ATLAS. Acompañamiento a los terceros lugares agroalimentarios rurales del espacio Sudoe

ATLAS. Acompañamiento a los terceros lugares agroalimentarios rurales del espacio Sudoe

  • Programa: Interreg Sudoe 2021-2027 (2.ª convocatoria).
  • Prioridad 3, innovación social, patrimonio y servicios para la cohesión territorial y demográfica
  • Duración: 1 de junio de 2025 a 31 de mayo de 2028
  • Países: España, Francia y Portugal 
  • WEB

¿Qué es ATLAS?

Buena parte del Sudoe vive dos realidades a la vez: comarcas rurales e interiores que pierden población, empleo y servicios, y ciudades y costas donde se concentra la actividad. ATLAS se fija en una respuesta que ya existe en muchos pueblos, los terceros lugares agroalimentarios. Son espacios colectivos (granjas abiertas, obradores compartidos, huertos comunitarios, antiguas instalaciones recuperadas) donde se cruzan la producción agroecológica, la alimentación local, la formación y la vida social del territorio.

El proyecto quiere que estas iniciativas nazcan con más facilidad y aguanten en el tiempo. Para ello prevé:

  • Un centro de recursos para promotoras y promotores de proyectos y para administraciones locales, con un inventario de políticas públicas, un directorio cartografiado y una base documental.
  • Dos experiencias piloto: un modelo de intervención pública que combina agricultura, desarrollo rural y economía social, y un programa de impulso y aceleración con talleres de codesarrollo.
  • Un censo participativo para elaborar la primera tipología transnacional de terceros lugares agroalimentarios.
  • Un libro blanco con recomendaciones de política pública y un plan de acción en cada país.

Los pilotos se desarrollan en Nueva Aquitania, Occitania, Extremadura, Andalucía, Cantabria y el Alentejo.

Financiación

Coste subvencionable de 1.891.913 euros, de los que 1.418.934,75 euros (75 %) proceden del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) a través del programa Interreg Sudoe.

Para más información sobre este proyecto y sus próximas acciones, escriban a comunicacion@agroecologia.net

Conociendo experiencias agroalimentarias en la región francesa de Nueva Aquitania

Conociendo experiencias agroalimentarias en la región francesa de Nueva Aquitania

Karen Hoberg, de la Junta Directiva de SEAE, ha participado en un viaje de estudio por la región francesa de Nueva Aquitania. La visita se enmarca en ATLAS, un proyecto de cooperación europea del programa Interreg Sudoe dedicado a los terceros lugares agroalimentarios del medio rural en España, Francia y Portugal y que tiene entre uno de sus objetivos crear oportunidades en zonas rurales que faciliten el relevo generacional.

¿Qué son los terceros lugares?

Los terceros lugares son espacios físicos abiertos (granja, parcela, edificio, antigua instalación…) dinamizados por comunidades heterogéneas de personas reunidas en forma de asociación o cooperativa con gobernanza compartida. Son la sede de actividades relacionadas con la agroecología y la alimentación sostenible (por ejemplo: huerto ecológico, espacio test agrario, taller compartido de transformación de productos agrarios y forestales, comedor social, ecocestas, tienda social, academia de permacultura, coworking, incubadora, consultoría, talleres de educación ambiental, etc.). Apoyan el aprendizaje mediante la práctica y la innovación por y para los actores locales en respuesta a los problemas de su territorio. Además, fomentan la iniciativa y el espíritu emprendedor mediante el desarrollo de herramientas/infraestructuras colectivas (por ejemplo, un taller de transformación, un horno de pan, un molino comunitarios).

Nueva Aquitania es la región que lidera ATLAS, donde conviven iniciativas que juntan producción, venta, formación y programación cultural. Durante las diversas visitas, el interés se ha centrado en saber cómo lo hacen y cómo se organizan, qué tipos de apoyos reciben… Estas experiencias muestran como hay lugares donde aprender en grupo, compartir herramientas y facilitar el modo de instalarse en un pueblo.

