Internacional SEAE acaba de celebrarse en la Universidad Pública de Navarra, en Pamplona-Iruña, del 22 al 25 de abril de 2026, treinta años después de aquel II Congreso SEAE celebrado en la misma ciudad en 1996. Las evidencias aportadas por el equipo del IEGD-CSIC alimentan un debate que la comunidad agroecológica tiene plenamente vivo: cómo articular políticas públicas que reconozcan, apoyen y amplíen el papel de las fincas ecológicas y agroecológicas como motor de un campo más resiliente, más justo y más vivo.
SEAE seguirá trasladando estas evidencias a las administraciones competentes y al resto de actores del sistema agroalimentario europeo. Porque, como recordaba el equipo técnico de SEAE en la revista Ae nº47 (la del 30 aniversario de SEAE), la incidencia política, científica y social no se basa en argumentos débiles, sino en investigaciones rigurosas y en la experiencia diaria de las personas productoras. Este informe es una pieza más en esa larga conversación.
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