La Petite Soeur dinamiza, junto con los Centres d’Animation de Bordeaux, Barbey Village, un espacio que combina alojamiento, cultura, restauración y vivienda para jóvenes. El proyecto busca favorecer el encuentro entre personas que normalmente no tendrían la oportunidad de conocerse: jóvenes, habitantes del barrio, artistas y viajeros.

  • Asociación “Les Râteleurs”, Sainte-Foye-la-Grande

Desarrollan iniciativas en torno al bienestar alimentario y al acceso a una alimentación saludable, local y accesible. A través de la cocina, la horticultura, la recolección y la transmisión de conocimientos prácticos, la asociación busca que los habitantes puedan recuperar un mayor control sobre su alimentación. Defienden y promueven la seguridad social alimentaria.

Un espacio de convivencia organizado en torno a un café-bar, una pequeña tienda y un obrador de pan compartido por varios profesionales. Allí se puede comprar pan y productos locales, participar en talleres o simplemente encontrarse para tomar algo.

El café es un espacio de encuentro y convivencia en el que se puede compartir una comida, asistir a un concierto, participar en una noche de juegos o en diferentes actividades. El Airial du Tastot es un tercer lugar alimentario con la ambición de «volver a situar la granja en el corazón del pueblo». El proyecto combina producción hortícola ecológica, formación agrícola y sensibilización sobre cuestiones relacionadas con la agricultura y la alimentación. Trabajan también inserción.

  • La Ferme Lacoste

Es una granja hortícola ecológica y un proyecto de inserción sociolaboral. Acompaña a personas en su camino hacia el empleo a través de la producción y la venta de hortalizas ecológicas. El proyecto contribuye al desarrollo de una alimentación local y sostenible en el sur de Las Landas y el País Vasco. En este caso, no acaban de ver claro si se trata de un tercer lugar o no.

Forman parte de un proyecto más grande (Proyecto alimentario del territorio Sud Landes -País Vasco, que une las diferentes fases de la cadena alimentaria para subministrar menús escolares ecológicos y locales, unos 7.000 menús/ día).

Café Terra es un espacio de encuentro en torno a la alimentación y la vida local. Ofrece restauración elaborada con productos locales, talleres y actividades abiertas a los habitantes, además de un espacio de coworking.

 

Acompañamiento de los Terceros Lugares Agroalimentarios rurales del espacio SUDOE

ATLAS se desarrolla entre junio de 2025 y mayo de 2028 y reúne a nueve entidades de los tres países.

Francia

España

Portugal

Sus experiencias piloto se reparten entre Nueva Aquitania, Occitania, Extremadura, Andalucía, Cantabria y el Alentejo. Conoce sus objetivos y actividades aquí. 

SEAE está como entidad asociada a través de Actyva.

El proyecto mantiene abierto un censo participativo de terceros lugares agroalimentarios: si tu finca, cooperativa o asociación funciona como espacio de encuentro, puedes registrarla en atlas.fablim.org.

Para más información sobre este proyecto y sus próximas acciones, en comounicacion@agroecologia.net

Inscríbete al I Congreso de Comedores Escolares Ecológicos (en Barcelona y en línea)

Inscríbete al I Congreso de Comedores Escolares Ecológicos (en Barcelona y en línea)

Los pliegos que condicionan lo que llega al plato

Si te interesa participar del debate sobre qué se come en los comedores escolares, el I Congreso «Hacia unos comedores escolares ecológicos, de proximidad y saludables» es el lugar. Se celebra el 12 de noviembre en el Colegio Oficial de Médicos de Barcelona, y también se podrá seguir en línea. Y se hace gracias a la organización de XAMEC y la certificación Ecolocal.

Las inscripciones ya están abiertas en congres.xamec.cat.

Se trata de un evento que llega en el momento más indicado. En los próximos meses Cataluña empezará a preparar las licitaciones de comedores para 2027-2028, y los criterios que se fijen en esos pliegos condicionarán lo que llega al plato y qué fincas y productoras podrán abastecer las cocinas. Según XAMEC, cerca de medio millón de niñas y niños comen cada día en los comedores escolares catalanes.

Se espera la participación de administraciones, comunidad educativa, familias, pediatras y personal sanitario, equipos de investigación, campesinado, empresas de restauración colectiva y entidades sociales. Se hablará de alimentación infantil, pero también de cómo acompañar al sector agrario para que haya producción ecológica y local suficiente.

«La comunidad científica alerta cada vez más de los efectos de los plaguicidas sobre la salud infantil y el medio ambiente. En este congreso, profesionales de la medicina, la nutrición y las ciencias ambientales, junto con investigadores y docentes universitarios, se reunirán con el sector ecológico y la restauración colectiva para abordar cómo podemos reducir la huella química en los comedores escolares, que deben ser espacios alimentarios seguros para los niños y las niñas», explica Alejandro Guzmán, portavoz del congreso y responsable de comunicación de XAMEC.

Programa y ponentes

El Congreso de Comedores Escolares Ecológicos se reparte en tres bloques temáticos:

  • Salud infantil, alimentación y contaminantes ambientales
  • Sistema alimentario, producción ecológica y territorio
  • Comedores escolares, compra pública y modelos de gestión

Intervienen, entre otras personas, el médico e investigador Nicolás Olea, el pediatra ambiental Ferran Campillo, el especialista en contaminación química Koldo Hernández, la experta en contratación pública ecológica Ximena Lazo Vitoria y Katrin Kössler, del Instituto LEL del Ministerio de Alimentación de Baden-Württemberg. Completan el cartel Marta G. Rivera-Ferre, Javier Guzmán, Josep Mestres, Regina Monsalve Mayans, Joan Maria Ribas y Piero Carucci.

SEAE, entidad colaboradora de este congreso, estará representada por su presidente, Gonzalo Palomo Guijarro, y por la doctora agrónoma M. Dolores Raigón, de su Junta Directiva.

Al cierre se leerá el manifiesto que se ha elaborado conjuntamente con propuestas para que los próximos contratos den prioridad a la calidad de los alimentos, la producción ecológica certificada, la proximidad y la salud de la infancia.

Para más información sobre este Congreso, visita https://congres.xamec.cat/es

Dos años de la DANA: colectivos y organizaciones valencianas lanzan el manifiesto «De la reconstrucción de hormigón a la justicia social, ambiental y agroecológica»

Dos años de la DANA: colectivos y organizaciones valencianas lanzan el manifiesto «De la reconstrucción de hormigón a la justicia social, ambiental y agroecológica»

Por una reconstrucción que apueste por la justicia social, ambiental y la agroecología

Valencia, 27 de octubre de 2026.- Dos años después de la DANA más devastadora de la historia de España, la reconstrucción no puede limitarse a reparar infraestructuras de hormigón, sino apostar por la justicia social, ambiental y agroecológica para no repetir errores pasados y proteger realmente a la población. Este es el mensaje principal del manifiesto conjunto que se lanza de manera previa al aniversario del 29O, de más de una decena de organizaciones de familiares de víctimas, colectivos vecinales, entidades del tercer sector social, así como organizaciones agrícolas y ecologistas, entre las que se encuentra SEAE (Sociedad Española de Agricultura Ecológica y Agroecología).

La alianza denuncia que, transcurridos dos años del desastre y tras repetirse recientemente nuevos episodios torrenciales en la Comunidad Valenciana, las Administraciones públicas continúan cometiendo los mismos errores del pasado: una reconstrucción centrada en el asfalto, escolleras rígidas de hormigón y parches asistenciales que perpetúan el modelo de vulnerabilidad territorial que agravó la catástrofe.

Frente a una reconstrucción basada en el hormigón, los colectivos reclaman una transformación profunda con dotación presupuestaria suficiente, transparencia y participación comunitaria vinculante.

Decálogo de demandas con medidas urgentes

seae-plan-valenciano-transicion-agroecologia

El manifiesto incluye un decálogo de demandas prioritarias de la sociedad civil en forma de diez ejes estratégicos de obligado cumplimiento para las Administraciones a nivel local, autonómico y estatal. Plantea una transformación profunda del territorio, del modelo agrario y de la política climática, superando la reconstrucción tradicional de hormigón para frenar el calentamiento global por debajo del límite de 1,5 °C. Para lograrlo, propone impulsar las comunidades energéticas ciudadanas y exige aplicar una estricta justicia climática que obligue a las corporaciones fósiles a sufragar los daños y la adaptación de los pueblos.

“Después de 233 muertos, no aceptamos que la lección de la DANA sea solo construir más rápido. La lección debe ser construir mejor, con seguridad y, sobre todo, saber también dónde no se debe construir”, ha señalado Mariló Gradolí, presidenta de la Associació de Víctimes de la DANA 29 d’octubre.

Por su parte, Helena Cifre, coordinadora de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica y Agroecología (SEAE), con sede en Catarroja, ha apuntado que “reconstruir no es volver al modelo intensivo. Necesitamos suelos vivos con cubierta vegetal que retengan el agua y frenen la erosión. Setos, ribazos y bosques de ribera que ralenticen las riadas y den refugio a la fauna auxiliar. Por eso pedimos apoyo técnico, formación, inversión y precios justos para las familias productoras. El consumo local y agroecológico debe ser parte de la reconstrucción”.

“Debemos tener claro que la adaptación tiene límites, no habrá bosque de ribera ni dique de hormigón capaz de protegernos en un clima desbocado. La ciencia es clara: la única forma de frenar esta espiral de temporales extremos es abandonar de raíz los combustibles fósiles y apostar por las renovables. Es un profundamente inmoral que la factura del cambio climático la esté pagando la ciudadanía con sus impuestos, mientras los verdaderos causantes: las empresas petroleras y gasistas, celebran cada día beneficios récord. Quien contamina, debe pagar y reparar”, ha señalado Francisco del Pozo, responsable de la campaña contra los combustibles fósiles de Greenpeace.

En el plano urbanístico e hidrológico, exige una moratoria inmediata a nuevos desarrollos en zonas de riesgo y la congelación de licencias de obra, blindando los suelos agrícolas y renaturalizando los cauces fluviales mediante vegetación de ribera y Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS) para que la tierra actúe como una esponja natural frente a temporales extremos. Esta transición se apoya en una estrategia decidida de reconstrucción agroecológica y soberanía alimentaria, priorizando suelos con cubierta vegetal, asesoramiento técnico y precios justos para el campesinado frente al modelo agroindustrial intensivo.

Las demandas sociales

Asimismo, las demandas colocan los derechos sociales, los servicios esenciales y la seguridad comunitaria en el corazón de la reconstrucción, exigiendo el rediseño adaptativo o el traslado fuera de las áreas de peligro de infraestructuras críticas como colegios, residencias y centros sanitarios, además de priorizar una red metropolitana de transporte público y el modelo de “ciudades de 15 minutos” frente a la dependencia individual del coche. 

En materia de vivienda, las organizaciones reclaman urgentemente regular el precio de los alquileres para frenar la especulación, ampliar el parque público social y rehabilitar hogares bajo estándares de cero emisiones. Finalmente, el manifiesto defiende una gobernanza biorregional y descentralizada que reconozca a los Comités Locals d’Emergència i Reconstrucció (CLERs) en mesas territoriales permanentes, junto a una gestión de emergencias basada en la verdad, la asunción de responsabilidades y la formación continua de la población a través de simulacros periódicos.

Dos años de la DANA: colectivos y organizaciones valencianas lanzan el manifiesto «De la reconstrucción de hormigón a la justicia social, ambiental y agroecológica»

Dos años de la DANA: colectivos y organizaciones valencianas lanzan el manifiesto «De la reconstrucción de hormigón a la justicia social, ambiental y agroecológica»

Por una reconstrucción que apueste por la justicia social, ambiental y la agroecología

Valencia, 27 de octubre de 2026.- Dos años después de la DANA más devastadora de la historia de España, la reconstrucción no puede limitarse a reparar infraestructuras de hormigón, sino apostar por la justicia social, ambiental y agroecológica para no repetir errores pasados y proteger realmente a la población. Este es el mensaje principal del manifiesto conjunto que se lanza de manera previa al aniversario del 29O, de más de una decena de organizaciones de familiares de víctimas, colectivos vecinales, entidades del tercer sector social, así como organizaciones agrícolas y ecologistas, entre las que se encuentra SEAE (Sociedad Española de Agricultura Ecológica y Agroecología).

La alianza denuncia que, transcurridos dos años del desastre y tras repetirse recientemente nuevos episodios torrenciales en la Comunidad Valenciana, las Administraciones públicas continúan cometiendo los mismos errores del pasado: una reconstrucción centrada en el asfalto, escolleras rígidas de hormigón y parches asistenciales que perpetúan el modelo de vulnerabilidad territorial que agravó la catástrofe.

Frente a una reconstrucción basada en el hormigón, los colectivos reclaman una transformación profunda con dotación presupuestaria suficiente, transparencia y participación comunitaria vinculante.

Autor: Gabriel Gallo - Greenpeace

Decálogo de demandas con medidas urgentes

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El manifiesto incluye un decálogo de demandas prioritarias de la sociedad civil en forma de diez ejes estratégicos de obligado cumplimiento para las Administraciones a nivel local, autonómico y estatal. Plantea una transformación profunda del territorio, del modelo agrario y de la política climática, superando la reconstrucción tradicional de hormigón para frenar el calentamiento global por debajo del límite de 1,5 °C. Para lograrlo, propone impulsar las comunidades energéticas ciudadanas y exige aplicar una estricta justicia climática que obligue a las corporaciones fósiles a sufragar los daños y la adaptación de los pueblos.

“Después de 233 muertos, no aceptamos que la lección de la DANA sea solo construir más rápido. La lección debe ser construir mejor, con seguridad y, sobre todo, saber también dónde no se debe construir”, ha señalado Mariló Gradolí, presidenta de la Associació de Víctimes de la DANA 29 d’octubre.

Por su parte, Helena Cifre, coordinadora de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica y Agroecología (SEAE), con sede en Catarroja, ha apuntado que “reconstruir no es volver al modelo intensivo. Necesitamos suelos vivos con cubierta vegetal que retengan el agua y frenen la erosión. Setos, ribazos y bosques de ribera que ralenticen las riadas y den refugio a la fauna auxiliar. Por eso pedimos apoyo técnico, formación, inversión y precios justos para las familias productoras. El consumo local y agroecológico debe ser parte de la reconstrucción”.

“Debemos tener claro que la adaptación tiene límites, no habrá bosque de ribera ni dique de hormigón capaz de protegernos en un clima desbocado. La ciencia es clara: la única forma de frenar esta espiral de temporales extremos es abandonar de raíz los combustibles fósiles y apostar por las renovables. Es un profundamente inmoral que la factura del cambio climático la esté pagando la ciudadanía con sus impuestos, mientras los verdaderos causantes: las empresas petroleras y gasistas, celebran cada día beneficios récord. Quien contamina, debe pagar y reparar”, ha señalado Francisco del Pozo, responsable de la campaña contra los combustibles fósiles de Greenpeace.

En el plano urbanístico e hidrológico, exige una moratoria inmediata a nuevos desarrollos en zonas de riesgo y la congelación de licencias de obra, blindando los suelos agrícolas y renaturalizando los cauces fluviales mediante vegetación de ribera y Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS) para que la tierra actúe como una esponja natural frente a temporales extremos. Esta transición se apoya en una estrategia decidida de reconstrucción agroecológica y soberanía alimentaria, priorizando suelos con cubierta vegetal, asesoramiento técnico y precios justos para el campesinado frente al modelo agroindustrial intensivo.

Las demandas sociales

Asimismo, las demandas colocan los derechos sociales, los servicios esenciales y la seguridad comunitaria en el corazón de la reconstrucción, exigiendo el rediseño adaptativo o el traslado fuera de las áreas de peligro de infraestructuras críticas como colegios, residencias y centros sanitarios, además de priorizar una red metropolitana de transporte público y el modelo de “ciudades de 15 minutos” frente a la dependencia individual del coche. 

En materia de vivienda, las organizaciones reclaman urgentemente regular el precio de los alquileres para frenar la especulación, ampliar el parque público social y rehabilitar hogares bajo estándares de cero emisiones. Finalmente, el manifiesto defiende una gobernanza biorregional y descentralizada que reconozca a los Comités Locals d’Emergència i Reconstrucció (CLERs) en mesas territoriales permanentes, junto a una gestión de emergencias basada en la verdad, la asunción de responsabilidades y la formación continua de la población a través de simulacros periódicos.

Alianza por el Clima ante el 29N: “Casas para vivir, planeta para habitar”

Alianza por el Clima ante el 29N: “Casas para vivir, planeta para habitar”

La alianza , que reúne el mayor consenso de la sociedad civil y de la que forma parte SEAE, presenta un decálogo de medidas para garantizar los derechos sociales y afrontar la emergencia climática, en plena movilización por la vivienda, a las puertas de la huelga general del 11N y ante unas elecciones en las que la justicia climática y social están en juego.

La justicia climática y social en el centro

Ante las elecciones generales convocadas para el próximo 29 de noviembre, Alianza por el Clima presenta un decálogo de medidas para situar la justicia climática y social en el centro de la próxima legislatura. La plataforma, integrada por las cinco grandes organizaciones ecologistas, los principales sindicatos y numerosas entidades sociales, de cooperación, agrarias y de defensa de los derechos humanos, hace públicas diez demandas para impulsar una transformación ecosocial que garantice una vida digna para todas las personas, reduzca las desigualdades y permita afrontar la emergencia climática. Lo hace en un momento excepcional: miles de personas se mantienen acampadas en plazas de todo el país y se preparan para la huelga general del 11 de noviembre. Bajo el lema “Casas para vivir, un planeta para habitar”, el documento recoge un amplio consenso de la sociedad civil organizada sobre las transformaciones necesarias para responder a los principales desafíos sociales y ambientales. Alianza por el Clima defiende que el acceso a la vivienda, los salarios y las condiciones laborales dignas, la protección de los servicios públicos, la transición energética y la lucha contra el cambio climático no pueden abordarse como problemas independientes. La alianza considera que las múltiples crisis que atraviesa la sociedad están interrelacionadas y que su resolución exige políticas estructurales capaces de actuar sobre sus causas comunes. La publicación del decálogo coincide con la presentación, este 21 de octubre, del nuevo Informe sobre la Brecha de Emisiones 2026 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que confirma la insuficiencia de los compromisos climáticos internacionales. El documento advierte de que el calentamiento global superará los 1,5 °C respecto a los niveles preindustriales y señala que, para limitar al máximo esa superación y regresar a dicho umbral antes de finales de siglo, será necesario reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero un 18 % para 2030 y un 45 % para 2035, respecto a 2025. Para Alianza por el Clima, estas conclusiones evidencian las consecuencias de décadas de falta de ambición política y refuerzan la urgencia de acelerar la acción climática. Frente al negacionismo y al retroceso de las políticas ambientales, la plataforma reclama que el próximo ciclo político afronte la crisis ecológica como una prioridad inseparable de la defensa de los derechos sociales. En este sentido, insiste en que la transformación ecológica no puede aplazarse ni desarrollarse a costa de las condiciones de vida de la mayoría social, sino que debe convertirse en una oportunidad para garantizar derechos, mejorar el bienestar colectivo y reducir las desigualdades.
El decálogo plantea una hoja de ruta que vincula la reducción de emisiones con la garantía de derechos fundamentales y la mejora de las condiciones materiales de vida. Entre sus principales reivindicaciones figuran el acceso a una vivienda digna y adaptada a los impactos climáticos, la ampliación del parque público de vivienda social, la protección frente a la pobreza energética y el impulso de una rehabilitación energética que no provoque procesos de especulación, gentrificación o expulsión de la población de sus hogares. Las organizaciones reclaman también una transformación de los pueblos y las ciudades que garantice espacios públicos saludables, transporte colectivo accesible, servicios públicos de calidad y entornos preparados para afrontar las consecuencias del cambio climático. A ello se suma la exigencia de establecer una hoja de ruta vinculante para abandonar los combustibles fósiles, acelerar una transición energética justa en todos los sectores productivos y reforzar las políticas de prevención y adaptación frente a incendios, inundaciones, sequías y olas de calor. Las propuestas incluyen, además, el desarrollo de un modelo alimentario saludable y sostenible, el apoyo a la agricultura y ganadería familiar y la agroecología, la protección de los derechos laborales y el impulso de una reconversión industrial que garantice alternativas para las personas trabajadoras y los territorios afectados. En el ámbito internacional, el decálogo reclama una mayor financiación climática para el Sur global, el respeto a los derechos humanos y una transición energética que no reproduzca nuevas formas de extractivismo y desigualdad. Todas estas medidas se articulan en torno a un principio común: quienes más contaminan y más recursos concentran deben asumir una mayor responsabilidad en la financiación de la transición y la reparación de los daños ambientales. Para ello, Alianza por el Clima propone una fiscalidad progresiva que permita reforzar los servicios públicos, proteger a los colectivos más vulnerables, garantizar que el coste de la transformación no recaiga sobre quienes menos han contribuido a la crisis climática y que las decisiones sobre esa transformación se tomen con la participación efectiva de la sociedad civil.

Un consenso amplio de la sociedad civil ante el próximo ciclo político

En este contexto, Alianza por el Clima recuerda que la protección climática no es únicamente una cuestión de voluntad política. La opinión consultiva emitida por la Corte Internacional de Justicia en julio de 2025 reconoce las obligaciones de los Estados en materia de protección del sistema climático y advierte de que determinadas actuaciones u omisiones, incluido el mantenimiento de actividades vinculadas a los combustibles fósiles, pueden generar responsabilidad internacional como actos ilícitos. Desde la diversidad de organizaciones que componen la Alianza y su comprensión de las diversas luchas que representan, la plataforma considera que las próximas elecciones generales representan un momento decisivo para definir las políticas de los próximos años y reclama a todas las candidaturas compromisos concretos, verificables y suficientes para garantizar el cumplimiento de los derechos humanos y de los acuerdos internacionales en materia climática. El poder ciudadano que se expresa en las calles se debe traducir en participación real, garantizando los derechos que reconoce el Convenio de Aarhus: acceso a la información, participación pública en las decisiones ambientales y acceso a la justicia, junto con la plena protección del derecho a la protesta. Alianza por el Clima insiste en que la magnitud de los desafíos actuales exige abandonar las respuestas parciales y emprender una transformación profunda del modelo económico, energético, democrático y social. Una transformación que, según la plataforma, debe situar la vida, los derechos y el bienestar de las personas y del planeta por encima de los intereses particulares, garantizar la participación de la ciudadanía y asegurar que ninguna persona ni territorio quede atrás.
Para más información sobre cómo participar en la Revista Ae, escribe a comunicacion@agroecologia.net